Tiempos convulsos. Este vecino del mundo siempre se ha tenido como eterno positivo, aunque eso nada tenga que ver con tener los pies bien asentados en el suelo, sabiendo lo que hay; que visto lo visto, hay más bien poco… Pero es como si nos hubieran puesto del revés y todo en lo que creíamos se haya enmarcado entre interrogaciones.
Allende los mares, viendo
las imágenes de los primeros momentos del cambio de gobierno, con una
Señora Trump más bien perdida en un tipo de vestimenta que no domina, y a la
que inevitablemente se le ha querido disfrazar, al menos eso parece, a lo
Jackie Kennedy, pareciera que el fantasma de la guerra de secesión se volviera
a despertar.
Una fiesta de gobierno de tiros largos, con unos códigos más del siglo XIX, que parece destapar claramente las diferencias sociales, sino lo ha sido ya al tomar como primera medida del gobierno, el destrozar el "Obamacare".
Una fiesta de gobierno de tiros largos, con unos códigos más del siglo XIX, que parece destapar claramente las diferencias sociales, sino lo ha sido ya al tomar como primera medida del gobierno, el destrozar el "Obamacare".
Lo de Trump es, como se dice ahora, para hacérselo mirar. Él nunca ha creído en el cambio climático, pero
no habían pasado ni veinticuatro horas de su toma de posesión, y la temperatura
de sus calles (porque está claro que él ha tomado, ahora, posesión de “su” país)
ha subido muchísimos grados. Con una población ya claramente dividida, porque
aquellos que se escondían en la oscuridad de sus creencias de diferencias de
razas y sexo, han recibido, o han creído recibir, patente de corso. De ahí la
mención que este vecino ha hecho a la “guerra de secesión”.
¿Faltan cinco minutos para otra caza de brujas?
¿Faltan cinco minutos para otra caza de brujas?
Y en España, no es que todo
siga igual, sino que aunque pareciera imposible, vamos empeorando.
Alguien debería llamar a los del Libro de los récords Guinness, para que tomaran nota. En un país donde ya se ha puesto en tela de juicio todo, ahora se está comprobando como cierto, aquel rumor que durante tiempos inmemorables, unos y otros oíamos en la calle, de que nuestro entonces monarca y guía en la transición, había tenido, por decirlo suavemente, sus dimes y diretes con más de una de nuestras famosas chicas guapas de aquella época.
Alguien debería llamar a los del Libro de los récords Guinness, para que tomaran nota. En un país donde ya se ha puesto en tela de juicio todo, ahora se está comprobando como cierto, aquel rumor que durante tiempos inmemorables, unos y otros oíamos en la calle, de que nuestro entonces monarca y guía en la transición, había tenido, por decirlo suavemente, sus dimes y diretes con más de una de nuestras famosas chicas guapas de aquella época.
Ahora, al parecer, los
rumores se han convertido en un verdadero tsunami con una Bárbara Rey como flotador constante en todo tipo de ríos revueltos, y pescadora de ganancias. Y cuanto más se oye, peores son las informaciones, con un niño convertido en notario de las cosas de
su madre, con intento de un real embarazo, con un domador domado, y con una, en el fondo, compra de “carne” que,
como siempre, hemos pagado todos los españoles, y que nos ha salido a precio de verdaderas angulas.
Si todo eso fuera verdad, y
que por aquello de que el campo de la opinión en España se está minando cada
día más, este vecino del mundo ha intentado pasar
de “putillas” por el tema, la sensación de abandono al
españolito de a pie es más que evidente.
Sin embargo, este blogger, al único al que le apetecería, ahora, y visto lo visto, tener frente a frente es a Jaime Peñafiel, para recordarle lo mal que siempre ha tratado, primero a la ciudadana novia del entonces Príncipe Felipe, y a la ahora Reina, Letizia, por aquello de que “una reina tiene que haber estudiado y vivido para ello, ser una profesional”.
¿A qué se refería el afamado periodista? ¿A saber llevar la cornamenta con porte?¿A callar durante años y años? ¿A saber sufrir, como con las hemorroides, los cuernos en silencio?
Pareciera que nuestro mundo hasta ahora hubiera estado dentro de un colador manga o "chino", como los que se han usado siempre para filtrar el café de puchero que tan mala prensa tiene ahora, y que tan bueno ha estado siempre, y alguien le ha dado la vuelta como si fuera un calcetín, y toda la porquería ha quedado fuera.
*ILUSTRACIÓN: DE LA RED
Sin embargo, este blogger, al único al que le apetecería, ahora, y visto lo visto, tener frente a frente es a Jaime Peñafiel, para recordarle lo mal que siempre ha tratado, primero a la ciudadana novia del entonces Príncipe Felipe, y a la ahora Reina, Letizia, por aquello de que “una reina tiene que haber estudiado y vivido para ello, ser una profesional”.
¿A qué se refería el afamado periodista? ¿A saber llevar la cornamenta con porte?¿A callar durante años y años? ¿A saber sufrir, como con las hemorroides, los cuernos en silencio?
Pareciera que nuestro mundo hasta ahora hubiera estado dentro de un colador manga o "chino", como los que se han usado siempre para filtrar el café de puchero que tan mala prensa tiene ahora, y que tan bueno ha estado siempre, y alguien le ha dado la vuelta como si fuera un calcetín, y toda la porquería ha quedado fuera.
*ILUSTRACIÓN: DE LA RED