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viernes, 21 de marzo de 2014

¿AMIGOS, O AMIGOTES? (CÓDIGOS MATRIMONIALES 1/3)

El matrimonio, se mire como se mire, no deja de ser un contrato entre dos personas, y como en todos los contratos, tristemente, existe la letra pequeña, que normalmente suele ser “la madre del cordero”, con la variante de que en éste, en el matrimonio, te vas enterando de la letra pequeña muy poco a poco, más de una vez, a toro pasado.
Como en un tsunami, muchas veces tras la aparente calma se está fraguando la tragedia. Imagínate, vais a salir porque habéis quedado con unos amigos. Normalmente en este caso, si son “amigos”, vienen de la parte de ella, porque los tuyos siempre serán “amigotes” y la relación para ella, entre “amigote” e “impresentable” es muy estrecha.
Tú ya estás preparado desde hace más de media hora, y ella te ha mirado varias veces, y si no te ha dicho nada es que te ha dado la aprobación, porque de lo contrario, no te diría que no le gustas, sino te haría una pregunta: “¿Vas a ir así?” Esta frase llevaría implícito el concepto “Pues-yo-entonces-no-salgo
Continuamos con la suposición en cuestión. Cuando ya solo quedan cinco minutos para la hora de la cita, ella te pregunte, mirándose al espejo: -¿Cariño, qué tal estoy?
Es como la máquina de la verdad, o el célebre polígrafo. Digas lo que digas estás perdido. En primer lugar conviene mantener la calma, y por nada del mundo, por nada, se te ocurra contestar “Muy bien, cariño”, sin estar al lado y mirando a otro sitio, porque entonces la situación no se puede reconducir, y es muy probable que os quedéis sin la cita. En este momento es más que importante, vital, la comunicación visual, al menos la tuya, porque ella siempre parecerá que no se fija, pero la mujer en realidad tiene visión multifocal, y aunque parezca que no te está viendo, en teoría estaba mirando al espejo, lo está haciendo, y además tiene en cuenta hasta la relajación o no de tus esfínteres.
Si no le da por probarse otros veinte modelos, la cosa va bien, pero todavía estará unos diez minutos dándose retoques. Para ti estará igual que antes, pero ahora ella ya se siente más segura.
Y, requisito indispensable, siempre, siempre, cuando ella toma la determinación de que ya os tenéis que ir, tú, después de más de media hora esperando, estás en el váter, por aquello de la última…, bueno, ya me entendéis, para limpiaros las manos. Y ella dice eso de “siempre te tengo que estar esperando”, que es lo que dirá a “vuestros amigos”.

*FOTO: DE LA RED