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domingo, 19 de noviembre de 2017

ESA FILOSOFÍA EN ZAPATILLAS...


Tu día siempre puede mejorar en cualquier momento si intentas abrir un “abrefácil” y además... lo consigues a la primera, y es que lo mismo que un preservativo está diseñado, los que lo están, para romperse durante …la faena, amén de recordarte, por su tamaño, que la tienes pequeña, la gracia de un abrefácil es que al final tengas que romper el paquetito de plástico de manera desesperada y le saques los colores al Altísimo por lo que acaba saliendo de tu boquita.

Por cierto, esta noche, de un día sin abrefácil y por lo tanto triste, al despertarme frente al televisor tras el primer sueño, a eso de las dos/tres de la mañana, he llegado a la conclusión de que el éxito de la mayoría de las cadenas, esa “tienda en casa” olvidada a la hora de hablar de tu vida, pero en el fondo siempre presente, reside en que a esas horas  en la que es programada, actúa como ese ente que nos acompaña a prueba de bomba y de olvido. 

Tu felicidad, y por supuesto la de este vecino, siempre será inversamente proporcional a la cantidad de tiempo que ves ese programa, y la culpa, por supuesto, no es del contenido, de los productos de la mencionada tienda, sino de que el programa en sí actúa como un virtual paño de lágrimas de la soledad más absoluta.

Aprovechando ahora que nos hemos puesto profundos aunque sea en cosas nimias, hay que dar un toque al Ministerio, que imagino será, de educación y derivados, que cada vez está dando menos importancia a la “Filosofía”.

Habría que darles un pescozón, incluso con repiqueteo; aunque en el fondo es comprensible, ya que a la mayoría de los gobiernos, sean de izquierdas, derechas, del centro y adentro, no les interesa que “su” pueblo piense, que practique esa filosofía en zapatillas, por ejemplo delante de un buen café, que puede ser extremadamente peligrosa para el PODER, así en mayúsculas. Ya “piensan” ellos en nuestro lugar. 

Nosotros, con nuestros votos, sólo tenemos que decir “Amén”, especialmente en un pueblo como el nuestro que viene de una educación “católica, apostólica y romana”. 

El que aprendamos a pensar, fin primario de toda filosofía que se precie, y especialmente además a decidir con criterio, nunca ha entrado en sus planes, esos que la mayoría de las veces acaban en Suiza, o en una cuenta caribeña, que al final nunca han usado, eso dicen.

*FOTO: DE LA RED

lunes, 16 de mayo de 2016

EL DÍA DESPUÉS... AL FESTIVAL DE EUROVISIÓN





Como siempre desde hace mucho tiempo, lo mejor de la noche de Eurovisión 2016, fue esa ensalada mixta que preludiaba a una tortilla de patatas, con cebolla por supuesto, y  unos pimientos verdes que hablaban en varios idiomas, muy bien educados ellos, y en todos decían: “cómeme”. Y para  regarlo todo, sidra con “label” guipuzcoano. 


También había cava, pero se quedó enfriando, y ha debido de coger una pulmonía, porque con el nefasto resultado se quedó más solo que Gary Cooper ante el peligro.


Tanto La Nuri, mi sufrida, como este vecino del mundo, son solo los que ya mantienen la tradición en casa, eso sí, bien vestidos y perfumados, dando cuenta de la cena ya descrita, ante el televisor. Porque los hijos, quizás las nuevas generaciones por aquello de ser más listos, pasan del festival, y en realidad se ahorran un berrinche, tras varios días en los que estábamos seguros que, esta vez (como siempre), sí íbamos a ganar.


Antes de nada, y sobre el post de ayer, mi querido “Anónimo” (él o ella me entiende) me preguntaba a qué me refería al decir, y repito la frase completa:
Quizás como ya opiné el año pasado, en la mayoría de puestas en escena hay demasiada borrachera de tecnología, pero de eso hablaremos mañana”.


