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martes, 15 de agosto de 2017

LOS HOMBRES QUE HAY EN ÉL (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)


Cuando te metes en el cine huyendo de los rigores del verano, pero teniendo en mente que la película en cuestión, “Abracadabra”, es lo último, por ahora, de un gran innovador visual como es el bilbaíno Pablo Berger, puede dar como resultado, lo que le ocurrió a este vecino del mundo ayer; que salgas del cine preguntándote: ¿Es verdad la propuesta que he visto? Y mi inmediata respuesta fue: Sí. Y ha sido impresionante, en su supuesta, y que se me entienda por favor, “vulgaridad”.

Carmen (Maribel Verdú), ama de casa con toques de modernidad, para ella, pero “maruja” para la mayoría, de un conocidísimo barrio madrileño (Carabanchel), descubre un día, mientras asiste a una ceremonia familiar, que su marido, Carlos (Antonio De la Torre), puede estar poseído por un “ente”, comenzando así una exhaustiva investigación, entre ¿terrorífica? y dislocadamente disparatada, para intentar “salvarlo”.

Primeros planos de una Maribel Verdú que casi la distorsionan para darnos a entender el punto de su dilema personal en el que se encuentra. A destacar la escena en que Verdú baila en una discoteca con un De la Torre totalmente desatado.

Mención aparte merece la escena en que Julián Villagrán les muestra a  Verdú y a José Mota un piso mientras se transforma en una especie de mensajero del ayer. Desde ya candidato a mejor actor de reparto en los próximos Goya.

Una gran película disfrazada de cinta menor, con grandísimas interpretaciones y dónde los encargados de vestuario han debido de tener carta blanca para llegar hasta el delirio, remarcando de esa manera, lo extraordinariamente chabacano de unos personajes que viviendo en un barrio de clase media baja, es un decir, sus vivencias durante el metraje de la película, son de todo menos normales.

Una mirada de Pablo Berger, convertido en “Juan Palomo” (dirección, guion y coautor de la música junto a Alfonso de Vilallonga) que tenía muy alto el listón tras su “Blancanieves”, y que se ha superado con creces, sin parar de diseccionar la vida, por otra parte anodina, de una perdedora ante un marido machista donde los haya.

Película plagada de estupendas interpretaciones:
Maribel Verdú interpretando a una ama de casa vulgar, muy vulgar,  y a la par sumisa y aprendiz de domadora de marido (Antonio de la Torre) machista entre los machistas. A destacar los cambios de expresión del Señor De la Torre para interpretar esa doble personalidad que le habita. Un José Mota inconmensurable en su vulgaridad  como primo, y muy inquietantemente siniestro como hipnotizador de tres al cuarto.

Si quieres ver lo que ha sido este año el cine español, es de obligado cumplimiento.

Dentro de unos años este título tendrá un papel preponderante en las listas de películas feministas españolas, aunque en realidad reparta estopa para todos, porque donde  alguien se comporta como un dictador de su casa, hay otr@ que cede, normalmente por miedo, y eso siempre aleja el amor.


Resumiendo: comedia negra, disfrazada de hortera que confundirá a muchos, por aquello de ver los árboles y no el bosque.

*FOTO: DE LA RED

miércoles, 11 de enero de 2017

LA CASA KOXKERA DE TÓCAME ROQUE


Como blogger, o bloguero, siempre he evitado el ser víctima de un arrebato, y escribir “opinio-sentimientos” de los que, al muy poco tiempo (el mismo día) pudiera arrepentirme. Por eso, y lo he dicho más de una vez en este blog, procuro dar a alguna noticia que me salpica a los ojos o al corazón, un margen de seguridad, o como frecuentemente se utiliza ahora,  ejercer un cordón sanitario”, de unas dos horas, en las que se me vaya enfriando la boca, y  “largar” menos de lo que haría “still hot”.

Y hoy, con el asunto del Tambor de oro 2017, y dárselo o no a Angels Barceló, no es que me he “calentao”, sino que he estado más abrasado que San Lorenzo en su parrilla.

Vayamos por puntos. Como este blog suele leerlo gente de muchos lugares, primero vamos a aclarar conceptos:
¿Qué es el “Tambor de oro”?
Es el máximo galardón con que la ciudad de San Sebastián / Donosti distingue cada 20 de enero, festividad de San Sebastián, en una ceremonia que tiene lugar durante la Tamborrada infantil en el Ayuntamiento, a una persona, física o jurídica, que ha promocionado la imagen de la ciudad. En los comienzos, el galardonado no podía ser nacido en Donosti, pero con el tiempo, en 1986, ésto fue modificado, y así al poco tiempo se le pudo dar, por ejemplo. a Iñaki Gabilando.

