viernes, 20 de abril de 2012

GAS SIN FRONTERAS

Cuando alguien es grande, un comportamiento normal le engrandece más todavía.
Esto no ocurre sin embargo en empresas que en cierta manera ejercen un monopolio en nuestro día a día.
Hace unos días recibí una carta, de Repsol Butano, S.A. que en realidad estaba enviada a nombre de la anterior persona que vivía en el piso, recordando que la instalación del gas tenía caducado el certificado de inspección obligatoria desde el año 2010, fecha en la que yo ocupé esa vivienda, sin saber nada sobre ello.
Teniendo en cuenta que es la primera comunicación que tengo sobre ese tema, paso a transcribir el párrafo que como un joven de ahora lo calificaría de “sobrada” por parte de la citada empresa:
“”...En cumplimiento con lo establecido en la normativa vigente, Repsol ha procedido al bloqueo de sus pedidos de botellas vía telefónica hasta que realice la inspección de su instalación y procederá a comunicar esta situación a la Delegación de Industria del Gobierno Vasco. También queremos indicarle que, en caso de que se produjera algún accidente relacionado con su instalación de gas enviado, su compañía de seguros puede no responsabilizarse de los daños ocasionados. ...”
Considero que esta postura es como matar un pájaro a cañonazos, una auténtica demostración de fuerza totalmente desproporcionada.
Al concertar la cita por teléfono, y haciendo un esfuerzo para que las buenas maneras por mi parte fueran aún mejores, le dije a la secretaria mi opinión sobre la poca afortunada carta recibida, y además con un chantaje ridículo, el de bloquear los pedidos de botellas vía telefónica cuando, al menos por esta zona la gente normalmente no llama pidiendo bombonas, sino que le pides directamente al del camión del butano que tiene unos días determinados para pasar por cada zona.
Lo triste de todo ésto es que nunca puedes acceder a los cauces directos, porque la secretaria era simplemente una voz por teléfono, que según ella no sabía nada, y la persona que ha venido hoy a hacer la inspección, era una bellísima persona, que en realidad pertenece a una subcontrata, y recibe muchas críticas sobre una empresa a la que en realidad no pertenece, y que tampoco tiene manera de trasladar estas quejas, aparte de que no es, en realidad su trabajo.
Lo gracioso de todo ésto, es que nosotros somos el cliente, y de la manera que enfocan su negocio parece que en vez de una relación cliente-empresa, ellos son una O.N.G., una especie de Gas sin fronteras, cuando lo que ocurre es que pagas todas las transacciones,  y muy bien pagadas por cierto.

*FOTO: DE LA RED

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