Tanto nos han cambiado las redes sociales, que hace unos
años se me subía o me baja la tensión según mi estado de ánimo, y ahora, en cambio, es la cantidad de seguidores, los famosos “followers”, que si suben o bajan
influyen directamente en mi tensión.
¡Y es curioso! Últimamente, cuantas más frustraciones y
problemas el vecino del mundo os cuenta, más son los seguidores, especialmente
en twitter. Con lo cual se deduce, al menos como se decía en una época, que nos
va la marcha, y mucho.
Quizás este país es así, le va la marcha, y se crece ante
las adversidades. No será casualidad que inventamos esa suerte taurina como es “a
porta gayola”. Nosotros afrontamos los problemas, solo cuando vienen, y de
cara. Como el mismísimo Rajoy, que como si fuera un chiste, va y dice ayer en
Telecinco en pleno prime time que se acaban de enterar del problema con Rita
Barberá en Valencia ahora que se ha levantado el secreto del sumario. ¡Así con un buen par! Si eso
formara parte de un monólogo, porque Rajoy fuera un monologuista, nos partiríamos
de risa.
El problema es que Don Mariano Rajoy es el todavía presidente
de esta todavía España. Y si te lo tomaras en serio, sería todavía peor, porque
se supone que el que está en cabeza del país debería de estar informado en el
mismo momento de que ocurra cualquier cosa, para así tomar las decisiones
necesarias. Y si te lo crees, porque por ejemplo eres votante de su partido, y
necesitas creértelo, en ese momento también te puedes plantear: ¿Ya se habrá
enterado "el jefe" que otra vez la candidatura de Madrid como sede olímpica ha sido
rechazada? Y se cree, además, que no es por el acento de la Señora Botella hablando
inglés, y diciendo aquello de ”relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”.
El problema de, presuntamente, hacerse el tonto, es que implícitamente estás
dando a entender de que consideras “a la parte contratante de la segunda parte”, es decir, a nosotros, como tontos también, y eso, aparte de todo lo que están haciendo, o dejando de
hacer, por exceso o por omisión, duele y mucho; por aquello de que el pueblo
llano en su filosofía de taberna definiría, y perdonar por la crudeza del
lenguaje, como “además de puta poner la
cama”.
Este vecino del mundo cada vez está más convencido, y no se las da de vidente, sino de ver lo evidente (que no es lo mismo), de que
antes de que haya unas nuevas elecciones, quizás faltando un segundo para que
aquello, su partido, explote, el Señor Rajoy dará, o le obligarán a dar, un
paso al lado o atrás, como en aquel antiguo baile de la “yenka”, para quitarse/quitarle
de en medio.
Y si eso no ocurriera, el PSOE y PODEMOS se alegrarán tanto como
CIUDADANOS. Lo dicho, eso es tan seguro como que antes de ir a ver la película
TITANIC, ya estés convencido de que el barco se va a hundir. ¡Puro olfato!
*FOTO: DE LA RED.