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jueves, 12 de julio de 2018

LA MARCHA DE CRISTIANO RONALDO: ¿QUÉ PENA, O POR FIN?



Sensación de hartazgo es lo que me produce esta España de miras cortas para los de enfrente y mangas anchas, anchísimas, para los de tu cuerda.

Y una vez más lo estamos sufriendo con el caso, por decirlo de alguna manera, Cristiano Ronaldo.

Vaya por delante, mis incondicionales ya lo saben, que este vecino del mundo no es ni del Real Madrid, ni del Barça, sino de una Real Sociedad con la que también soy crítico como el que más.

Con Cristiano Ronaldo desde hace mucho tiempo me ha pasado, naturalmente salvando todo tipo de distancias, como con los independentistas catalanes que ambos están muy tristes, incluso cabreados, sino se atiende lo suyo.

Hablar de CR7 me hace recordar a un compañero de trabajo que una vez me dijo: “Patxi, es que no se puede conseguir todo en esta vida” Cuando él era capaz de matarte varias veces y aliarse con el diablo para conseguir lo mejor para él.

No una, sino hasta tres veces Cristiano Ronaldo ha sido capaz de terminar una temporada dejando al aficionado con un mal sabor de boca porque él estaba triste. Y su tristeza, ¡Qué casualidad!, siempre ha tenido mucho que ver con el dinero que no se le daba todavía, o que no se le ayudaba como el estimaba que se le debía hacer con los problemas que tenía con el fisco.

No se puede decantar por una elección, abandonando un club en el que has estado durante nueve largas temporadas, y además intentar seguir cayendo bien a los aficionados que vas a abandonar. No se puede elegir irse a otro país donde  la presión fiscal es bastante menor, y mantener una imagen de caballero en cualquier campo de la vida.

Hay fotos que en su fondo son totalmente pornográficas aunque nadie en ellas se desnude. Y esa foto que acompaña a este post lo es, porque todo el grupo que ha conseguido  este fichaje para la Juventus, celebrando el final de una negociación, que siempre es una batalla, con vencedores y vencidos, a tenor de la amplitud de cada sonrisa te da a entender, cuando menos, que los listos son ellos. No que el equipo mandado por Don Florentino Pérez en un ejercicio de “vamos a tener la fiesta en paz  haya accedido a más que rebajar la cláusula de mil millones por los célebres cien con los que se ha cerrado la operación.
Don Florentino, y nunca lo reconocerá, ha tenido que estar más que harto con un advenedizo de la negociación en las altas esferas, donde se supone que existen unos códigos éticos y se los han ido saltando una campaña sí, y la otra también. Han tenido que pactar hasta la manera de zanjar el adiós para que se sepa que el Señor Cristiano Ronaldo no se ha ido porque el club blanco no haya accedido a sus pretensiones, porque ya se iba o se iba.

A Don Cristiano Ronaldo alguien le debía de haber advertido que no es lo mismo hacer negocios en España que en Italia, y que puede que con el tiempo se arrepienta. Y es que quizás el peor enemigo de Don Cristiano es el que se encuentra todos los días al mirarse al espejo.

Y más de un periodista de esos que se creen rigurosos, y españoles, muy españoles, se lo tenían que hacer mirar, porque en el fondo se están conformando con ese minuto de gloria que una carta, que se supone está escrita por la mega-estrella les une en la historia con él. Aunque en el fondo no deje de ser una especie de pago por servicios prestados.

Don Cristiano en esos cruces de la vida, ha preferido decantarse por seguir ganando más dinero venido de la publicidad en todo el mundo, y que la hacienda italiana no debe de tener tan en cuenta como el fisco español. Se puede hacer esa elección, es licito, pero no intentes además tener  la imagen de no haber roto ningún plato.

En los recorridos largos la vida va poniendo a cada uno en su sitio, y el paso de los años, me da al olfato, que es de lo peor que sabe gestionar, al menos por ahora, un Cristiano Ronaldo que siempre ha estado, no me cabe la menor duda, encantado de haberse conocido.

*FOTO: DE LA RED


miércoles, 4 de julio de 2018

LA VERDAD... ¿NO IMPORTA?



Siempre he estado convencido de que tenemos el país que nos merecemos. Que es lo mismo que decir; así está el país, así estamos nosotros.

Y  en unos días en los que se está pasteleando con nuestra televisión estatal, sin que ninguno de nosotros ni siquiera parpadee, lo que hizo ayer Telecinco, para los que están siguiendo la serie “La verdad”, tener esperando a sus seguidores, durante más de una hora sin dar ninguna explicación, por razones “mundialistas”, para luego salirse por la tangente, repitiendo el capítulo anterior, es como diría mi amigo el filósofo de taberna: como ir a mear, y no echar ni gota.

Al final habrá que actuar como hace este vecino del mundo desde hace tiempo, ver lo que ofrecen las diferentes cadenas y programarse mediante las opciones que ofrece internet lo que te apetece ver en cada momento.

Porque, entre otras cosas, decidirse por seguir una serie o no, por muy buenas críticas de que venga precedida, me refiero a las series españolas, que en nada desmerecen a las de fuera, significa que quizás ahora te viene bien esa serie porque es los lunes. Pero a lo mejor luego, la ponen los martes. O incluso, el “iluminado” de la cadena, que cada televisión como mínimo tiene uno, le da por cerrar el grifo de la serie hasta dentro de unos meses (al parecer el iluminado de Telecinco, en el caso de esta serie, lo ha debido de dejar, porque él lo vale, para otoño) y tú, con ese cabreo que te haría jurar en arameo, te lo tienes que tragar con patatas.