Me voy a explicar. Hace ya muchos años, los más jóvenes ya no se acordarán, o muy probablemente, no estaban todavía, había un decorado único, que lo ponía la organización de ese país, sobre el que discurrían las diferentes actuaciones, con una orquesta en directo, y cada país llevaba su director. 


Aún recuerdo que cuando Abba cantó Waterloo (ganando el festival en su decimonovena edición, en Brighton, Reino Unido, en 1974) su director iba disfrazado de Napoleón, con sombrero incluido. Son imágenes que quedan y que se van convirtiendo en iconos.


Luego, con el tiempo se dijo que lo de “poner” una orquesta era engorroso, y se optó por música enlatada. Y lo que son las cosas, con el transcurrir de los años, hemos ido viendo que el dinero se ha ido invirtiendo en tecnología para hacer una especie de “videoclips” pero en vivo y en directo. Y se está logrando tan perfección de imágenes, que en cualquier momento nos van a engañar, y no habrá cantante en directo, sino su holograma, y sino, al tiempo. Y además, aplaudiremos como locos, por habernos sorprendido.


Pero, ¿qué queda de los “antiguos” decorados? Nada, una especie de “agujero negro” en el que van apareciendo imágenes y luces. Y al final, tú, el espectador, no recuerdas nada en concreto. No tienes una especie de fotografía mental de cada festival, para archivarlo en tu memoria.
Y eso también es muy importante.  

    
Una vez contestado debidamente, eso espero, a mi querido/a Anónimo, vamos a pasar a otro punto muy importante, y que ayer en el post ya lo apuntaba. 


Por fin se ha accedido al deseo de unos cuantos, y al parecer al de la mismísima Barei, y se ha cantado en inglés. ¿Qué se ha conseguido? Nada, y algo. Y no es una contradicción.


Nada, porque se ha perdido rotundamente, como siempre desde 1969 y aquella Salomé que solo vivía cantando. Y algo, que como ahora están seguros que entendemos el inglés, ya saben con certeza que “pasan totalmente de nosotros”, por si quedaba alguna duda.



Como se ha empeñado en enseñarnos, el gobierno que desgraciadamente, en opinión de este vecino del mundo, todavía tenemos: en épocas de crisis, medidas desesperadas.


Si Eurovisión nos cuesta mucho dinero, por eso del ser del club de los cinco, sin duda deberíamos dejarlo, porque además no nos luce nada con tanto “vecinismo”. Ya sé que no existirá la palabra, pero se me entiende perfectamente. 


Que paguen los que se votan, y que sigan votándose y queriéndose mucho, y que se contagien su maldita halitosis. Porque lo que está pasando hasta ahora, recuerda mucho a esa dura frase de “además de puta, poner la cama”.


Ayer, y visto lo visto, me acordé de ”Rodolfo Chikilicuatre”, ese “personaje”, y nunca mejor dicho, que nos representó en 2008, y con el cual nos reíamos de todos, de ellos (el festival y su, una vez más, “vecinismo”) y de nosotros mismos. Y en realidad, tampoco nos fue tan mal, los decimosextos. Por favor, que no se entere Barei, que se va a deprimir, más. Y se demostró que el público en general, en este caso los extranjeros que pensaban que Chikilicuatre era un cantante más, no distinguen la astracanada de lo extravagante.


Dicho todo lo anterior, y esa opinión de que deberíamos de apearnos de Eurovisión…¿Queréis seguir en el festival? Pues seguiremos. Porque este vecino del mundo hace muchos años que le cogió el truquillo, y esa noche, la del Festival de Eurovisión, aprovecha para practicar la filosofía, y decir eso de: Sufro, luego existo.


Por cierto, aún tengo el cava en el frigorífico… Me voy a poner una copa. Y no es para olvidar, porque, en este caso, en el del festival,  no debemos hacerlo nunca.

