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viernes, 18 de septiembre de 2015

¿DÓNDE ESTÁN LAS CÁMARAS? (GALA 2, GRAN HERMANO 16)



Primero de todo decir que este post no es ningún estudio concienzudo de lo ocurrido en la gala de ayer, sino que son unos pensamientos tomados a vuela pluma durante el programa, y que pueden ser ampliados, en algún momento, más para que se aclare este mismo vecino del mundo, que para los lectores.

Esta gala  ha girado poniendo en un primerísimo plano a Maite y Sofía, las supuestas madre e hija de Pamplona. Decir que este vecino ha estado recopilando imágenes de ambas en la soledad del confesionario, y su actitud dista mucho de aparentar un trato íntimo. En la mayoría de las fotos hay una distancia entre ambas, de más de un metro, y ese acento tan marcado de la Ribera Navarra en la madre y desaparecido en la hija, denota cuando menos que Sofía se ha criado bastante alejada de la otra.

En otro orden de cosas, seamos serios, os hará gracia Maite, pero está, al menos viendo su comportamiento, como para ser internada. 
Imaginaros que es un familiar vuestro, por no decir que es vuestra madre. ¿Qué pensaríais? Porque no es lo mismo verla, por decir de alguna manera, como una "monologuista", a sufrirla veinticuatro horas, actuando algunas veces como si fuera la conciencia de la persona que tiene a su lado.

En un momento dado de la gala, y mientras Mercedes Milá hacía unas cuantas preguntas a la verdadera madre de Suso, y al ser preguntada sobre el comportamiento de la “madre televisiva” de su hijo, ella ha comentado que en los cuatro días se ha sentido muy afectada por su comportamiento, y que “la duda ofende” sobre, en el caso de su hijo, quién es mejor madre. Me han ofendido/defraudado los aplausos y el ambiente despectivo del público en el plató contra la verdadera madre de Suso. No se debería de confundir el “espectáculo” con “la vida”. Es para mosquearse.

Enrique (el concursante presuntamente médico, porque con las “mentiras” promovidas por el programa, todas las afirmaciones este año hay que ponerlas en cuarentena) ha estado los cuatro días "flipando" con el comportamiento de Maite, la madre. Supuestamente, da la impresión de que el galeno podría ver en el comportamiento de ella, un “reconocible” cuadro clínico.

En un ambiente como el de este concurso, que por el paso de los años y de las diferentes ediciones, los espectadores hemos aprendido a no extrañarnos  por prácticamente nada de lo que pudiera ocurrir. Lo de Maite ayer, sin embargo, diciendo a su propia hija que “folle”, así, sin anestesia, con Suso para darle celos a Raquel, que a la postre formará terna para poder ser expulsada tras las primeras nominaciones, no es de recibo.  Hace dos años mandaron a Argi por cuestiones políticas. Parece que la política se debe de anteponer a cuestiones morales en un programa de estas características…¡Ver para creer!

A la hora de nominar todos se dejan dominar por las antipatías manifiestas, y no son capaces de ampliar el campo del voto para que Maite, que estaba claro que iba a ser la máxima candidata para acapararlo, no se destacara tanto, y hubiera más variedad a la hora de elegir a quién votar desde el punto de vista de un público que a la postre será quien decida, siempre en teoría, porque durante la semana los colaboradores de Telecinco se encargarán de camelar al público para que voten de acuerdo a los claros intereses de la cadena.

Para romper la monotonía y llenar de ironía el ambiente de la casa, alguien debería de haber nominado al perro de la pareja, en la sombra, Ivy y Carlos, con 3 puntos, aunque no se pudiera. ¿Motivos? Por no hablar ni mezclarse con la gente. Lo que sería en otros, claros síntomas de  pura estrategia.

Lo del bebé de Marina, este vecino del mundo no se lo traga ni con un tinto de verano. De ser verdad, sería un gran riesgo hasta para el programa, y alguien desde las diversas instituciones podría tomar cartas en el asunto. Amén de que con los diversos datos aportados es imposible que el niño de carne  y hueso, si lo es, tenga tan pocos días, y una madre que no da síntomas de haber parido hace tan poco, y oído de la boca de Enrique, otro de los concursantes, y médico.

Maite, tras saberse las nominaciones (la propia Maite, Sofia, y Raquel) , se preguntará todavía por qué le han nominado. Creo, sinceramente espero equivocarme, que su paso por el programa puede ser perjudicial hasta para su trabajo. Recordemos que es conductora de autobús, y continuamente está dando muestras de que el calibre de su cordura es cuando menos cuestionable.

En otro orden de cosas, y tras comprobar que ya se terminaba el segundo programa, no es justo no liberar a todos los concursantes de sus secretos a la vez, solo lo han sido: Han, el chino granadino, que ya puede expresarse libremente en castellano, y Maite y Suso pueden dejar de fingir sobre su relación de madre e hijo; porque los liberados compiten más tranquilamente, y con más facilidad para concentrarse en sus diversos objetivos.

Ya para terminar, decir que mucho me temo que, aunque injustamente, Raquel corre peligro más que nada desde el punto de vista de una cadena, Telecinco, a la que es de presumir que le venga mejor que se queden una madre y una hija tan conflictivas como imprevisibles.

Durante la próxima semana es de esperar que colaboradores de la cadena se encargarán, como por casualidad, de decir que  Maite y Sofía se deben de quedar porque dan mucho juego.


Está en nuestras manos el desear que los concursantes tóxicos se vayan cuanto antes… ¿o no?

*FOTO: DE LA RED