Además, tal como están las cosas, ya no sabes si quieres que una serie triunfe porque los trece capítulos (nueve en esta serie), se pueden convertir en trece temporadas. Y, por ejemplo, la pareja protagonista que se llevaba también, por exigencias del guion, y nunca mejor dicho, tiene que discutir e incluso divorciarse, porque, de lo contrario no hay historia que aguante tantos capítulos, ni actores que aguanten el mismo contrato. Y si no recordar lo que pasó con aquella gran serie que fue “Hospital Central”-

Y si desde las televisiones nos tienen ese respeto, ninguno, programando y contraprogramando, qué respeto nos deben de tener  “todos los partidos”, desde el centro (porque en España se supone que no hay partidos de derechas, aunque alguno siempre ate, y bien atado, “lo que quieren los españoles” con lo que hacen ellos) hasta a la extrema izquierda, que en ese círculo vicioso que es nuestra España, debe de empalmar ya con ese centro que comentaba anteriormente.

Si queremos que espabile España, tenemos que espabilar cada uno de nosotros, y no dejar pasar ninguna. Ayer nos habéis fallado, no hay disculpas que valgan. Pero nuestros gerifaltes saben que tenemos tragaderas del tamaño de un agujero negro.

Siempre me acordaré lo que dijo aquel político español, no hace muchos años, tras el subidón de un mitin en pleno furor electoral: Si les llego a prometer que les pongo una playa, tragan también.

Si no queremos que nos prometan más playas fantasmas, el futuro comienza hoy mismo. Y recuerda: no creen que somos buenos, sino tontos.

*FOTO: DE LA RED

miércoles, 4 de abril de 2018

MOVIDA EN PALMA



Hay personas que cuando las conoces, aunque sea a distancia, como ocurre con los famosos, te pueden caer bien o mal, y realmente no sabes por qué. Quizás veas en ellos gestos, miradas, que adivinas como más cercanos a ti, o no.

Esto me ha pasado desde el principio, incluyendo su etapa como presentadora del Telediario, con Doña Letizia, reina actual de este cortijo, o varios, conocidos como España. Y que desde ayer está en boca de todos con las imágenes que han trascendido grabadas  a la salida de misa en la Catedrald Palma de Mallorca, en las que se adivinan más que verse, discrepancias con su suegra por un posible "no te dejo lograr un momento fotográfico con tus nietas, que son mis hijas además de que una es princesa y la otra infanta de España".

En realidad, en este tipo de casos, los mismos argumentos que se pueden utilizar en contra, se pueden utilizar a favor, lo único que cambia es la mirada del que cuestiona.

La pregunta “¿Por qué se niega la Reina Letizia a que sus hijas se fotografíen con su abuela?”, también se podría hacer cambiando el contenido, “¿Por qué ese empeño de la Reina Sofía, lo intenta en dos o tres ocasiones, en sacarse una foto a solas con sus nietas?"

Quizás, la respuesta es tan simple o tan compleja como la queramos ver.

En realidad, y esto es de Perogrullo, las personas de las que estamos hablando son algo más que eso, son representantes en vida de una dinastía, las hojas, todavía vivas, de un árbol genealógico, que al parecer, por parte de alguien hay verdaderas ganas de que aparezcan juntas, pero sin ese injerto que sería, y lo digo con profundo respeto, Doña Letizia. Y es que de ella esperamos muchos una sabia regenerada y que cambie algunas costumbres que al parecer pudieran estar viciadas por siglos de conductas no controladas por el pueblo del que se dice que es “soberano”.

El famoso “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir” en teoría debería de marcar un cierre, y consecuentemente un comienzo de nuevas conductas.

A Doña Sofía hay que agradecerle muchas cosas, especialmente en la sombra en una época cuando menos complicada, pero ya desde hace mucho tiempo ejerce a horario completo el papel de madre/abuela, y las madres comprenden a sus hij@s aunque est@s se hayan podido confundir, o no enterarse, gravemente del comportamiento de sus consortes, por muy Urdangarin que sean.  Y muchas fotos nos han ido narrando la proximidad y aquiescencia familiar.

Quizás todo eso es lo que ha intentado evitar Doña Letizia cuidando, y en este caso es literal, la imagen de su familia. También es normal que muchos, muchas, aprovechen la mínima para hablar mal de los que quizás acaben con la sopa boba  que desde hace décadas están acostumbrados a recibir, por aquello de al que a buen árbol se arrima…

Y ya para terminar, a destacar en las imágenes del video que ha trascendido, las caras de los dos reyes, que como buenos representantes masculinos no saben, como nos ocurre a la mayoría, por donde vienen, y con perdón, pero es mucho más clarificador, las hostias.

*FOTO Y VIDEO: DE LA RED






lunes, 26 de marzo de 2018

DE TODOS LOS COLORES...



En su momento, una respuesta, que con el tiempo resultó acertada, un “no quiero”, me condujo a que nunca he fumado, salvo excepción del tan consabido B.B.C. (bodas, bautizos y comuniones), que siempre fueron más un paripé que una declaración de intenciones. Por eso nunca tengo cerca unas cerillas, y, aparentemente no corro riesgos, porque el ambiente, iba a decir "en esta España nuestra", pero lo dejaré en esta España de los Bancos, está más que inflamable.

Un consejo: Nunca cortes un silencio, como en el chiste, con un “Pues …. bien”. Porque es más que probable que te contesten con un “Pues mal, y bájate del carro que es mío”.  Y es que el personal ya no se fía ni de sí mismo, y con razón, porque conoce hasta sus más ocultas intenciones…

Y si no que se lo pregunten a Cristina Cifuentes. Por un master de nada, se las están haciendo ver no sé si de todos los colores, pero como mínimo aparecer, como ya lo hizo su jefe en su momento, “plasmada”; o  por evitar mirar a la cara a los medios, y en el fondo a todos nosotros, o por aquello de no querer contestar más preguntas, o todo junto.

Y es que con Doña Cifuentes está ocurriendo que en lugar de aclarar con sus respuestas, parece hacerlo más con sus silencios.

Remedando aquel célebre “madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle", a Cristina Cifuentes le haría la gracieta de “master no hay más que uno y a ti te encontré …", pero uno no está como para alimentar a abogados cuando a duras penas se puede alimentar así mismo.

De todas maneras, cada vez somos más políticamente correctos, aunque presuntamente pueda haber más políticos incorrectos. ¡Curioso! Y es que de esta España, ahora de los Bancos, ya se decía cuando eramos en blanco y negro, “Spain is different”.

