viernes, 28 de septiembre de 2012

EL HIJO DEL POROMPOMPERO Y OTROS

Desde que abro esta ventana al mundo, digamos que tengo alquilado un sexto sentido para fijarme en momentos que después puedan ser interesantes para este blog, y eso ha ocurrido hoy en un paseo que ha comenzado al atardecer, y que de primeras me ha llevado hasta la FNAC pues tenía que comprar un lector de tarjetas para el ordenador, para incluir luego precisamente las fotos que acompañan a este texto.
Mientras estaba en la cola de la caja, que por cierto son más lentos que el querido Javivi recitando una poesía, ha pasado Nacho Montes con un cortejo de jovencitas, todas con su libro “¿Nada que ponerte?”, por lo que he deducido, y luego confirmado, de que ha estado firmando autógrafos, y después en la calle, enfrente mismo de este gran comercio, había instalado una especie de photocall con publicidad de una marca de belleza, y el citado Nacho Montes formaba parte importante del sarao (Fotos 1 y 2).
La verdad es que me ha dado un poco de miedo la influencia que parece puede ejercer en una parte de la juventud, y no lo digo por él en especial, sino por lo que su imagen conlleva. Una sociedad donde lo importante es la apariencia, y además dictada por ciertas personas.
Siguiendo en realidad con el mismo tema, unos minutos después mis pies, ya que mi cabeza estaba todavía procesando las imagenes de ese impuesto glamour que se desplegaba en los aledaños del comentado photocall, se han parado al lado de la tienda Ayestarán que intentando no pasar desapercibida había contratado una máquina creadora de pompas (Foto 3), y es que hay pa too en la viña del señor. De pronto me he imaginado a un niño pequeño, diciendo a sus compañeros en el cole, que su padre es inventor, y que ha creado una máquina que hace pompas de jabón. Al niño le he tenido que imaginar pequeño, porque un joven de unos diez y ocho años es incapaz de confesar a sus colegas que su viejo ha inventado una máquina que hace pompas de jabón, porque el cachondeo con la peña, como dicen ellos ahora, iba a ser tal, que como mínimo le llamarían hasta el final de sus días el hijo del porompompero, y eso siendo benévolos.
Y para cerrar una especie de tríptico de la moda y de la sociedad actual, mis pasos, otra vez solos, me han llevado al lado de la tienda Loreak Mendian, y en el escaparate había una joven poniendo música, y tras ella una frase como campaña de la tienda, “No estaba muerto, estaba de compras” (Foto 4). Está claro que la frase es una variante de una famosa letra de canción en la que se dice que “no estaba muerto, estaba de parranda”. Hasta aquí todo bien, el problema es que si estudias un poco la frase te puede sugerir lo contrario, que si no estás de compras, estás muerto, y vuelven otra vez a mi mente las jovencitas con el libro sobre la moda, las pompas que se rompen en el aire, y el comercio en general que se encarga de que sepas de que si no compras es que estás muerto.
Estaba yo que no estaba, cuando el tour realizado hoy por mis zapatos me ha salvado de mis pensamientos, llevandome al Kursaal, y mientras llegaba he oído un montón de voces femeninas en una especie de gritos provenientes de parturientas asesoradas por matronas que practican la presunta filosofía de una Anna Tarrés en versión médica, para que los partos sean perfectos en su ejecución.
Hoy el destino, quizás para resarcirme del día en que no ví a Richard Gere, ha querido que vea a un Edward McGregor como máximo exponente de lo que puede ser cuidar a unos fans. Si hay alguien que dice que no se ha fotografiado con él, tiene mérito, porque será el único, y en el fondo lo habrá hecho queriendo para distinguirse de los demás fans.
Antes de montarme otra vez sobre mis zapatos para que me llevaran esta vez hasta casa, y acordándome de la estrella a la que acaba de ver, he mirado hacia el cielo, y he reparado en el mudo testigo que era hoy una luna espectacular (Foto 6), aunque no llena del todo, y eso llevado al mundo de la moda equivaldrá a ser imperfecto. Cualquier día que vuelva a ver a Nacho Montes le pregunto su parecer. Será interesante.

*FOTOS: F.E. PEREZ RUIZ-POVEDA 






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