*FOTO: DE LA RED


jueves, 14 de enero de 2016

¡LARGA VIDA A BOWIE!


Ahora, ser famoso significa que tienes que pensarte las cosas doblemente, porque luego al saberse, el público, fans, o hasta el que pasaba por allí, se pone delante de un ordenador y opina, o insulta directamente, que vaya usted saber.


Esta mañana, Twitter concretamente, ha sido un clamor al saberse que la presentadora Tania Llasera ha sido madre de un niño al que ha decidido llamar, se ignora si “sola o en compañía del otro” aunque se asume que así debe ser, como José Bowie. Y la gente, y gentuza, que de todo hay en la viña del  Señor, normalmente no se pone delante de un teclado para dar gracias por tan simpática o brillante idea, sino que, ya puestos, vamos a decirle todo lo que se nos ocurra. Y han sido frases tan simpáticas como “le pronostico al niño psicólogo hasta los cuarenta”, o el que se alegra de que no se muriera Chiquitete y consiguientemente, se supone, le pusiera tal nombre, o quien no quiere darle mucho a la mollera y directamente le llama “tonta” a la Señora Llasera, porque sí, porque le da la gana.


Digamos, antes de nada, que lo de Tania tiene más de un pase porque ella aunque es nacida en Bilbao, y los bilbaínos incluso nacen donde les da la gana, su madre es londinense, y ella misma tiene formación, por decirlo de alguna manera, multicultural, al estudiar en un colegio americano en Bilbao, y luego vivir unos años en Gran Bretaña.


Pero, y yo ahora me lo planteo en serio: ¿Qué es mejor llamar a un niño José Bowie, o directamente Borjamari o el ya famoso Kevin Costner de Jesús?


Digamos, que con el nombre elegido por Tania, si a su hijo un día le da por ser artista, ya no le hace falta ponerse un nombre sonoro, porque directamente su madre ya se encargó de ponerle uno, que no siendo feo, la gente se queda con él a las primeras de cambio.


Nadie se ha metido con Gwyneth Paltrow que en su día, y ya han pasado ocho años, quiso llamarle a su hija Apple, que quizás no suene mal, no lo hace, pero que significa “manzana”, y que por cierto, se supone que a los del imperio de “Apple” no les haría mucha gracia, pero ni la fruta es suya ni ese nombre tampoco.


Este vecino del mundo siempre ha sido partidario de que los nombres deben de ser cortos, porque de lo contrario,  y a las primeras de cambio, los familiares, amigos y enemigos lo van a acabar acortando, y tanto José como Bowie tienen dos silabas, y sale más rápido el decir su nombre verdadero, cualquiera de los dos, que armarle un diminutivo que siempre será más cursi, y más lento.


Una madre nunca va a querer nada malo para su hijo, y si Tania Llasera, y su marido,  así han querido llamarle…¡olé por ellos! Además si siempre hay que tener un Norte a quien parecerse, el Señor Bowie como carta de intenciones no está nada mal, y si no se conoce al personaje, mejor ahorrarse comentarios.


Lo peor que les puede pasar a los padres, si el hijo, José Bowie, sigue las tendencias del cantante, es que de vez en cuando, en el parque y estando con sus amiguitos, durante unos minutos no le encuentren, porque le ha dado por darse un cambio de imagen, y hasta que den con él y su nuevo “look”, los segundos les pueden parecer horas.


Hay nombres, y éste, Bowie, puede ser uno de ellos, no solo son una manera de llamar a alguien, sino un claro deseo de que el poseedor del mismo pueda ser de una manera determinada, una filosofía de vida, un homenaje para siempre, de alguien que seguro significó mucho para el que lo puso.


Toda mi admiración por haber tenido un buen par, de deseos, y dejar las cosas bien claritas desde el minuto cero.


¡Larga vida a Bowie!


