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domingo, 10 de mayo de 2020

EL TWITTER NUESTRO...



Normalmente me levanto por las mañanas, me preparo mis pastillas, mi zumo y me pongo delante del ordenador para ver cómo se nos presenta el día a través de varios diarios, y el Twitter nuestro que está más cerca del infierno que del cielo. Y después de todo esto, me despierto.

Hoy el viaje ha sido más que accidentado. Y la culpa ha sido de la foto que encabeza este artículo. Y no, no es la de Díaz Ayuso, en plan Virgen de Murillo, y a la sazón Presidenta de la Comu. de Madrid, como seguro que le gustaría decir a ella, entre medias verdades y confusión con la palabra “comu-lgar” al fondo. Y es que ella nunca da puntada sin hilo, o a lo mejor sí,  vaya usted a saber.

La foto que me ha impactado es la de ese individuo que se supone que viene, o va, en realidad da lo mismo, de una manifestación en Raleigh, Carolina del Norte

Son Fans de Trump que protestan contra el confinamiento. Qué mejor que un sándwich para desayunar, con un bazoka para bajar el hambre y el apetito de libertad de los demás.

A Trump también se le eligió en unas elecciones, se supone que democráticas, y no dignas de una mente como la de Stephen King.

En realidad, el futuro apocalíptico de finales de los setenta, con el comienzo de la saga “Mad Max”, hace tiempo que quedó en pañales. Y tristemente nuestro presente tiene bastante más de “Joker” pero en versión ultraviolenta si se puede.

No hay más peligroso que normalizar lo que siempre ha sido irracional. Porque si metes algo explosivo en tu vida, en tu bolsillo, y lo normalizas (la nueva normalidad, ¿os suena?), el día menos pensado te explotará. Y tus vecinos dirán aquello de “era una persona normal, tirando a simpático, y nunca dio ningún problema."

Mis pastillas, me faltan mis pastillas...

*FOTO: DE LA RED

viernes, 17 de enero de 2020

CONSPIRACIÓN A LA ESPAÑOLA



Aunque ocurra, cada vez es más difícil que el destino te cause una mala pasada.

Ayer estaba dando un paseo cuando un ruidito en la muñeca, mi "smartwatch", o reloj inteligente, me avisaba de que me había llegado un aviso al móvil. Y como si de un juego encadenado se tratara, para encontrar un tesoro, un mensaje me decía que al día siguiente, en el pueblo en el que estaba, y que estoy todavía, sufriría una diferencia, a la baja, de 9 grados.

¿Velan por nosotros? Yo no diría tanto, sino que nos espían, que no es lo mismo.

Siempre he oído eso de que a través de todos los dispositivos que tienes a tu alrededor van controlando tus actos, e incluido tus conversaciones, y como mínimo lo utilizan para "afinar" la publicidad con la que te quieren “rodear”.

Sea como fuere, hace unos días me ha ocurrido algo que como mínimo me ha reforzado más en esa teoría de la conspiración, que como mínimo me ha dado qué pensar.

Creo que fue el Día de los Reyes Magos, y fabulando sobre viajes fantásticos, estuvimos en casa hablando de Islas Galápagos, terreno perteneciente a Ecuador. Dos días después, llamenlo casualidad, recibí publicidad de una agencia de viajes que siempre me envía información, y que el único viaje que me ofertaba era, efectivamente, a Islas Galápagos.

Ya dije en casa, en tono de broma, que a partir de ahora tenemos que hablar de lo jodidos que andamos para llegar a final de mes, por si algún alma caritativa nos sorprende, y mucho, con algún cheque, que patrocinando algo, nos saca de pobres aunque sea cinco minutos.

Desde ese día, hace unos tres o cuatro, tengo la sensación de que estoy participando en algún programa de cámara oculta, y espero al menos, que no me ocurra aquella especie de leyenda urbana, o bulo, que se dijo en su momento sobre “Sorpresa, sorpresa”, Ricky Martin, la mermelada  y el perro.  Aunque bien pensado, y modernizando el hecho con personajes actuales, no me importaría que me invitaran, por ejemplo, a la entrega de los Oscar este año, para así poder celebrar junto a Antonio Banderas, ese premio que tanto se merece, y que muy lejano se antoja por un Joaquín Phoenix en estado de Joker

Ahora solo me queda leer este texto en alto, porque los espías electrónicos por ahora parece que saben escuchar, pero no leer.

*FOTO: DE LA RED