Dicho lo dicho, me surge una duda: ¿Ahora somos en colores, o simplemente nos los han sacado?

Va a ser lo segundo…

*FOTO: DE LA RED

lunes, 8 de enero de 2018

TRAS LA NAVIDAD, UN VIAJE INTERIOR




Entre una España cabreada por carreteras cortadas a las primeras de cambio por nieve y más nieve, y otra sorprendida porque el Grupo Zeta va a cerrar las revistas Tiempo e Interviú, comenzamos, ya en la práctica, el nuevo año sin el mayor atisbo, por fin, de las Navidades y la cursilería y sentimentalismo a granel que le rodea.

Este vecino del mundo antes de que nadie pregunte, es de aquellos de la segundo opción, Interviú, y eso que nunca ha comprado ninguna de las dos revistas. Tanto está revista como Tiempo, son uno de los mayores ejemplos de una España aprendiendo andar por los caminos democráticos, e inevitablemente algo nuestro desaparecerá con ellas que sólo el recuerdo lo podrá sostener... 

Aún estoy viendo a aquella Pepa Flores de la décimo sexta portada de Interviú, que recordaba más a la Lara del Doctor Zhivago de David Lean, que a la Marisol de los tiempos del Generalísimo, y que nos hizo a muchos prestar atención a aquella revista.

Quizás porque el vecino del mundo de aquella época se ve con más de todo, especialmente inocencia y ganas de colaborar, y menos kilos de grasa y mala leche acumulada.

Sin embargo, ayer por la radio, de madrugada, oí una noticia que me hizo sonreír mientras me resarcía, un poco, de esa inocencia perdida.

Se ha conseguido, en Estados Unidos, el primer medicamento que lleva una especie de microchip y cuando lo tomas te manda un mensaje al móvil diciendo que ya lo has tomado. Está dirigido especialmente a los que sufren de esquizofrenia, y el mensaje se envía a él y a tres personas más encargadas de su cuidado.

Dentro de unos años, cuanto más tarde mejor, ya estoy imaginando mi cuerpo, por ejemplo, convertido en una especie de parque temático de las enfermedades, y con una colección de mensajes recibidos desde mi yo más íntimo, con ese medicamento oriental en el que cada una de sus partículas lleva, remedando a sus mayores, una cámara de fotos mientras fotografía mi cuerpo. Más cercano a "Un viaje alucinante", aquella delirante, por lo atrevida, película de Richard Fleischer, de 1966, con Stephen Boyd y Raquel Welch, en la que unos científicos se embarcaban, y nunca mejor dicho, en un viaje por nuestro interior. Seguro, eso sí, que mucho más seguro y corto, que el que muchos españoles hicieron el pasado sábado, y que terminaron en el mejor de los casos, ayer domingo.

*FOTO: DE LA RED

viernes, 17 de noviembre de 2017

PUIGDEMONT EN EL PAÍS DE LOS BELGAS


Hace mucho tiempo que ya estamos en la fase de ir a mear y no echar ni gota respecto a las aventuras de "Puigdemont en el país de los belgas", como si de un cómic se tratara.

Ahora la fiscalía de ese país nos pregunta que cómo tenemos nuestras cárceles bajo la versión de a qué cárcel iría Puigdemont, más que nada por si tienen un mínimo de garantías, en caso de que fuera devuelto a la justicia española

Y es que hay preguntas que es sabido que no se deben hacer. Si quieres ligar con una joven no puedes preguntarle por cómo anda de sus ventosidades y luego quejarte de que, y como mal menor, te ha dicho que vayas a peinar bombillas. Por esa misma razón, el gobierno belga no puede venir ahora a preguntarnos: "¿Cómo andan ustedes de cárceles?", cuando somos compañeros en la Unión Europea, y como vecinos que somos nos pedimos perejil en zapatillas un día sí y el otro también.

Una cosa es que haya norteamericanos, por ejemplo, que estén convencidos de que España esté en algún lugar de Sudamérica, pero la pregunta de la fiscalía belga cuando menos sin decirlo, eso sí es un acierto, nos instala en África, con perdón para África.

Para saber si una pregunta se debe o no hacer es muy sencillo. Tan sencillo como preguntarse: ¿Esa cuestión se la haríamos a la Alemania de la Señora Merkel, o a la Francia del Señor Macron? 
Y automáticamente nos viene la respuesta: No, porque no hay … lo que hay que tener.

Quizás, y puede ser el origen de muchos de nuestros males, es que la figura que nos representa, en este caso el Señor Rajoy cuando menos lleva con él un halo polémico. O lo que en muchos de nuestros pueblos se acercaría a esa figura llamada Rita La pollera, o Rita La Cantaora. Y que si fueras un perro macho te haría acercarte y levantarle la patita. 

¡Vamos! Resumiendo, que al respeto ni se le conoce ni se le espera en torno a la figura de nuestro presidente. Porque entre otras cosas, mientras le acompañe ese olor a presunta corrupción, será imposible.

Sin embargo, eso no quiere decir que el Señor Puigdemont se tenga que ir de rositas, porque éste, Puigdemont, sería a reescribir la historia lo que Julio Verne a la literatura fantástica: todo un innovador. A Puigdemont y a los suyos les das dos días y demuestran, si quieren, que Dios proviene del Maresme, e incluso que el centro de cualquier galaxia pasa por Cataluña y, por eso mismo, les pertenece.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 9 de noviembre de 2017

UNA CAMISETA, NUESTROS COLORES, Y CÓMO SE PAGA TODO


Llevamos casi dos días hablando de la nueva camiseta de la selección española de fútbol, y en realidad sólo hemos llegado a la superficie de la polémica, sobre si son galgos o podencos.

Nos hemos quedado en la falsa polémica de si los colores recuerdan a la bandera republicana.

Lo peor de la nueva camiseta de la selección española de fútbol, y deberíamos de abrir los ojos como platos, es su precio: 129,95 Euros, pornografía pura  si lo comparamos  con gran parte de nuestros sueldos.

