martes, 21 de febrero de 2012

ENTRE LOS PANTALONES Y EL HONOR

Más de una vez le ha ocurrido a este vecino del mundo, leyendo alguna historia normalmente sudamericana, y de personajes de nivel social bastante alto, en el que alguno de ellos decía que sentía desidia, el pensar que los pobres no tenemos algunos sentimientos que tienen otras clases sociales.
Sin embargo, últimamente he notado que sufro de desidia en altas dosis, y me pregunto si eso será síntoma de que voy a cambiar de clase social, a mejor naturalmente, aunque me temo que no va a ser así.
De todas maneras, sabia es la naturaleza, y la misma que te pone así, en otros momentos te hace despertar al mundo. En este caso, con las declaraciones de el presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la patronal CEOE, José Luis Feito, abogando por la necesidad de abordar cuestiones eludidas como el subsidio de desempleo, que debe ser retirado al beneficiario en cuanto no acepte la primera oferta de empleo, añadiendo, para sacarnos de dudas, “...como si es en Laponia”.
A lo mejor se le ha olvidado a la patronal, o al menos al Señor Feito, que el trabajo no es ni un regalo ni un castigo, sino que simplemente se necesita entre otras cosas para cubrir, como mínimo, las necesidades básicas de una persona y de su familia, y no solo de estar ocupado yendo y viniendo de Laponia.
Hay que tener en cuenta, entre otras cosas, que entre los parados ahora, hay gente que no está buscando su primer empleo, sino que ya cuando tiene las sienes plateadas, ésto dicho en plan poético, y el culo pelado, y ésto en plan realista, se ha quedado en la calle con muchas facturas creadas por esta sociedad de consumo, y que de primeras no las vas a poder pagar, yendo a trabajar a Laponia, o al pueblo de Chichinabo, suponiendo que éste sea un pueblo situado por ejemplo a 80 km de su domicilio, porque entre otras cosas ya la gente no nace con un coche debajo del brazo, y el que tuvo esa suerte, a lo mejor ya no lo puede mantener. Entonces, entre lo poco que la patronal te va a ofrecer de sueldo ahora,y los gastos añadidos por tus traslados, a lo mejor vas a tener que pedir un crédito para ir a trabajar, lo cual ya sería redondear el 
triangulo. 
 Me acabo de acordar de una anéctoda que me ocurrió hace muchos años, al recibir una llamada telefónica de un banco, en el que una señorita de voz sugerente, me hacía todo tipo de proposiciones para que me hiciera con unos excelentes bonos gasolina que iban a hacer que mi vida a partir de ese momento se viera libre de problemas para siempre. Al decirle a la señorita susurrante que no podía aceptarlos, noté que ella se encontraba confundida al haber rechazado su oferta. -Señorita, se le ha olvidado a usted hacerme una pregunta – y ella, apunto de estallar histérica me preguntó -¿Cuál? - y con una suavidad como solo la mejor de las vaselinas sabe dar, le contesté: La siguiente...¿Tiene usted coche?
En cualquier plan perfecto, puede fallar alguna de las variantes, y aquí la patronal se quiere asegurar de que habiendo previsto que el trabajador se baje los pantalones, con la medida de dejar de cobrar el subsidio, no solo se los baje, sino que los pierda definitivamente, y con ellos el honor.

*FOTO: DE LA RED

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