viernes, 13 de marzo de 2015

APRENDIENDO, O SER TONTO



¿No os ha ocurrido nunca que os pasáis todo el día buscando algo, un papel por ejemplo, sin ningún éxito, no está donde crees que lo dejaste, y en el momento en que cejáis en vuestro empeño, al cabo de varias horas, aparece? Hoy precisamente me ha vuelto a ocurrir, y le he encontrado un cierto paralelismo con la vida misma.

Me recuerda a ese momento en que estas alabando las excelencias  de un niño, de tu hijo pequeño por ejemplo, acaba de aprender a andar en bici, y lo comentas con tus amistades, porque tú, porque te da la gana, quieres creer que para la edad que tiene va muy adelantado, y le dices que lo haga delante de tus amigos, y él bajo ningún motivo se quiere montar en la bici. En ese momento, y es casualidad, no le apetece nada. Y cuando tus amigos ya se han ido, tu hijo no solo se da una vuelta con la bici sino que no para de pedir su inscripción en el Tour de France.

Y lo peor del cabreo por no poder encontrar algo que tú mismo has guardado, es eso, que has sido tú, y como normalmente te llevas bien contigo mismo, no queda más remedio que hacer uso del famoso “ajo y agua”.

Se podría hacer un paralelismo con el mundo de la política, y el no encontrar algo pudiera tener cierta semejanza con las promesas incumplidas de los partidos en el poder. Cuando se va acercando la siguiente cita electoral, y como se dice vulgarmente “ya está prácticamente todo el bacalao vendido”, el todavía presidente quiere seguir amarrado a su poltrona, y necesita un golpe de efecto, aunque muchos de sus decepcionados conciudadanos le quisieran dar otro tipo de golpe, y se decide por bajar los impuestos, eso sí, con cara de “tan pronto como he podido los he bajado. A mí tampoco me gustaba la medida. Toda la culpa es del anterior partido en el gobierno”.

Conviene ir aprendiendo de nuestros errores, más que nada para que no nos vuelvan a meter el mismo gol por la misma escuadra y agarrar el mismo cabreo. Pues como dirían en mi pueblo: Una cosa es ser tonto y otra cosa entrenarse para serlo más.  

Lo dicho, al final no me ha quedado más remedio que alegrarme por haber encontrado el papel que estaba buscando, y que no dejaba de ser una factura que había que pagar. Así están las cosas…



*FOTO: DE LA RED

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