Un precio que no está para nada acorde con los precios normales de lo que puede costar una camiseta homologada de cualquier equipo de fútbol, unos 80-90 euros, y especialmente frente a los sueldos de la España del currito de a pie.

Hace años que los mismos empresarios han entrado en una especie de mundo virtual con una gran contradicción en bucle:

Lo que queremos  que ganen nuestros curritos, ya los mileuristas quedaron atrás como casi millonarios. Pero por otra parte, necesitamos que esos mismos maltratados económicamente “dispongan” de dinero para poder hacer frente a ese mundo de ofertas, y chollos, que siempre se prepara con esa publicidad encubierta que suponen las noticias de cada día.

Esos lanzamientos en menos de un año, de smartphones y tesoros móviles de la manzana de las manzanas. Esos, los hemos visto estos días, que pasan la noche sin dormir por estar en la  cola y conseguir uno de los primeros productos de lo que se va a llevar esta temporada, contrastarían como el día y la noche, con los que no pueden dormir, víctimas de sus preocupaciones, por intentar hacer frente a las facturas de hipoteca, electricidad, y calefacción que vienen cada mes.

Aquellos que diseñan nuestro futuro inmediato, que los hay, llevan mucho tiempo forzando las cosas al límite, y en la rueda del consumismo diseñado a distancia, hace tiempo que los productos son mucho más caros que lo que el consumidor medio puede gastar sin que se le caiga la cara de vergüenza al tener que admitir que desde su economía, siempre bajo microscopio para que las cuentas casen, sale más de lo que entra.

Ya lo importante no son los colores de nuestra camiseta, sino que el precio de ésta a más de uno de los clientes en potencia, ya ha dejado blanco, y esa selección nacional de fútbol que ayer tenía planificado hacer un gran alarde de puesta en escena de ese producto que no deja de ser la gallina de los huevos de oro, ha dado en cierta manera la espantada por aquello de ese look/apariencia republican@.


Sin embargo, a nadie de los ayer convocados para dar relumbrón al lanzamiento de la camiseta nacional se le ha caído la cara de vergüenza por su precio, o para más inri, y hablando de colores, no se le subieron los suyos a la cara. 

Hace mucho tiempo, y más de uno ahora llamara populista a este vecino del mundo, que esos jóvenes deportistas, estrellas de nuestro fútbol, están también, como nuestros políticos, separados del mundo real, y vuelan por encima del resto de los mortales; la altura diferencial que les da ese poder adquisitivo de coches/casas de lujo, y no tener que plantearse el mañana. Sin mencionar a esa Federación Española de Fútbol que cierra con Adidas un contrato, según informaciones, por once años, y que es secreto de sumario.

Lo dicho, lo peor de esta camiseta al final no son sus colores, republicanos o no, efecto óptico o no, sino la poca, nada, importancia que se le da al aficionado/sufridor.

FOTO: DE LA RED

martes, 8 de agosto de 2017

NOCHE DE LUNA LLENA Y METÁFORAS


Esta noche pasada, que nos traía al 8 de Agosto, muchos han salido a la búsqueda del eclipse perdido; sin embargo, este vecino del mundo (a eso se le llama experiencia) simplemente pretendía pasar una noche bajo el influjo directo de la luna, y relajarse con un buen y largo paseo.
Si de algo ha servido el devenir de estos años es aprender que no hay que esperar mucho ... de nadie, o de todos, incluyendo al destino.

Por poner un pero a una noche esplendida, podía haber sido menos calórica. Por cierto, este vecino del mundo, lleva mucho tiempo hasta el gorro de las sensaciones térmicas. Esta misma noche eran 28 grados, sensación térmica unos 32. ¡Vamos! Una auténtica metáfora de lo que pasa con mi vida, y me imagino que con la de muchos. Tu economía más que rodearte, te presiona hasta casi no poder respirar, y el gobierno publicita que no hemos estado en otra desde el 2008. No es mentir, o sí, pero es como decir que tus zapatos ya no te molestan… porque hace tiempo que se te rompieron.

Será el influjo de la luna, pero el paseo me ha dado para muchas reflexiones, quizás demasiadas…

Siempre he pensado (ya es mucho afirmar en sí) que esa famosa marcha lenta/rápida del Señor Rajoy, que siempre se promociona en momentos de elecciones o vacaciones, es una auténtica metáfora, otra, de la situación actual de nuestro cortijo llamado España. Una autentica huida hacia adelante sin querer ver, desde su burbuja, para ver a mucho españolito luchando en el día a día.

Ahora resulta que el Señor Rajoy está sufriendo de lumbalgia, y La Nuri, mi sufrida, me recuerda que por fin tiene algo en común con él, aunque ella siempre lo define como un dolor que le empieza en el glúteo, y se le extiende por la pierna. Y es que los hombres de poder, tienen hasta pedigrí en sus dolencias.

Ésto, la lumbalgia, le podía haber servido, a Don Mariano, para ponerse al día en las necesidades de la Sanidad española, pero mucho me temo  que él habrá entrado por la puerta grande, o mejor dicho, gentilmente los mejores galenos habrán ido a donde hiciera falta.

Mientras en mi camino nocturno llegaba al ansiado faro, e intentaba captar algunas imágenes que hicieran honor al momento, mi diálogo conmigo mismo me hacía ver, que quizás esa lumbalgia era en realidad Cataluña, que se le estaba rebelando, y que no se arregla con esos paseos lento-rápidos, y ese “dejar pasar” a las que Don Mariano Rajoy es tan aficionado.


Lo bueno que tiene una buena noche de luna llena es que te incita a las sensaciones, y no a las realidades; a la introspección, y no a verificar lo que tenemos, o lo que es mucho peor, no tenemos… 

*FOTO: F.E. PEREZ RUIZ-POVEDA

lunes, 24 de julio de 2017

SANTIAGO, Y ...¿ESPAÑA, DÓNDE ESTÁ?


