viernes, 25 de febrero de 2011

UN PAIS, MUCHOS CUENTOS

Había una vez un lugar en el mundo, donde los taxistas no hablaban el idioma de ese país. Ni entendían las instrucciones que se les daba, ni les sonaba la calle donde tenían que llegar, … si llegaban. Eras tu quien tenías que esforzarte en aprender su idioma, pues cuanto más tardabas en explicar la ruta que querías seguir, el contador, ya en marcha, parecía el reloj de una bomba que en cualquier momento pudiera explotar, como el precio que marcaba, cada vez más y más elevado. Además, para qué te ibas a enfadar, si no te iban a entender y estabas en una propiedad ajena, con una persona ajena a lo que pasaba, y  con rumbo al enajenamiento.

Había una vez un país, donde entrar en un bar podía ser una aventura maravillosa, pues no sabías los camareros en que idioma te iban a hablar, pero seguro que no iba a ser el tuyo, ni lo que te iban a sacar era posiblemente lo que tu habías pedido. Era otra manera de aprender idiomas... extranjero en tu propio pais.

Había una vez muchos hoteles en el mismo país, donde hacían menos caso a los nativos que a los extranjeros, porque un extranjero te podía traer divisas y mejores propinas, aunque tu te comportaras más educadamente y bebieras menos... o quizás por eso mismo. Además en ese país eran tan buenos con los turistas extranjeros que aunque ganaran mucho más que los propios habitantes de ese país, las ofertas para que pasaran sus vacaciones allí, eran mucho mejores que las dedicadas a los propios nativos.

Había una vez un país donde se jugaba con tu dinero y si les salía bien, como en el casino, la banca ganaba, pero si iban mal los negocios la culpa era tuya y les tenía que ayudar el gobierno correspondiente, dandoles más dinero del tuyo.

Había una vez un país donde el gobierno cada vez que quería legislar nuevas leyes, ponía como ejemplo a los países vecinos donde eso ya se hacía desde hace tiempo, pero nunca se mencionaba que en esos mismos países los sueldos eran mucho mayores y la gente, en general, vivía en mejores condiciones. Siempre se copiaban los deberes ajenos sin mencionar los derechos.

Había una vez un país que en época de vacas gordas las empresas eran privadas, y se repartían las ganancias privadamente. Sin embargo, cuando las vacas se quedaron en los huesos las empresas lloraron  al gobierno para que les ayudara, con tu dinero naturalmente, pero sin ti.

Había una vez un país donde...más de unos cuantos vivían del cuento.

 * DIBUJO: GOOGLE

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