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domingo, 11 de agosto de 2013

LABEL DE EXQUISITEZ

La semana que termina ha tenido como uno de los “platos” fuertes, y nunca mejor dicho, en cuestión de noticias, y además de “futurible” comida, a una hamburguesa sintética obtenida por científicos holandeses. Lo único que rechina especialmente, por ahora, el precio que ha costado, la friolera de 250.000 Euros.
Este vecino se pregunta, puestos a cocinar carne cara y sin escrúpulos, ¿por qué no obtenerla mezclando empresarios y políticos? Así se juntaría la bravura de una educación exquisita y rancio abolengo con arrojo y arrestos para llevarse por delante a todo el que se interponga entre ellos y su objetivo en forma de dólar americano, y el saber hacer y el “look” correcto y tremendamente tradicional de un político curtido en las mejores dehesas de los mentideros patrios.
Más de uno se rasgará las vestiduras ante el menor atisbo de una presunta antropofagia, cuando estamos cansados de ver como nos deboramos los unos a los otros sin apenas un leve pestañeo, en todo tipo de trabajos.
Incluso ahora el gobierno quiere fomentar el “chivateo”, con tal de enterarse de la mala obtención del derecho al “desempleo”. Más carne destrozada, y candidata a ser modelada en hamburguesa. Sin olvidarnos de los empresarios que quieren bajar los sueldos un veinte por ciento, y convertir los contratos fijos en temporales.
Cuando eres joven, y vas probando diferentes comidas, a la vista de nuevos sabores, uno siempre pregunta la composición del plato que está degustando, hasta que un buen día se da cuenta de que no siempre el sabor va acorde con sus planteamientos, digamos aquí también, “morales”. Y a partir de ese día, no decide “no-comer”, sino que se decanta por “no-preguntar”.
Este vecino siempre se acordará del día en que comió “criadillas”, y lo mismo ocurrió con los sesos rebozados. La primera y última vez, y todo por preguntar su origen. Y sin embargo, por aquello de “lo que se come, se cria”, qué bien hubiera venido más de ambos.
Por lo tanto este vecino propugna una hamburguesa hecha de la mejor carne, de “reses” criadas en los mejores pastos y con “label de exquisitez en grado sumo”. Además, es totalmente ecológica, porque desaparecerán los deseos de construir, mediante el “pelotazo”, en paraísos de la naturaleza, y no solo no costará la cuantiosa suma gastada por los científicos holandeses, sino que evitaremos el tráfico de “chorizo” con sus sustancias nocivas para la vida del españolito medio
Se está acrecentando, desgraciadamente, una cultura del "no saber" del mirar hacia otro lado, antes de tomar decisiones que pueden llegar a ser dolorosas. Y conviene recordar aquello de quien calla otorga.

*FOTO: DE LA RED