Desde que España es "muchas, pequeñas y cabreadas", como diría el gran Pedro Ruiz, este vecino del mundo nunca sabe a ciencia cierta, si en la puerta de al lado, léase autonomía o similar, es fiesta en días como el de mañana (25 de Julio). Hoy, concretamente, la sorpresa, la mía, ha sido mayúscula al comprobar que lo que antaño era el Gran Día de Santiago (santo y seña de todas las Españas), y fiesta nacional sin contestación, ahora sólo es fiesta en Galicia y Navarra.

Y es que aquel dicho, y sobre todo su concepto, aunque ya no se comente, por ser políticamente incorrecto, de “Santiago, y cierra España” pesa mucho. E inmediatamente, en esas discusiones intimas que todos tenemos con "nuestro otro yo”, me he dado la razón al pensar que si fuéramos Estadounidenses, no en todos nuestros Estados celebraríamos el 4 de Julio, por aquello de ganadores y vencidos.

Aún recuerdo aquel 25 de Julio de 1992, mañana  se cumplirán 25 años, cuando comenzaron los Juegos Olímpicos, en Barcelona, se eligió aquella fecha por el significado nacional, y….

¡Cómo han cambiado las cosas!  Hoy es el día que lo de lanzar una flecha al pebetero barcelonés, incluso tendría mucho morbo, y sobre todo peligro, estando el palco lleno de autoridades españolas, … Y entonces, sin embargo, fue toda una innovación en el devenir de las siguientes Olimpiadas. Este vecino del mundo, confiesa que en aquellos momentos se sintió muy orgulloso de haber nacido en el país que había sorprendido a todo el orbe. Ahora, seguro que seguimos sorprendiendo, un día sí y el otro también, pero negativamente.

Aún recuerda este vecino del mundo, y en otro orden de cosas, cuándo se comenzaron a poder “repartir y variar” fiestas en cada una de las comunidades. Algunas, y no señalaré para no hacer daño, sin dudarlo quitó el Día de Reyes, por el claro sabor religioso, pero, aunque no lo reconocieron, por la presión de los comercios y de toda la industria que se mueve en esas fechas, a la semana ya habían reconsiderado la medida.


Al final, resultará que el mayor Dios de estos tiempos, es y será el dinero. Y se pueden respetar fiestas por muy católicas que sean, siempre que muevan mucho dinero. Lo demás, puro postureo, o como se dice ahora, como arma arrojadiza, populismo en vena.

Luego nos llevaremos las manos a la cabeza si en tal o cual partido de futbol, si en tal autonomía, se silva el himno nacional, o incluso si a "tal" equipo, siempre se le ve como al más español de todos, por muchos extranjeros que tenga en sus filas, pero eso sí, con la suerte de que nunca será facha, eso dicen, y "el otro", también lleno de extranjeros, siempre será, eso dicen también, "independentista declarado", aunque, irónicamente, nunca se haya planteado abandonar la liga española. 

La cosa viene de lejos y, con una expresión inequívocamente española, lo que te rondaré morena

Al final, va a ser verdad eso de que nosotros somos nuestro peor enemigo...

*FOTO: DE LA RED


sábado, 19 de noviembre de 2016

EL HOMBRE QUE NOS AVERGONZÓ A TODOS



Me acabo de enterar, y me he llevado una grata sorpresa, por aquello de que por fin se da un premio como consecuencia de lo que se palpa en la calle, aunque no sea políticamente correcto: Medalla de Oro de la Academia de Cine 2016  a Don Santiago Segura.


Lo de “políticamente correcto” seguro que mis seguidores lo habrán captado a la primera. Y es que más de uno de esos que les parece bien que se den Medallas a la Virgen, a cualquiera de ellas, y separan los capítulos de su Biblia con billetes salmón, mientras se miran en el espejo si la gomina continúa o.k., no comprenderá como se puede dar un premio de ese calibre a un ser que al menos aparenta ser la zafiedad en pantalones, por supuesto que de chandal, y no de marca extranjera.


Ese premio, en cierta manera, es también para aquellos que no ven tampoco, pero lo reconocen, los documentales de la 2, porque se aburren o a esa hora precisamente se echan un siestón, o lo dedican a las artes amatorias sólo si ella quiera, aunque luego finja ante sus amiguetes que no se le resiste una.


Y es que en España, aparte del cine americano, y dos o tres cosillas anuales interesantes y de calidad de nuestro cine, esta España viva, esta España muerta,  como hubiera dicho Cecilia, se decanta por el friquismo y el cutrerio. Somos como somos  y Don Santiago Seguro, inteligente y listo (que no siempre van juntos) entre los listos, lo supo ver hace ya bastantes años, y nos creó un personaje que nos saca los colores y la mala baba, un Torrente de incorrecciones, en el que siempre vemos a los demás, y nunca a nosotros mismos.


Si los que despotrican del Señor Segura lo hacen por su aparente incultura que se puede confundir con la incorrección presente en todos sus trabajos, con decir, aunque la mayoría ya lo sabrán, que es licenciado en Bellas Artes, se puede desmontar esa teoría. 


Si a otros que han tocado muchos palos se les ha llamado “Hombres del Renacimiento”, lo de Santiago Segura no queda lejos: actor, guionista, productor, ha hecho ya de todo, menos estarse quieto que eso sería imposible para él. Y por cierto, fue el primero que llevó  a la publicidad de una cinta, la suya, la primera de Torrente,  y las siguientes, en todo tipo de acciones, incluyendo camisetas y últimamente hasta trajes con el título de la película en cuestión, que mientras a algunos les parecería demasiado, a otros, a la mayoría, a los que amamos a Santiago Segura personaje, creemos que le hace cada vez más grande.


No olvidemos, no debemos hacerlo, que el Señor Segura se crió en la calle, en su barrio, Carabanchel, y lo primero que se aprende en la calle es que “el que no llora no mama”, y él ha sido tan inteligente que cambia los lloros por risas, risotadas e incluso caras de estupor, con tal de no dejar a nadie indiferente, no por él, sino por su trabajo, que a la postre es lo que le da de comer.


