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domingo, 28 de marzo de 2021

EL CAMELLO DE TURNO

 

Esto del cambio horario es una jodienda. Aquí estoy, a las seis de la mañana con los ojos más abiertos que un búho marcando señas mientras juega al mus.

Estos días han comentado en la televisión que pudiera ser que esta vez sea el último cambio horario. Pero como no es la primera vez, que este vecino del mundo oye el mismo comentario, lo deja ahí con la esperanza de que esta vez sí…

Últimamente se habla, con respecto a Netflix, de que está intentando acabar, y nunca mejor dicho, con los que comparten clave con los que realmente pagan la cuota, esa gota malaya que mes tras mes golpea su tarjeta de crédito. Personalmente, este vecino del mundo era prácticamente nuevo en ésto, pero ya esa gran plataforma me advirtió, de eso hace dos días, con un aviso de medianoche, de que en cuatro días me cortaban la respiración asistida…

No puedo dejar de tener la sensación, como en tantos momentos de esta vida, de que el camello de turno (y en la práctica camellos podemos encontrar incluso disfrazados de consejo amigo) ya te ha inoculado su vicio, y ahora, como se dice en mi pueblo: Búscate la vida…

Y de eso, de buscarse la vida, creo que realmente todos hemos recibido varios cursillos, en la práctica, desde que la pandemia nos atacó, o nosotros despertamos al monstruo, duda que todavía no he podido despejar. 

Como me hubiera contestado la madre que me parió: “Y lo que te rondaré morena”.

 *FOTO: DE LA RED

jueves, 10 de marzo de 2016

LA GOTA MALAYA, Y EL ESPEJO DE ALICIA



No se puede hacer peor, o mejor (por aquello de piensa mal y acertarás), si se quiere que el españolito de a pie tenga fe en quienes nos rodean.


El gobierno actual, como los osos, hibernando, y bajo mínimos, no solo por la estación del año (no hay gobierno de consenso, ni del otro tampoco), porque al contrario de lo que sería normal, “el cabeza” de partido no les sirve para orientarse, sino para crear debate dentro del mismo partido, y además, disimulando para que el contrario no se entere.


Corrupción por todas partes. Cualquier día, y teniendo en cuenta quiénes se encuentran en la cárcel, se impartirán todo tipo de masters dados por ellos, para que se les reduzca la pena, y subirá el nivel intelectual del resto de reclusos, aunque no se sabe, es muy dudoso, si mejorará la ética de los nuevos licenciados. Y, mientras, una parte de la familia real, chupando más banquillo (aunque en estos momentos estén en modo "honoris causa", porque no acuden a la sala), que muchos jugadores de primera división.


Hasta ahora, y que conste que a este vecino del mundo le caen muy bien, los nuevos reyes estaban impolutos, pero parece que han empezado a practicar otros idiomas, y ya han aprendido, eso se rumorea al menos, a decir “merde”. 


El normal de los mortales, primero aprende a decir “papá, mamá…”, parece que en la monarquía es otra cosa, al menos en cuanto a otros idiomas. Porque en todo caso hubiera sido más lógico el decir el inevitable: “My tailor is rich and my mother is in the kitchen” (aunque en versión monárquica sería “My tailor is not so rich than me, and my mother never is in the kitchen”), que en la vida normal sería tan absurdo como decir :  “Dónde vas, manzanas traigo, y además a las tres en punto”.


Y lo que tocaba hoy, lo nuevo para cabrearnos un poquito, solo un poquito (porque nos están aplicando el cabreo como “la gota malaya”, poco a poco) es el enterarnos de que el paro de los en un día diputados va por otro lado, y ellos cobran indemnización por permanecer, todavía, sin trabajo. ¡Hay que joderse! Una especie de desagravio por, en teoría, dejar un día sus quehaceres, para intentar ayudar con su trabajo al españolito de a pie.


Lo que ocurre es que en los tiempos de estudiante de este vecino del mundo, al menos, si no sacabas buenas notas no se te premiaba, y en la mayoría de las casas no se premiaba nunca, y teniendo en cuenta cómo han dejado el panorama actual tras su supuesta ayuda, porque algo habrán tenido que ver ellos también con sus intervenciones, o por no hacerlas, además se les premia.


Unas personas, los políticos, que tienen estos tratos y estas maneras de que se les resuelva su vida, y por una simple lógica, no pueden ni medir bien, es imposible, ni el planear el día a día de la gente, porque ellos viven en otra onda, y no pueden comprender las necesidades del españolito sufridor.



El mundo de Alicia tras el espejo, era menos absurdo que esta España nuestra, que en realidad es de los bancos.


*ILUSTRACIÓN: DE LA RED