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lunes, 3 de julio de 2017

HOMBRE, HOMBRE....?


Si algo hemos aprendido últimamente es a medir  las palabras constantemente, por aquello de que en cualquier momento puede venir “el famoso Paco con la rebaja” y dejarnos en pleno fango.
Lo que voy a relatar ahora, y no me pone, de verdad, muy bien, me acaba de ocurrir hace unos veinte minutos y, quizás, es el síntoma de medir las palabras modelo “con papel de fumar”.

He ido a una tienda de esas que denominamos de “chinos”, aunque últimamente he aprendido que las llamamos así, no porque el propietario lo sea, que también, sino porque nos engañan como si fuéramos … sus compatriotas.

Mi objetivo: comprarme dos pantalones cortos de unas cuantas XL… Como soy cliente, si no habitual, sí cada vez que entramos en verano, ya sabía el pasillo exacto.

Según nos íbamos acercando se oían dos voces cada vez más altas, especialmente la de una mujer hacia un hombre (ambos no bajaban de los setenta años), al que literalmente le estaba tratando como un trapo.  Ella estaba posicionada hacia mí, y el hombre, sin todavía ubicarme,  me daba la espalda. Al verme la mujer con cara de ser sorprendida ha dicho “Aparta, que viene un hombre”.

Uno, que no está acostumbrado, y tal como están los tiempos, a que le regalen la oreja, enseguida ha pensado que en algún lugar vendría la “letra pequeña”, y que además, era endulzar un oído, el mío, para castigar  a su sufridor, ha sentido repentina empatia por el varón domado, y solo ha sido capaz de decir:
-Bueno, tanto como “hombre”… A lo mejor si me hacen el examen correspondiente, no paso lo de “hacer dos cosas a la vez…”

Y es que ya nos han acostumbrado a que sí en algún momento nos llaman “caballero”, como mínimo nos encontramos en un restaurante y nos traen la cuenta.

Nadie da nada por nada, y especialmente entre diferentes sexos. Aparte, que este vecino está convencido de que la famosa y tramposa frase: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” ha hecho mucho daño ante cualquier nueva posibilidad de lo que sea; incluso ante la peregrina idea de ser “el último hombre sobre la tierra”.

*FOTO: DE LA RED


viernes, 21 de marzo de 2014

¿AMIGOS, O AMIGOTES? (CÓDIGOS MATRIMONIALES 1/3)

El matrimonio, se mire como se mire, no deja de ser un contrato entre dos personas, y como en todos los contratos, tristemente, existe la letra pequeña, que normalmente suele ser “la madre del cordero”, con la variante de que en éste, en el matrimonio, te vas enterando de la letra pequeña muy poco a poco, más de una vez, a toro pasado.
Como en un tsunami, muchas veces tras la aparente calma se está fraguando la tragedia. Imagínate, vais a salir porque habéis quedado con unos amigos. Normalmente en este caso, si son “amigos”, vienen de la parte de ella, porque los tuyos siempre serán “amigotes” y la relación para ella, entre “amigote” e “impresentable” es muy estrecha.
Tú ya estás preparado desde hace más de media hora, y ella te ha mirado varias veces, y si no te ha dicho nada es que te ha dado la aprobación, porque de lo contrario, no te diría que no le gustas, sino te haría una pregunta: “¿Vas a ir así?” Esta frase llevaría implícito el concepto “Pues-yo-entonces-no-salgo
Continuamos con la suposición en cuestión. Cuando ya solo quedan cinco minutos para la hora de la cita, ella te pregunte, mirándose al espejo: -¿Cariño, qué tal estoy?
Es como la máquina de la verdad, o el célebre polígrafo. Digas lo que digas estás perdido. En primer lugar conviene mantener la calma, y por nada del mundo, por nada, se te ocurra contestar “Muy bien, cariño”, sin estar al lado y mirando a otro sitio, porque entonces la situación no se puede reconducir, y es muy probable que os quedéis sin la cita. En este momento es más que importante, vital, la comunicación visual, al menos la tuya, porque ella siempre parecerá que no se fija, pero la mujer en realidad tiene visión multifocal, y aunque parezca que no te está viendo, en teoría estaba mirando al espejo, lo está haciendo, y además tiene en cuenta hasta la relajación o no de tus esfínteres.
Si no le da por probarse otros veinte modelos, la cosa va bien, pero todavía estará unos diez minutos dándose retoques. Para ti estará igual que antes, pero ahora ella ya se siente más segura.
Y, requisito indispensable, siempre, siempre, cuando ella toma la determinación de que ya os tenéis que ir, tú, después de más de media hora esperando, estás en el váter, por aquello de la última…, bueno, ya me entendéis, para limpiaros las manos. Y ella dice eso de “siempre te tengo que estar esperando”, que es lo que dirá a “vuestros amigos”.

*FOTO: DE LA RED

viernes, 30 de agosto de 2013

EL TAMAÑO, SÍ IMPORTA

Hoy he recibido un mensaje de Facebook, pidiéndome que lea una serie de actualizaciones para la Política de uso de Datos y Declaracion de derechos y responsabilidades. Y cuando recibes letra pequeña... malo.
Malo porque además de letra pequeña, los párrafos son prolijos y el léxico normalmente no asequible para el común de los mortales y con la presentación cumpliendo todos los requisitos para ser repelida por el ojo humano. Si se empleara el mismo sistema en la publicidad, seguro que las ventas bajarían tan rápido como el agua en las Cataratas del Niagara.
En la vida también existe letra pequeña, pero la vas conociendo poco a poco, a modo de consecuencias. Es la curva que tarde o temprano da el destino y te vas encontrando con todo aquello que sembraste y que vas a tener que ir recogiendo.
Este vecino es de una época, mediados/finales de los cincuenta, en la que muchos de sus compañeros, por ejemplo, se fueron quedando por el camino de las drogas. Se comienza con unos devaneos, camino parecido al del tabaco, con unas amistades que te lo van proponiendo, y te vas quedando enganchado en sus redes.
De todas maneras, no hace falta remontarse tan lejos para encontrarnos con letra pequeña del destino. Todos aquellos que, muchos copiando los pasos del de al lado, se fueron haciendo esclavos de una hipoteca que si todo seguía igual, e íbamos trabajando los dos, pagaríamos antes de morirnos. Y desgraciadamente para tí, no te has muerto, pero a uno de los dos, o quizás a los dos, os han despedido de ese trabajo, que pensabas que era para toda la vida, y no lo ha sido.
En esta vida hay una lotería negativa, de esa que no quieres que te toque, y al final, desgraciadamente, “te cae” el primer premio en todas sus series, y es entonces cuando comprendes lo que vale un peine (para más inri ya estás calvo), y lo bien que habías estado hasta entonces, y la poca importancia que le dabas.
La letra pequeña equivale a la cara B de aquellos discos con solo dos canciones, y en la que en la cara A venia un éxito que todos querían escuchar, y que como todo tiene dos caras, el otro lado había que rellenar con algo, y en la mayoría de los casos a ese lado, al B, solo se le ha dado una oportunidad, y...nunca más.
Me temo, ya para terminar, que tendré que pasar por el proceso, muy a mi pesar, de tener que leer el documento referido al comienzo, y comprobar una vez más, que mis conocimientos no llegan para tanto, y que creía que dominaba el léxico, pero que también en el lenguaje debe de haber una cara B a la que no he debido de prestar atención hasta ahora. 
Y luego diremos, para nuestro escarnio, aquello de que el tamaño no importa...

*FOTO: DE LA RED