Personalmente, he de confesar que este vecino del mundo sufre, espero que se me entienda, cada vez que Torrente aparece en una nueva película, por la sociedad que retrata, que desgraciadamente no dista nada de esa realidad que no queremos ver, pero que existe.


Este vecino del mundo prefiere verle en otro tipos de papeles, aunque el personaje sea igual de cabroncete, un niño que no lo es por lo enrevesado y la mala baba que gasta, y los años que ya tiene. Personalmente, en la película en la que se desenvolvía como un guante en mi opinión, claro está, es en “El día de la bestia”, mano a mano con el recordado y llorado Álex Angulo. Pareciera que todos los días lleva un arma en la mano. Aunque el guión de la película, como ya ha ocurrido en otras de Álex de la Iglesia, se desinflara al final.


Santiago Segura, Don Santiago, te puede leer el B.O.E. y seguro que te partes de risa, eso sí, sólo si él quiere. Y con eso se nace, como con la tenacidad que está claro es su marca de viaje, ese realizado desde las catacumbas de la Farándula.


¡Enhorabuena, Santiago! Porque por una vez nos hemos quitado las caretas, y con tu premio hemos confesado lo que nos gusta, aunque no sea políticamente, ni mucho menos, correcto.


Por cierto, y ya para terminar, espero que se entienda el título del post, del que no voy a dar más explicaciones, porque son obvias. Seguro, que si tengo la suerte de que él me lea, será el primero en entenderlo, y estar orgulloso de ello.


*FOTO: DE LA RED


sábado, 20 de agosto de 2016

CAROLINA MARIN Y SU CARRO



Acaba de ganar Carolina Marín el partido que le da la medalla de oro en las Olimpiadas de Río,y en este momento está llorando como una Magdalena escuchando el himno español.


Y siento envidia, envidia por estar donde está, y especialmente por sentir lo que siente; e inmediatamente he recordado a esas miles de personas, en cualquier final de un campeonato de fútbol pitando al mismo himno. Y he recordado también, no me queda otro remedio, porque se lo ganan con creces cada día y en cada situación, a todos los políticos en general, sin logotipo de partido detrás. Hacen poco por ayudar a que sintamos unión entre todos.


Y son unos cuantos deportistas y figuras destacadas de nuestro país (entre las que se encuentra desde hace un tiempo Carolina Marín), los que hacen una labor de cirugía cardiovascular , para que sintamos lo nuestro por bandera, sin ningún partido político ni líderes de opinión que la hagan suya, sino simplemente "el partido" ganado por ellos, mientras se les adivina España en sus pupilas, y el chorro de sensaciones que pueden generar, como hoy, en todos.


Porque España no es, no debe ser, esa que algún partido se apodera de su nombre un día sí y el otro también, para que coincidan siempre las necesidades de la patria (concepto abstracto, y difícil de definir) con lo que el partido en cuestión quiere. Sino ese sentimiento de echarla de menos, por ejemplo, cuando no estás en ella.


Porque emigrantes ha habido siempre, y algunos nos fuimos disfrazados de estudiantes de inglés, y estuvimos en Londres tres años, ya a finales de los setenta. Con el agravante de que nadie apreciaba lo que hacías, porque se suponía que había trabajo en España. Y alguna vez, pasabas por debajo de una casa, de esos barrios obreros londinenses, y oías una canción española desde cualquier ventana entreabierta y se te ponía la carne de gallina y los ojos cristalinos.


Hoy Carolina Marín ha hecho por el rencuentro sentimental entre los españoles mucho más que cualquier premiado por la paz o por representar los valores de lo nuestro, dentro o fuera del país.


Un país se hace con el pundonor, la lucha, la garra, el desparpajo, y los gritos, muchos gritos, de una Carolina Marín, por la que más de uno perderá hoy el culo, y la vergüenza, por mostrar y demostrar que nada más terminado el partido de nuestras vidas, fue el primero en felicitarla. Incluso esa federación, la suya, que mostró, presuntamente, más interés por apoderarse de los beneficios publicitarios que generaba, que por darle toda la cobertura técnica y moral que era de ley.


Y antes de terminar, recuerdo también a un Manolo Santana, o a un Severiano Ballesteros (“Sevi” para los ingleses, que lo consideraban como un el hijo más), que se tuvieron que buscar la vida y el triunfo; y luego eran “España” cuando no existía la “Marca España”.

Hay unos cuantos, incluida Carolina Marín por lo que tengo entendido, que se han tenido que construir el carro para que luego la mayoría nos montemos en él. El mismo carro que antiguamente robaban en una canción española, y que más de uno ha cantado a voz en grito cuando se encontraba fuera de España, siempre fuera.

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jueves, 18 de agosto de 2016

EL SHOW DE RAJOY


La indefinición tan bien definida  del Señor Rajoy al cogerse una semana de puente para pensárselo, mientras jura y perjura la urgencia más urgente, y luego, en su retorno, y tras reunirse con los suyos, no decir nada, está dejando a Ciudadanos con sus vergüenzas al aire (incluso teniendo en cuenta que Albert Rivera hizo una campaña, ya hace bastantes años, tal como vino al mundo, sin incluso el pan para poder taparse). La situación de Ciudadanos es difícil de mantener.


Es más que curioso, Mariano Rajoy, hace lo que mejor sabe hacer, no decir nada, y sin embargo, el que se mete en problemas es Ciudadanos. Esta arte del toreo, la del engaño, solo con gestos, la practica bien el Maestro Mariano.


Este vecino cada día tiene más clara una teoría:
El Señor Rajoy aceptó esta vez “la invitación”, por parte de Felipe VI para así anular a los adversarios, no sea que Pedro Sánchez se hubiera animado otra vez, y hubiera conseguido más apoyos que en el primer intento.


Mientras el Señor Rajoy no se presente ante el Congreso de los Diputados, y pueda perder  esas votaciones a las que tanto miedo tiene, sabe que sus enemigos (nada de compañeros de Congreso, enemigos que le esperan desde hace mucho tiempo por su prepotencia en los tiempos de bonanza de su mayoría absoluta) como mucho estarán en la cola de espera, y él  mientras sube o baja de esa escalera de la indecisión bien maquinada por su parte, no comenzarán a contar los plazos para otros terceros comicios.


