jueves, 31 de marzo de 2011

HOSPITAL LETAL



Miedo me da ya ir al médico. Es que pienso que entrar en un recinto sanitario puede significar el correr todo tipo de peligros, desde bombas por atentado a encontrarme con todo tipo de psicópatas.
Lo único que me induce a acercarme al centro médico es la ilusión de poder encontrarme con alguna doctora ninfómana.
Ya sé que estáis pensando que puede peligrar mi salud mental, y puede ser, pero la culpa es … de los guionistas.
Me explico: Tras diecinueve temporadas de ser seguidor de Hospital Central llega un momento en que uno no entiende nada. Personajes que claramente cambian de manera de pensar y de actuar, incluso de maneras de vivir el sexo.
Muchas veces da la impresión de que de una temporada a otra han cambiado el equipo completo de guionistas, y esa pueda ser la razón del cambio de humor y de situaciones de algunos personajes.
Llega un momento en que esos personajes forman parte de tu vida, y en cierta manera ya sabes de antemano cómo pueden actuar con todo lo que les va ocurriendo en cada momento, y de pronto un buen día ya no reaccionan como otras veces hubieran reaccionado. En unos muy pocos capítulos pasan personajes de quererse a separarse. Es la esquizofrenia en estado puro.
Eso sin mencionar el cúmulo de percances que les puede acarrear el trabajar en este hospital televisivo. Doctores que pierden un brazo, y tras ser trasplantado y no poder trabajar con él, poco a poco, y por milagro de los guionistas, y no de la ciencia, vuelven a poder operar al nivel de siempre, cuando nadie hubiera dado un euro por su futuro anteriormente.
Enfermeras y doctoras que de tener novio pasan a tener novia como quien cambia de marca de tabaco. Comprendo que esto se puede dar en la vida real. Lo que ocurre es que si el reparto de la serie, por ejemplo, lo forman veinte personajes fijos, a estos veinte les pasa de todo. Tienen que acabar estresados.
Teniendo en cuenta que su nivel medio de inteligencia es bastante alto, por el tipo de trabajo que tienen, la mayoría son doctores o enfermeras, hace tiempo tenían que haber reparado en que la culpa de todos sus problemas lo tiene el hospital.
Uno de los logros de la serie en estas últimas temporadas es el personaje del Doctor David Gimeno, interpretado certeramente por Pablo Carbonell, y que compone un personaje que pese a su comportamiento surrealista llega a ser entrañable.
Uno de los colmos, en cambio, es tener al personaje hijo adoptivo del Doctor Vilches, y que en la trama es celador del mismo hospital, trabajando con muletas. Se puede llegar a pensar que es publicidad subliminal del gobierno o de la patronal, o de los dos, para que a la gente no se le ocurra coger una baja ni de milagro. Siendo realistas, no es buena imagen para una institución sanitaria el que un empleado, en especial un celador con el tipo de trabajo que tiene que realizar, se pasee por urgencias con unas muletas, pues parece que el que acaba de sufrir un accidente es él.
Lo triste es que una serie pueda morir de éxito, y para mas inri teniendo en cuenta que transcurre en un hospital. Quizás hay que saber cuándo un producto ya no puede dar más de sí y saber terminarlo dígnamente. Y lo dice una persona que semana tras semana no ha querido, ni quiere perderse, ninguno de los problemas por los que tienen que pasar esos héroes que no saben si llegarán vivos a mañana.


*FOTO: MATTON

No hay comentarios:

Publicar un comentario