domingo, 25 de marzo de 2012

CAPERUCITA Y SU CÓDIGO DE BARRAS

Como este vecino del mundo es un buen conocedor de sus carencias, y de que con una sola neurona no se puede abarcar mucho, suele programar siempre que puede, aunque son pocas veces, la verdad, los temas a comentar en este nuestro blog, y esta mañana, con el cambio horario de la noche anterior, lo que hubiera tocado era hablar a favor y en contra de esta práctica, y de las molestias que puede causar durante unos días.
Sin embargo, una noticia de las últimas horas ha hecho que la ventana de este vecino se oriente hoy hacia un tema que desgraciadamente por lo usual no es novedad, aunque en esta ocasión presente un añadido un tanto inquietante.
La Policía Nacional ha desarticulado dos clanes, en la comunidad de Madrid, de nacionalidad rumana que explotaban sexualmente a mujeres, tatuandolas códigos de barras si intentaban fugarse, en los que se indicaba la deuda pendiente.
Los mecanismos de la mente son indescifrables. Y es por eso, que la mía, me ha recordado la historia de “Yo, Robot”, que en realidad son un conjunto de historias de Isaac Asimov, sobre las bases de la moralidad entre hombres y robots, abriendo un futuro, al menos inquietante, especialmente desde la mente de un escritor y que le puede servir de base para un mundo donde todo es posible.
Sin embargo, en la noticia ahora comentada, se da la paradoja de que es el mismo hombre quien convierte en objeto al hombre, en este caso claro está a la mujer. Y para que no haya ninguna duda le “incrusta” un código de barras en el que hace patente lo único que vale para él, en el caso encontrado: dos mil euros. Un código en un mundo sin códigos.
Siempre se ha dicho esa expresión de que el hombre es un lobo para el propio hombre, con lo cual hasta el cuento infantil de Caperucita Roja toma otra perspectiva mucho más inquietante que el significado sexual del rojo en una persona desde todo punto inocente.
Y no se puede decir, además, que ha ocurrido en un lugar lejano a la civilización, sino que uno de los puntos era en la mismísima Calle Montera, del centro de Madrid. Como queriendo demostrar que nadie se puede evadir del tema porque está más próximo de lo que la mayoría hubiéramos pensado.

*FOTO: DE LA RED

No hay comentarios:

Publicar un comentario