*FOTO: DE LA RED


martes, 11 de noviembre de 2014

EL TIEMPO Y LA ORTOGRAFÍA

Para muchos la vida es simplemente un después detrás de otro, el plantearse nuestro recorrido vital a corto plazo. Lo que un famoso entrenador argentino resumiría como el “partido a partido”, y quizás por eso, un buen día te miras al espejo y encuentras a alguien que es el mismo de ayer, pero que no tiene que ver nada con aquel joven de hace muchos años.
Eso me pasó el otro día, cuando desde el otro lado de la calle, repleta de tráfico y peatones, me llamaba a gritos mi amigo Paco, uno de esos amigos que ves muy de vez en cuando, por circunstancias de la vida, que como las luces  de los coches hoy los ves, y mañana no, pero que sabes que están ahí en la distancia.
Me decía algo de mi blog, pero no le entendía bien, y por eso antes de que se formara un pequeño grupo de desconocidos cotillas, que viendo que pasa algo raro, opten de primeras a sacarse una foto contigo por si acaso, le hice la seña  de que no entendía nada, y optó por coger el primer paso cebra que le llevaba a mí.
Paco me comentó que como desde la última vez que nos vimos le dije lo del “blog del vecino”, siempre me leía, y que el otro día al ver mi foto en el artículo “Una foto, una historia” (http://patxipe.blogspot.com.es/2014/10/una-foto-una-historia.html), casi ni me reconoce, -Si no llega a ser por esos ojos… Es que es lo único que tienes igual- Lo peor del caso, o lo mejor, no sé, es que me lo decía con su sonrisa beatífica. Por un momento deseé tener el poder de una "moviola del tiempo" y retroceder hasta momentos antes de que me llamara, e irme por otro lado.
Me imagino que si me pasa a mí, le ocurre a todo el mundo, eso de que te das cuenta  de cómo van cambiando los demás (y si tienes un poco de juicio, no se lo vas comentando a todo el mundo, para no herir susceptibilidades), y sin embargo, y espero que se me entienda, tú siempre te ves igual..
Más de una vez he pensado en la posibilidad de que dos “yo” de diferentes épocas se  cruzaran en un momento utópico y seguro que ni se paraban a mirarse. Quizás además, el cambio físico viene acompañado del cambio interior, y los sueños, aspiraciones, pensamientos, de hace muchos años no tienen nada que ver, con los de ahora. No es ni mejor ni peor, sino diferente; aunque muchas veces deseara el tener la ingenuidad de pensar que “una pata de gallo” servía, como lo hacía mi madre, para hacer una buena sopa, y no para estropear una cara.
De todas maneras, y hablando de mi madre, como me imagino la madre de muchos, es muy parecida a la madre de Forrest Gump. Me explico. Su filosofía se resume en frases lapidarias, y además, al ser española, con mucha mezcla de refranes de los de toda la vida. Y para el tema de hoy, de las consecuencias del paso del tiempo, me hubiera dicho esa frase tan graciosa, y tan verdad, de que el tiempo cambia tanto que “hoy” se escribe con “h” y sin embargo, “mañana” sin ella.
¡Es la vida! Y nunca mejor dicho.

*ILUSTRACIÓN: DE LA RED

domingo, 7 de septiembre de 2014

CARTA ABIERTA A LUC BESSON (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)