En otras palabras,  el tambor de oro va muy unido al buen nombre y promoción de la ciudad. Y lo que se ha creado desde hace dos días, cuando transcendió que el galardón de este año era para Angels Barceló, ha sido de todo, menos ejemplo de cordura.

En Donosti tenemos un gran problema desde siempre, y es que todos tenemos razón. Y somos más de no dar ideas, y cuando se acepta la de alguien, es cuando todos los demás corremos a dar nuestra opinión, eso sí, con carácter de no ser la más acertada, sino la única.

Si el Ayuntamiento, o Consistorio, debiera actuar bajo la imagen de una familia bien avenida, aunque luego limpien los trapos sucios en la intimidad de su hogar, ha actuado, una vez más, como la famosa casa de Tócame Roque, aunque en esta ocasión, en versión Koxkera.
 
No es de recibo otorgar algo y que se haya hecho eco toda la sociedad, y auque faltara una póliza, quitárselo. Luego diremos que los vascos somos personas de palabra… Y eso al margen de que seas de la opinión a favor de Angels Barceló o no, quien está claro que se ha encontrado con un buen pastel sin comérselo ni bebérselo. Y ya se sabe que en Donosti, ni comer ni beber no entra en la lógica.

Seamos serios, en Donosti tenemos el “marco incomparable” porque ya venía en el pack, de lo contrario, entre mirarse el propio ombligo, por parte de cada uno de los partidos que componen el firmamento consistorial y que solo se preocupan de oponerse, y de crear comisiones a favor, y sobre todo en contra, el conseguir cualquier objetivo para la ciudad es más difícil que embarcarse tras la búsqueda del unicornio azul.

Para conseguir el Estadio de Anoeta, si mal no recuerda este vecino, y habla de memoria, inaugurado en Agosto de 1993, se empezó a mover el tema desde que se concedía dinero para “arreglar” Atocha, para los mundiales de 1982, pero se quería ese dinero, para “hacer otras cosas más importantes”, y , claro está, sólo se daba para ese cometido, por lo que, al final se tardaron ocho años más en conseguir el nuevo campo, y bajo la promesa de que también se utilizaría, como pista deportiva, porque de lo contrario no hubieran obtenido los fondos necesarios.

Y la Odisea de la Estación de Autobuses  duró …más de treinta años, y que desde el primer momento de la inauguración ya era, en opinión de este vecino del mundo, pequeña
 (http://patxipe.blogspot.com.es/2016/02/estacion-espacial-donosti.html).                                                                                                     

Uno, este vecino del mundo, que ya no baja de los sesenta, hace mucho tiempo que llegó a la conclusión de que el peor enemigo del donostiarra es otro donostiarra, o incluso él mismo.

Aunque ahora todos los del consistorio se hagan los suecos, seamos serios, lo de “Capital Europea de la Cultura 2016” ha pasado sin pena ni gloria, porque el partido político que consiguió ese objetivo ya no estaba en el poder, y a los demás les importaba, lo que han demostrado, nada.

Ni aprendemos del pasado, ni queremos aprender. Eso sí, tenemos una ciudad muy bonita para ese turismo de calidad tan deseado, pero que, seamos serios, ellos vienen, si vienen, para unos días, y los que se enfrentan con esos precios, también de lujo, somos nosotros, los curritos de a pie.
 
¿Que no se puede hacer otra cosa? Sí, hay lugares, Canarias como ejemplo, que en las tiendas tienen dos precios, aunque no sean oficiales, uno para los habitantes, y otro para los turistas.
¿Que es feo? Peor ha sido lo que se ha hecho con Angels Barceló, y todavía sacaremos pecho. Y que conste que aunque la Señora Barceló me parezca una profesional como un pino, y a la que escucho muchas noches, no tenía el menor interés en que fuera, o no, Tambor de oro. Pero ese feo, no se hace. Y para más inri, al final, el galardón de este año queda desierto. Una especie de "entre todos lo mataron y él solo se murió", "el balón es mío y si no juego lo rompo", o mantener actitudes de cara a la galería.
 
Hoy más que nunca es para recordar el especial de esta pasada Nochevieja de Don José Mota, y su sketch en el que los políticos españoles supervivientes de un accidente aéreo, prefieren permanecer en la isla a ponerse de acuerdo en quién se va y quién se queda en una barca que tenían preparada para salvarse. Es una buena metáfora de nuestro presente, e incluso en el caso de nuestra querida Donosti, se pudiera considerar un auténtico plagio, porque nos retrata a las mil maravillas...

