sábado, 1 de febrero de 2014

CUESTA PINTAR, CUESTA VENDER

Hoy quizás este vecino va a ser menos irónico porque uno de los personajes al que  va a mencionar, aunque no le conoce personalmente, siempre ha sentido cierta simpatía por él. En realidad, esa empatía viene más que por lo que ha visto en él, por lo que este vecino se imagina, pues está totalmente convencido de que su niñez y juventud, en realidad han sido  muy solitarias.
Disfrazada tras una noticia del corazón nos hemos enterado que estos días se ha inaugurado en Madrid una exposición de pintura de Blanca Cuesta, mujer de Borja Thyssen,  y al que este vecino se refería al principio. Expone 25 obras en una sala privada. La misma pintora define sus cuadros como de estilo abstracto.
Al ver los lienzos de Blanca Cuesta en los reportajes que se han dado tanto en televisión como en los medios digitales, y cómo le intentan promocionar la gente que conoce a ambos, porque aquí siempre está indefectiblemente ligada la figura de su marido, este vecino ha recordado la fábula del Rey Desnudo, de Hans Christian Andersen. Esa historia en la que el citado rey engañado por unos sastres se pasea con un supuesto traje que solo los tontos no lo pueden ver, y ni él ni nadie de su corte se atreve a confesar, por miedo a ser tachados de tontos, de que se ve, o de que le ven, desnudo. Hasta que un día un niño, con su total inocencia, lo comenta.
En este asunto, nunca sabes si las amistades realmente te dicen su opinión verdadera, o son políticamente correctos.
Está claro que con lo que se ha publicado que cuestan los cuadros, entre tres mil y ocho mil euros, pueden estar interesados todos aquellos que acostumbran a decorar el salón de su casa  con colecciones de libros cuyo único requisito para ser elegidos es que el color de su lomo case con el de la pared, sin tener en cuenta la temática, y anden bien de dinero. Porque de temática de los cuadros, poco o mucho. Dependiendo si se quieran hacer elucubraciones sobre lo que la autora ha querido plasmar en cada uno de ellos.
Solo queda desear mucha suerte a la autora, y que siempre vigile la colocación de sus obras, porque en este tipo de cuadros, y por su temática, siempre se corre el riesgo de que te lo puedan colgar al revés, aunque siempre fijarse en la firma ayuda. Y en este caso, además, la firma es lo verdaderamente importante.


*FOTO: DE LA RED

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