De todas maneras, parece que esta vez, al menos para los que quieran ver, la maquinación de Don Mariano Rajoy es más que evidente. Como que en su discurso, cada vez que se pone trascendente, y apela a España, es una casualidad que las necesidades y deseos de los españoles, según él, siempre coincidan con las apetencias de su partido.


En unas hipotéticas futuras terceras elecciones, está más que claro que Rajoy volverá a ganar, y este vecino del mundo, al menos, estará más cerca de creerse esa leyenda de monjas presuntamente consiguiendo votos a troche y moche (nada que ver con este blog) de ancianos y enfermos que en un momento dado escapan de la vigilancia de sus más allegados.


¡Es curioso! Si uno tuviera que decidir si Jesucristo era de izquierdas o de derechas, recordando todo lo que le dijeron de él a lo largo de su educación, este vecino del mundo no dudaría ni una décima de segundo en decir, sin la más mínima duda, de que era de izquierdas. Sin embargo, y con los años, sus discípulos en un momento dado, cuando tenían mucho que perder (no espiritualmente, sino en patrimonio) viraron estrepitosamente a la derecha. Con lo cual se deduce que de la teoría a la práctica, de las musas al teatro, algo cambió y mucho. Lo del cabreo de Jesucristo en el templo ya era una premonición.


Alguien le debería de asesorar a Don Mariano que la gente cuanto menos tiene que perder más mira a la izquierda, y en este país cada vez hay más pobres cabreados.


En lo de pobre, me imagino que no, pero en lo de cabreado y con la sensación de que una vez más le han tomado el pelo, también se apuntara esta vez el Señor Rivera. Hoy, seguramente, Rajoy le mostrará, seguro, otro cebo, y esperemos que Don Albert no muestre el besugo que lleva dentro, y esta vez no pique.



En un show de magia, la máxima disposición para que el truco salga bien, la pone el espectador, que en el fondo quiere creer. El día que todos nos cansemos del engaño, el show de Rajoy y su chistera disfrazada de indecisión habrán terminado.

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jueves, 10 de diciembre de 2015

MI VECINA, LA DE BENZEMA


Hace un rato, mientras subía haciendo ejercicio por las escaleras hasta casa pensando en comerme un bocadillo lleno de atún y mayonesa, ya lo sé que es plena contradicción, me he cruzado con Rosa, la del sexto. 


Ella bajaba, muy, muy seria, eso sí, vestida del Real Madrid con la equipación completa (planchada y aún con la raya de haber estado a buen recaudo en el cajón correspondiente) de Benzema, y con brazalete negro en su brazo izquierdo.

-¿Es, lo que creo? – Y sin hacer paripé de que no quería hablar, ha largado sin amagos, sin pelos en la lengua. – Hombre, lo que le han hecho a Karim, en su Francia no tiene perdón de Dios.

-¿Te refieres a lo que ha trascendido hoy de que por ahora, y por estar imputado, no puede jugar con la selección francesa?

-Sí, es que las autoridades gabachas –dicho por ella, y como sin darle importancia – son muy suyas. A nosotros –ella es más blanca que Florentino Pérez y Tomás Roncero juntos – nos puede venir bien en el sentido de que al menos no se podrá lesionar con ellos, más que nada en alguna juerga nocturna – Rosa siempre se ha caracterizado por su humor ácido y, siempre, sin darle importancia.

-De todas maneras – y como preguntándose a sí misma – cada vez que se aparta a alguien de algo…¿dónde se pone el límite? La semana pasada –yo ya tenía la sensación de que no estaba junto a ella en las escaleras - fue el primer ministro, Manuel Valls, quien dejó ver su patita en contra de que Benzema continuara en la selección, aduciendo que un deportista debe ser ejemplar, y si no lo es, no tiene su sitio en el equipo de Francia, debió de decir durante una entrevista radiofónica.

¿No te parece, Rosa –le he preguntado yo, aprovechando para hacerme oír y para que volviera del lugar a donde había huido mentalmente– que los políticos gabachos, y digo gabachos porque estamos hablando de ellos, porque en España ocurre lo mismo, o incluso peor, deberían de dar el mismo ejemplo?

- y aquí ya ha aflorado la parte que más me gusta de Rosa, muy suya y, a la vez, con los pies en la tierra y soñadora al mismo tiempo, y sobre todo tremendamente irónica – pero la vida no deja de ser un eterno colegio,  una cosa es el comportamiento de los alumnos y otro, el de los profesores. Y aquí, y me refiero, por decirlo de alguna manera, en la sociedad civil, no importa que sea España, en Gabachilandia, con los hijos de la Gran Gran Bretaña, o los hijos de la Merkel, los políticos viven por un lado y los otros, nosotros, donde nos dejan.

Sin apenas poder decirle nada más, Rosa se ha despedido de mí, mientras me decía: -Voy a andar unos cuantos kilómetros para que se me vaya la mala leche-. Mientras, dejaba atrás un inequívoco aroma de colonia francesa.


A mí, aún me quedaban unos cuantos tramos de escalera para poder perdonarme el pecado del bocadillo que ya me estoy comiendo, lleno de grasa, mucha grasa. Y es que, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Y, además, a muchos nunca nos llamará nuestra selección…

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miércoles, 9 de diciembre de 2015

ANTONIO, EL YERNO DE MARNIE


Al final, ¡qué pena!, que el Antonio y la Melania ya han disuelto su matrimonio, “han tarifado”, como dirían antes algunos de los cronistas del papel cuché. Y se resuelve todo, o se destroza todo, repartiendo sus pertenencias en un cincuenta por ciento, y el malagueño pasando por caja, eso dicen los entendidos, y dejando sesenta mil euros todos los meses a la hija de “Marnie, la ladrona”.