Al final, no sé si ha servido de algo lo del cordón sanitario. Pero, por lo menos, a este vecino del mundo no le saldrá una úlcera por la mala leche acumulada hoy.
*FOTO: DE LA RED.

domingo, 1 de enero de 2017

MOTA, JOSE MOTA, AL SERVICIO DE ... LA INTELIGENCIA


Muy pocas cosas pueden hacer que este vecino del mundo, todavía con los efluvios de una Nochevieja que se prolongó hasta las tantas, pueden hacer que abandone las mantas cuando estaban cogiendo calorcito. Pero lo de Don José Mota ayer es incluso para estar en vela una eternidad para recordarlo.

Nunca me gusta comparar porque siempre se tiende a ser injusto con alguna de las partes, pero lo de Mota ayer es de lo mejorcito en programas de ese estilo, incluso de los de él mismo, durante muchos años.

En primer lugar, advertir que este vecino del mundo se enfadaría y mucho si alguien se refiriera a José Mota como “el humorista”, que lo es. Pero “humorista” es una especie de cajón de sastre donde se incluye desde al chistoso, al que se cree chistoso, al que cuenta chistes, al gracioso que se lo cree, y al que lo es. Pero el de Montiel, es ante todo, y que se sepa, un gran actor, de los que nacen con la interpretación en las venas. Ayer hubo momentos en que al ver, en el mismo sketch, la misma cara en diferentes personajes, a este vecino le vino a la mente alguien como Peter Sellers, que en varias de sus películas, hizo más de un papel, como en “Teléfono rojo, volamos hacia Moscú”, de Kubrick,1964. Y como se puede comprender, mis recuerdos me llevaron no precisamente a cualquier cosa.

Porque si José Mota, Don José, lleva ya mucho tiempo consagrado en una primera división actoral, y su paso por las manos de Alex de la Iglesia, ya lo evidenciaron, lo de ayer ya es otra cosa, otra liga, la que él quiera.

El programa de ayer, Operación And the andarán, eleva la figura de Mota a límites extremos, porque haciendo una crítica despiadada al panorama político nacional, consigue, sin que nos duelan prendas, dar un varapalo, sin salvar a nadie, ni de izquierdas ni de derechas. Como la escena de huir de la isla en una balsa, clara alusión al “cifostio” político que nos ha tenido en tensión durante un año de nuestras vidas. Pero, ojo, en el reparto de leña del Señor Mota tampoco sale indemne el espectador, el pueblo en general, que traga carros y carretas, y prefiere creerse cualquier cosa, antes de mover un dedo.

Está claro que en todos los estamentos del panorama nacional, el Señor Mota, y sus programas especiales, han calado hondo, y no hay nadie, aunque alguno habrá, que se resista en caso de invitación previa ,a hacer un cameo y dejar su impronta. Y quizás en este tema, pueda ver este vecino el único “pero” a destacar.

La cantidad de caras conocidas que inundan los diferentes sketches, puede hacer, que el ánimo de descubrirlos por parte del espectador, en ocasiones le despiste de la trama, y de ese chiste rápido, que se lo ha perdido, por parpadear. Pero, claro, todo es cuestión de opiniones.

Personalmente, creo que ninguno de los personajes aludidos, ni ayer, ni en otros de los programas de José Mota, se pueda quejar, porque si por algo destaca es por la humanidad y cariño que pone en cada de los personajes que crea, y que en el fondo estás convencido, que si buscas en las pupilas del personaje, encontrarás a ese niño que todos llevamos dentro.

Don José Mota, eleva al castellano, y sus derivados léxicos, a lo más alto, haciendo que el mercado inglés, por ejemplo, se pueda tirar de los pelos, por tener que perderse algo de tanta calidad. Porque ese sabor manchego que desprenden mucho de los diálogos de Mota, se perderían en la traducción, ese “Lost in translation” del que hablaba la película de Sofia Coppola.

Si te perdiste el pase de ayer (me imagino que lo volverán a repetir), búscalo por internet en RTVE, porque te estás perdiendo “HISTORIA”, así, con mayúsculas.

Aunque me imagino, y ya para terminar, que José Mota tendrá cosas más interesantes que hacer, que leer este post, quiero darle las gracias por todo, especialmente por existir. Lo de ayer fue un gran momento en el que se paró todo, solo estaba el programa, y eso es muy de agradecer.
 
*FOTO: DE LA RED