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domingo, 5 de septiembre de 2021

CUESTIÓN DE CABEZA...

 ¡Y ya estamos en la primera semana entera de Septiembre!

Prácticamente mes y medio de ausencia en el blog, a modo de guardar silencio introspectivo, más que nada por si este vecino pasa desapercibido de todo tipo de bichos, incluidos los de dos patas, que muchas veces son los peores, y para los que no hay ningún tipo de vacuna, a no ser que utilices la indiferencia.

La otra vacuna, de la que se sigue hablando un día sí y otro también, hace ya un tiempo que este vecino del mundo recibió las dos inyecciones de AstraZeneca. Y tal como estamos en este momento, en el que practicar aquello de “la inmunidad de rebaño” no es viable por las diferentes mutaciones, la situación cada vez se parece más a aquel chiste en el que el médico te recomienda dejar de  fumar, aunque no vas a vivir más, pero se te va a hacer larguísimo.

Y el personal, muchos dando pataletas y tirando piedras a las fuerzas del orden público, para terminar cualquier botellón como ya es costumbre.

En algún momento, parte de la juventud ha mutado, como cualquier virus que se precie, y ha decidido en lugar de luchar por sus ideales, hacerlo por el botellón y la jarana más primaria.

Suena mucho a niños malcriados que amenazan con dejar de respirar para que se cumplan sus deseos.

Bien pensado, y aunque han pasado muchas décadas, hemos pasado del mayo francés del 68 y su ideario, a intentar que te practiquen, tras el botellón, un francés en el paraíso soñado del 69.

Todo debe de ser cuestión de prioridades y de la cabeza con la que se piensa. La misma que entre otras cosas ha diseñado las no-fiestas”.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 1 de abril de 2021

HARTOS DE ESTAR HARTOS

 

Para todos aquellos que se tomaron el final de mi post de ayer (“De patadas y vacunas…”) como un “continuará”, he de decirles que ya me han vacunado, primera dosis, con AstraZeneca, y la segunda me la ponen a finales de Junio.

De la organización, en la plaza de toros donostiarra de Illumbe, solo se puede hablar bien. Prácticamente sin colas, y si ibas a tu hora no tenías casi ni que esperar.

Ahora, después de la imagen que se ha creado en torno a esta vacuna, tengo la sensación de que si este vecino del mundo fuera un personaje de la recordada por muchos, revista de historietas TBO (este vecino se niega a catalogarla como “comic”, porque entonces ignorábamos ese término) se me dibujaría ahora mismo como lleno de signos de exclamación.

Y es que tengo la sensación de que muy posiblemente me he tragado una bomba, y me paso las horas intentando descubrir en mi interior cualquier TIC-TOC delator… Estoy más escamado que un pez en pleno ataque de nervios.

Por lo demás, intentando huir de cualquier noticia que huela a Coronavirus o a gabachos tirándose por los suelos madrileños porque no les dejan entrar en cualquiera de los museos. Lo cual se traduce en que huyo de cualquier informativo tanto radiado como televisado.

Ya he preparado la televisión para grabar mañana “Ben-Hur”, y “Espartaco”. No hay nada como tirar de los clásicos para recordar que la vida es un poco más bella de lo que creemos recordar cuando estamos hartos de estar hartos. O lo que viene siendo cualquier día y hora de la nueva normalidad. 

Y que ningún niñato o niñata le venga diciendo a este vecino que no podemos ver ahora “Lo que el viento se llevó”, porque se hace apología del racismo.

En la vida nos encontramos con apologías de todo tipo, y somos nosotros quienes tenemos que luchar contra ellas y no prohibir su visionado, porque seguirán existiendo.

*FOTO: DE LA RED

miércoles, 31 de marzo de 2021

DE PATADAS Y VACUNAS...


 Tengo un vecino que a partir de las diez u once de la noche, no importa que sea laborable o festivo, convierte su casa en un laboratorio de ruidos como menos. No se conforma con tirar las cosas al suelo, sino que, al menos por el ruido que origina, las quiere soldar.

Ayer, tras otro terremoto acústico vecinal, llegué a la conclusión de que si algún día reciben la visita de la policía practicando, lo que ahora parece que está de moda en Madrid, la famosa “patada en la puerta” y que los ya metiditos en años conocimos como la famosa, desgraciadamente, “Ley Corcuera”, el vecino de abajo, es decir este vecino del mundo, no va a notar la diferencia.

Por cierto, lo que son las cosas, la mayoría de políticos de su época pasaron para este vecino sin pena ni gloria, sin dejar huella. Pero José Luis Corcuera, entre su famosa patada, y que al menos según su leyenda, comenzó de electricista y llegó a Ministro del Interior, las arenas del olvido no han conseguido enterrarle.

Cambiando de tema…, ayer pasadas las seis de la tarde recibí un mensaje en el móvil diciéndome que tenía que coger cita para la vacuna.

Resumiendo: mañana sobre las tres de la tarde me vacunan. 

Por dos horas de diferencia, el cachondeo no es completo. Porque teniendo en cuenta que la cita es en Illumbe, la plaza de toros de Donosti, las cinco de la tarde hubiera sido la hora exacta para una buena faena de aliño con la AztraZeneca, que creo que es la que me toca. Y que me tiene muy mosqueado, por aquello de que la lotería no nos va a tocar, pero lo malo…

¡Que Dios reparta suerte!

*FOTO: DE LA RED