Por cierto, es curioso lo de esta película. En el inglés, o americano, original, era simplemente “Marnie”, pero, quizás, por aquello del machismo en el que estábamos sumergidos hasta el cuello a principios de los sesenta, una mujer, no podía ser solo un nombre, debía de ser señalada la propiedad o, algo aclaratorio de ella, y le toco “ladrona”, por cleptómana. Y, quizás, visto desde un lado un tanto romántico, por robarnos el corazón de la mayoría de los espectadores de esa película, e incluso de su director, al menos eso siempre se ha dicho.

Es como si ahora Doña Soraya, Sáenz de Santamaría, aunque pudiera representar a todo un presidente para que le partan la cara, mediáticamente hablando, en lugar de a él mismo, no pudiera ser solo Soraya, y le llamaran, por ejemplo, "Soraya, la segundona", o "Soraya, la futurible". En algo hemos cambiado.

Incluso, al Señor Presidente del Gobierno, se le pudiera aconsejar que dejara de perseguir hipsters para su causa, y vender su bajada de pantalones del otro día, en aquel encuentro entre cuatro, como de dar una oportunidad a las mujeres de este país

Puestos a vestir verdades con cosas que no son, por lo menos no hubiera estado muy lejano  a la realidad.

Y… volviendo a nuestro Antonio, al Banderas, esperemos que su futuro nuevo negocio, de ropa esta vez, le vaya viento en popa, porque va a tener que vender ropa, y mucha,  para esos sesenta mil euros que necesitará todos los meses, sino quiere que los abogados de Melania, como hombres del frac, pero a la americana, aparezcan en su futuro probable, reclamándole la manutención.

Por cierto, y bien mirado, en una España que las mujeres de cierto estatus en lugar de decir “sus labores”, como antiguamente muchas de ellas, sin comerlo ni beberlo, y mucho menos estudiarlo, se definen ahora como “diseñadoras”. Y sin embargo, Antonio, el Banderas, el bueno, y el malo, de muchas películas, ha tenido los arrestos, por no decir otra cosa, de hacer un “break”, tomarse un descanso, un respiro, y lo digo en americano, porque seguro que es más caro, y le cuesta más, para bajarse al fango del estudio y del esfuerzo, para aprender aquello, que entre otras muchas cosas, también quiere hacer. Y en eso, en España, tampoco estamos acostumbrados.

Una vez más, Antonio, que desde ahora, además del “Ex de la Griffith”,  también será “El de las sesenta mil del ala”, abriendo horizontes, y sin dobles, porque ésto es la vida real.


Al final, a los hombres también se les pone sambenitos. Quizás, por aquello de que la envidia iguala a todos.

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lunes, 16 de noviembre de 2015

UN HIMNO QUE RESISTA


Tengo envidia. Confieso, soy un envidioso elevado al cubo. Y más estos días. Lo de que todos a uno canten la Marsellesa me da mucha envidia. 

Porque nosotros no somos así. Nosotros somos de cantar cada uno lo suyo intentando dejar medio mudo, o sordo, al que está al lado. Y eso dice muchas cosas. Nosotros somos de nosotros, tenemos partido propio y a los demás que les den.

En días tan tristes como los actuales, que la gente intente rehacerse de sus cenizas como el Ave Fénix teniendo un himno al que agarrarse es muy importante; una banda sonora que aúne a la mayoría, y que a los otros les informe, quizás, de que el horno no está para bollos.

Siempre se ha dicho que tal vez el fallo del himno español es que no tiene letra. Y este vecino del mundo cree que todo es, o más complejo, o nada complejo. El himno de España no tiene letra porque por la historia, en el fondo, o en la superficie, no se nos ha puesto en la peineta tener una letra que nos una. Ya las mismas notas hacen a unos  pitar y a otros aplaudir. Quizás, puede ser que todavía nos queden ecos de una época que incluso nosotros ya no hemos vivido, pero que sabemos que nos quisieron imponer, primero una melodía, y luego una letra, la de Pemán, que o eras del régimen, o estabas a régimen.

Suelen decir que el movimiento se demuestra andando, y que el pueblo sabe lo que quiere, o al menos  lo que NO quiere, y personalmente este vecino del mundo hace tiempo que eligió una canción para esos momentos en que o te animas tú, o acompañas a lo que queda del Nautilus en el fondo del mar. Y poco a poco, con el tiempo ha ido observando que a mucha gente le va sirviendo como válvula de escapa de todos los sinsabores. 

Es una especie de claraboya de la que salir triunfante cuando los problemas te absorben, e incluso este año la tomó prestada la Academia de Cine en la entrega de los Goya a modo de Himno en sus reivindicaciones. Es, claro está, el “Resistiré” del “Dúo Dinámico”, y que también forma parte, y final, de "Átame" del Señor Almodóvar, Don Pedro.

Pasó la época de las mil gestas y de un imperio en el que no se pusiera el sol. Ahora, todo lo contrario, hay que luchar para que salga el sol cada día, y darse ánimo uno mismo para seguir hacia adelante, encontrando motivos para seguir en pie.

Este vecino no siente como suya “La Marsellesa”, le gusta mucho, eso sí, aunque siempre le ha parecido muy del pueblo y para el pueblo, francés naturalmente, por su historia y porque ellos se la trabajaron.

De todas maneras, estos días que la ha oído cantar como símbolo de seguir hacia adelante, se le han puesto los pelos como escarpias. Pero, si le dan a elegir, o le preguntan qué le pide el cuerpo en esta época, él lo tiene clarísimo... 

Decir

… Resistiré, erguido frente a todo
Me volveré de hierro para endurecer la piel
Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
Soy como el junco que se dobla,
Pero siempre sigue en pie
Resistiré, para seguir viviendo
Soportaré los golpes y jamás me rendiré
Y aunque los sueños se me rompan en pedazos
Resistiré, resistiré…

puede resumir nuestro estado de ánimo y una especie de presentación de intenciones si nos tocan los pinreles más de lo debido, que no es poco para estos días en que cada uno solo mira por lo suyo.


*FOTO Y VIDEO: DE LA RED.