Me han preguntado por correo interno sobre mi opinión del
destierro, perdón, del fichaje de Casillas por el Fútbol Club Oporto.
Antes de nada, y ya con los años que tiene este vecino
del mundo, sus ídolos, naturalmente, también tienen canas, eso en el caso de
que sigan vivos… Y este vecino del mundo, al ser seguidor/sufridor de la Real
Sociedad, su portero predilecto ha sido Luis Miguel Arconada, que también está entre
los grandes.
El caso Casillas, por denominarlo de alguna manera, es un
indicativo de nuestra manera de ser: si alguien destaca, pues eso, con la estaca.
Los que llevan más de dos años pitandole, no descansarán
ni aunque ya se haya ido. Y si cobra todo lo que le debía el Real Madrid,
también mal porque se tenía que ir sin cobrar nada, y sentir piedad por su
club, aunque ellos mismos no tengan ese sentimiento, piedad, por un jugador que
lo ha dado todo por su club.
Seamos serios, el Señor Presidente del Real Madrid, Don
Florentino Pérez, ha aparecido hoy, porque ayer en la despedida del Señor Iker Casillas ante los medios, él, sin
estarlo, y precisamente por esa tan significativa ausencia, quedó retratado, dejando en la soledad más absoluta a quien lo ha sido todo en el club blanco.
En España siempre hemos sido muy generosos con el dinero
de los demás, pero a nosotros que nos paguen hasta el último duro, ahora euro.
No tiene que ser plato de buen gusto que el sitio en el que más te piten sea el
club en el que has pasado la mayor parte de tu vida, nada menos que veinticinco
años, y en el que estabas seguro de que te ibas
a retirar.
Todo es opinable, pero a Don Iker Casillas no se le ha
perdonado que sea amigo de los enemigos, de Xavi Hernández y Compañía y que
arreglara los malos rollos con los culés por vía telefónica y no llenando
periódicos y periódicos, y todo lo demás son excusas.
Es de recordar que para quitar a Arconada de portero de
la selección, se sacaron como excusa que jugaba los partidos con calcetines
blancos y no con los colores de la selección, cuando en la Real Sociedad hacía
lo mismo, porque era una de las manías que él tenía como portero.
Durante años Don Iker Casillas ha sido el deportista
perfecto, el yerno perfecto para la madre con hija en edad de merecer, el novio
perfecto para la novia sin novio, pero en cambio se le niega la titularidad en
una portería, la suya, porque puede
hacer más en alguna jugada, cuando más de una vez sus compañeros le han dejado
vendido, pero, claro, la culpa siempre es del que saca el balón de la red.
Menos mal que en la soledad de la portería, el Señor
Casillas, ha forjado un carácter que en la presentación en solitario frente a
los medios ayer, domingo, nos hizo recordar a un Gary Cooper tan valiente y
solitario como en “Solo ante el peligro”.
Y es que el Señor Iker Casillas es el colmo de los
colmos: guapo, con dinero, deportista perfecto, como en su momento se definió Cristiano Ronaldo, pero él además humilde, y con una mujer que ha podido ser el
deseo inconfesable del españolito medio. Lo dicho, demasiada perfección para no
poner en acción el pecado de los pecados en España: la envidia. Recordando esa célebre frase de: Si la envidia fuera tiña...
Don Iker, no se puede contentar a todos. Y como se suele
decir: Has hecho lo que tenías que hacer, y de la mejor manera posible. Este
vecino del mundo te desea todo tipo de futuros triunfos, porque al menos los de
la Selección Española de Fútbol, también serán nuestros.
¡Hala Iker!
*FOTO: DE LA RED