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domingo, 10 de mayo de 2020

EL TWITTER NUESTRO...



Normalmente me levanto por las mañanas, me preparo mis pastillas, mi zumo y me pongo delante del ordenador para ver cómo se nos presenta el día a través de varios diarios, y el Twitter nuestro que está más cerca del infierno que del cielo. Y después de todo esto, me despierto.

Hoy el viaje ha sido más que accidentado. Y la culpa ha sido de la foto que encabeza este artículo. Y no, no es la de Díaz Ayuso, en plan Virgen de Murillo, y a la sazón Presidenta de la Comu. de Madrid, como seguro que le gustaría decir a ella, entre medias verdades y confusión con la palabra “comu-lgar” al fondo. Y es que ella nunca da puntada sin hilo, o a lo mejor sí,  vaya usted a saber.

La foto que me ha impactado es la de ese individuo que se supone que viene, o va, en realidad da lo mismo, de una manifestación en Raleigh, Carolina del Norte

Son Fans de Trump que protestan contra el confinamiento. Qué mejor que un sándwich para desayunar, con un bazoka para bajar el hambre y el apetito de libertad de los demás.

A Trump también se le eligió en unas elecciones, se supone que democráticas, y no dignas de una mente como la de Stephen King.

En realidad, el futuro apocalíptico de finales de los setenta, con el comienzo de la saga “Mad Max”, hace tiempo que quedó en pañales. Y tristemente nuestro presente tiene bastante más de “Joker” pero en versión ultraviolenta si se puede.

No hay más peligroso que normalizar lo que siempre ha sido irracional. Porque si metes algo explosivo en tu vida, en tu bolsillo, y lo normalizas (la nueva normalidad, ¿os suena?), el día menos pensado te explotará. Y tus vecinos dirán aquello de “era una persona normal, tirando a simpático, y nunca dio ningún problema."

Mis pastillas, me faltan mis pastillas...

*FOTO: DE LA RED

sábado, 22 de junio de 2019

MAD MAX YA ESTÁ AQUÍ...


Con días de los más indecisos climatológicamente hablando, teniendo en cuenta que este vecino del mundo vive y sobrevive en Euskadi, nos hemos plantado en el verano.

Y viendo las máximas que nos esperan, según los meteorólogos, para el próximo jueves: 44 grados en Zaragoza y Córdoba; 43 en Lleida, Logroño y Toledo; 42 en Ciudad Real, Huesca y Pamplona; 41 en Jaén, Madrid y Valladolid, y 40 grados en Burgos, Girona, Granada y Zamora, este vecino se pregunta: ¿Es necesario todo este alarde de grados nada más comenzar lo que todavía debería ser como una especie de "entrenamiento"?

No sé por qué pero hablando de una climatología "con sus cocinas trabajando a tope" desde un primer momento, instintivamente veo la cara de Trump y ese color anaranjado repipi de su epidermis, y pienso en todos esos que creen que el cambio climático es tan verdad como la niña de la curva. Y que esos lodos en forma de humos, gases e industrias desaforadas nos han traído unos barros que ya nos están afectando a todos, pero nuestros hijos, nietos y demás descendencia, que se vayan preparando, desgraciadamente, para "vivir casi-a-la-parrilla".

Para este vecino del mundo que tenía unos veinte años cuando comenzaron las películas de "Mad Max", a finales de los setenta, y ese futuro apocalíptico en el que el mayor tesoro iba a ser el agua, se puede decir que pasar del dicho al hecho ha sido tan largo como un parpadeo. Y ya no hace falta trasladarse a tierras australianas para que ese "rojizo-sed" más que una amenaza ya sea una triste realidad.

Mi enhorabuena a todos esos jóvenes que estos días se están manifestando en nuestras calles, y también pedirles perdón, mientras nos sacan los colores, porque a nosotros entre crisis y crisis nos han toreado y, al final, quizás, hasta nos hemos dejado torear por aquello de creer que el futuro nunca llega, y ya nos está mordiendo a realidades.

*FOTO: DE LA RED

domingo, 1 de diciembre de 2013

CON AROMA DE UTOPÍA

Los domingos, este vecino del mundo, se suele levantar sin licencia de armas. Es decir, sin ganas de meterse con nadie, ni que ese nadie se meta con él.
Sin embargo, a las primeras de cambio, desde las páginas del periódico “El mundo”, un “jubilata”, otrora líder de la izquierda, Julio Anguita, y que está promocionando un nuevo libro con aroma a utopía, nos dice que “Tengo una pensión de 1.848 euros, un Seat León y un ordenador. ¿Para qué más?"
En primer lugar, uno se pregunta, todavía intentando desayunar, hasta qué punto, el mismo interpelado, Julio Anquita, estará contento con ese titular a modo de resumen de la entrevista. Porque cogido así, los 1.848 euros es una cifra que no está nada mal, y que para sí la quisieran la mayoría de los futuros contribuyentes, que ni van a tener la oportunidad de cotizar cuarenta años, ni por esas cantidades.
Con respecto al coche, este vecino del mundo siempre se ha visto más como pasajero que como piloto, y no entiende, ni quiere entender, de coches. Solo que para este vecino “león¨” ya es mentar a la “bicha”, al vecino del campo de al lado, por aquello de la rivalidad en los derbis futbolísticos.
Está claro que el Señor Anguita, Don Julio, daba a entender, desde la modestia, que con ese dinero, no mucho, un coche normal, y un simple ordenador, ya era feliz.
Ocurre que, puesta la felicidad en cifras, que siempre está mal,  y muerta y enterrada la utopía, dentro de unos años, y si hay películas de los años sesenta, en las que se ve, como un mismo vecindario compartía prácticamente una televisión para todos, el futuro no le va a ir a la zaga.
Más o menos lo que se ve en la trilogía de “Mad Max”, un mundo en el que se va a luchar por todo, por el carburante, por el agua...
Y es que si algún incauto estaba esperando alguna ayuda, por ejemplo, desde los sindicatos, éstos ya han demostrado con creces que están más que ocupados en pequeños grandes chanchullos. Adorando los gustos patronales, grandes bolsos de marcas, pero demostrando un quiero y no puedo, en el que dan de comer a esclavistas orientales, a aquellos mismos a los que denostan, y convierten el ahorro de no comprar grandes nombres, en chapuza nacional, que les sale casi tan caro y les deja las vergüenzas al descubierto.

*FOTO: DE LA RED