Estimado Luc Besson,

En primer lugar le pido perdón por mi atrevimiento al escribirle la presente, pero tras ver su película "Lucy" se me ha creado una profunda necesidad de ponerme en contacto con usted.
Antes de nada, me he de declarar como un ferviente admirador de su cine desde aquel “Gran azul”, con su amigo Jean Reno, hasta esa humorada de cine negro que es “Malavita
Cuando uno sabe que va a ver una de sus películas ya va preparado con ropas cómodas, y nunca de estreno, porque con las mil y un aventuras que sabes que los protagonistas van a pasar, incluso el mismo espectador corre el peligro de salir magullado, y que quizás de su velocidad dependa su salvación.
Pero lo de hoy me ha generado muchas dudas. 
En primer lugar me gustaría que revisara muy bien su mesa de trabajo, porque, así de primeras, me da la sensación de que se le ha podido mezclar su guion, con ciertos aspectos del “2001: Una odisea del espacio”, de Kubrick, y de “Matrix” de los Hermanos Wachowski. Lo que viene siendo, por decirlo de alguna manera amistosa, un homenaje al espíritu de ambas obras. Eso, o que últimamente ha cambiado, y perdóneme la expresión, de medicación, de cualquier tipo, y ahora está en manos de algún galeno que previamente pudo atender a esos cineastas.
Da la impresión de que hoy nos ha querido demostrar que tiene tal dominio del cine que sabe hacer películas buenas,  y películas malas. Y que a última hora ha querido sorprendernos, ¡A fe que lo ha conseguido!, y ha convertido una historia que funcionaba bastante bien, con "algo" que hace que el espectador en lugar de mirar la pantalla, gire su cabeza para hacerlo hacia la persona que está a su lado, y comprobar que están viendo lo mismo, que no son alucinaciones.
No importa que todo el argumento se base en esa “leyenda urbana” que dice "que del cerebro humano solo usamos el diez por ciento". Se ha demostrado que no es cierto, y que se utiliza prácticamente el cien por cien. Pero eso no es una razón para que no funcione su película. Porque en “La Guerra de las galaxias” también se parte de que en el espacio podemos oír todo tipo de explosiones y destrucciones, cosa que es imposible, y sin embargo la historia funciona como un todo.
A medida que se iba desarrollando la trama, su trama, ya que el guion es suyo, me parecía hasta original esa filosofía que intentaba buscar el principio y el final de la vida mediante golpes, drogas y mafia, pero la última parte de la película no es que supere al espectador, sino que le supera hasta a usted, y eso no es de recibo.
Es la típica película que más de uno al ser preguntado si le ha gustado, dirá que sí, porque en el fondo tiene la sensación de que en el transcurso de la película (y no es que sea larga, porque no llega a los noventa minutos) se ha perdido, o no ha llegado a entender el mensaje. Pero eso no es real.
Si su película hubiera sido una casa, diríamos que el arquitecto ha mezclado planos de diferentes obras y estilos, y lo único que ha conseguido es "un batiburrillo de cosas” que no llegan a formar un hogar, y que además resulta “incomodo” no solo a la vista, sino también  para el descanso
Da la impresión de que usted, Señor Besson, estaba tan ocupado con tantas cosas que lleva a un mismo tiempo, en cuestiones de producción, e inspiración para otros, que no ha sido consciente de lo que nos presentaba a sus incondicionales.
A medida que se desarrollaba el argumento, incluso parecía que era su testamento cinematográfico en lo que a su filosofía se refiere. Con eso no le estoy llamando “mayor”, ni viejo, porque no lo es. Cada uno puede presentar su testamento cuando le dé la gana,  y parecía que hubiera llegado el momento. Pero en realidad, tristemente, todo ha sido un espejismo.
Incluso me ha parecido ver una película que estaba muy bien, con una convincente, y muy en su papel, Scarlett Johansson, y un Morgan Freeman que más que actuar, da una conferencia mezcla de ciencia y filosofía. Pero, al parecer, todo ha sido un espejismo, y lo único real es que el cine es muy caro, y hoy su broma, humorada, o “gatillazo” mental, nos ha costado un dineral del que seguro que usted sí es consciente, pues ha llegado a crear prácticamente un imperio cinematográfico. 
Recuerde, y ya para terminar, que a la postre somos sus espectadores los que hemos contribuido a su presente, supuestamente esplendoroso, y hoy nos sentimos hondamente decepcionados.

Sinceramente (como es más que evidente tras todo lo anterior) suyo.

*FOTO: DE LA RED