Siempre había pensado que lo del túnel y la luz al final
del mismo, era un tópico tanto cinematográfico como coloquial. Sin embargo, ahora me encuentro inmerso en él.
Ha sido hace unos momentos, creo recordar, que he tenido
un accidente. No ha sido mi culpa, de hecho estaba cruzando un paso cebra y el
semáforo estaba en verde… Pero, ya se sabe… En Donosti ser peatón y despistado
se puede penar con la muerte. Y aquí me encuentro ahora, en un túnel, frío
y con muchas filtraciones de agua. Aunque el agua sea celestial, está fría de c...
¡Bueno! Mejor no voy a hacer comparaciones para no decir ningún taco, porque,
en mi caso, y se supone que con el juicio final cercano, conviene no tentar al
diablo. Y nunca mejor dicho.
Tenía que haber traído las gafas de sol, porque estaré en
espíritu pero por lo que compruebo ahora, los espíritus también tienen ojos y
les molesta esta luz. Que bien pensado, a final de mes se tienen que gastar una
verdadera fortuna en la factura de la luz. Aunque me imagino que la compañía
eléctrica de turno también será de Dios. Y es que, como Dios lo
sabe todo, también debe de saber invertir en negocios que nunca fallan.
Comienza a oírse el eco de unos pasos. Es alguien que se
acerca, y como marca la tradición cristiana debe de ser San Pedro con las
llaves.
La hiriente luz frontal no me deja ver bien la figura que
se está acercando, pero por las formas, cada vez más definidas, juraría que
para ser “el apóstol”, tiene unas curvas bien sugerentes, y su manera de andar
recuerda a la de una modelo de pasarela.
Si es un espíritu, es, y ahora lo puedo confirmar, el de
una mujer, rubia, y todavía joven…
¡No puede ser! Como dirían en la tierra, si no
quieres taza, toma taza y media.
Uno
ya estaba harto de encender el televisor, y que en cualquier anuncio apareciera
ella…
Estaré en un mundo de espíritus ahora, pero parece que
para tomar contacto, un espíritu con otro, eligen la fisonomía de personas de
carne y hueso. Y la persona que me esperaba al final del túnel, o al menos su
apariencia, no sé si para bien o para
mal, no es otra que…Martina Klein.
No es una buena manera de comenzar mi último viaje, si en
la vida eterna se usan las maneras terrenales…Y no se puede decir eso de que
Dios me asista, porque ya lo está haciendo, y la cosa no va nada bien…
*FOTO: DE LA RED