viernes, 30 de enero de 2015

EL TRUCO DEL TIEMPO


Hace dos días, y viendo una serie de televisión, estaban dos niños con un tablero de la oca, y uno de los niños le preguntaba al otro que por dónde se enchufaba aquello, y el otro sin dudarlo le indicaba un determinado punto del tablero.
Todos recordarán aquella primera vez en que un niño se nos acercaba con cierta precaución,  y hablándonos de usted, nos preguntaba qué hora era. Esa sensación sentida por nosotros, con tanto enojo como sorpresa, y lanzada al silencio del aire de ¿Por qué me hablas así si todavía soy muy joven? Tonto de niño.
Con el paso de los años, y por experiencia propia, uno se va sintiendo cada vez más mayor, normalmente por nada físico, sino cuando en los medios de comunicación, por ejemplo en la radio, y hablando de algo de un pasado inmediato, en teoría, para nosotros, a uno de los interlocutores de turno se le ha de explicar algo que ignoraba, porque evidentemente eso no era de su época y no tenía por qué saberlo.
El  problema de cumplir años, es que cada vez hay más gente a la que hay que explicar muchas cosas que nosotros conocemos, como si el tema en cuestión fuera de ayer mismo, y han pasado, quizás, más de cuarenta años.
Todavía recuerdo el famoso “comediscos” que nunca conseguí que me regalaran. Eran finales de los sesenta y comienzos de los setenta. Mucha gente nacida con posterioridad no tiene ni “pajolera” idea de qué era. En realidad, y visto desde ahora, fue un invento con fecha muy corta de caducidad. Su mismo material de fabricación, pasta o plástico puro y duro, fue un intento de llevar el disco de paseo, en una especie de bandolera.
Muchos ignorarán también,  que durante unos años, una película dirigida por Narciso Ibañez Serrador, por siempre conocido por todos como el creador del mítico “Un, dos tres”, fue una de las películas más taquilleras de España: La Residencia, rodada en 1969. Una historia del género de terror, con un “algo más” de calidad, del que siempre el célebre “Chicho” ha sido gran aficionado. Y cuyo decorado, la fachada de aquella “residencia” de cartón piedra, en su momento fue el más caro del cine español, tres millones de las pesetas de entonces.
Decir también que el guion fue de un tal Luis Peñafiel. ¿Poco conocido? Depende, escribió todas las historias que el bueno de “Chicho” llevó adelante en televisión, y el guion de sus dos únicas películas. Ambas, muy, muy, interesantes, y abriendo el cine español más allá de nuestras fronteras. Y es que en realidad el tal Peñafiel, es el mismísimo Chicho. Mis amigos me suelen tildar de muy “enterao” cinematográficamente hablando.  Y quizás habrá que ir pensando, en que en realidad lo único que ocurre es que tengo todavía buena memoria, para los años que este vecino ya va cumpliendo.
Por eso, y viendo la vida de otra manera, lo importante no es el tiempo que nos queda, que nunca sabremos cuánto es, sino la cantidad de cosas, datos, sucesos, que nosotros sabemos no por haberlos estudiado, sino por estar vivos y atentos. Porque quizás la vida, es un gran truco de magia ejecutado por un gran prestidigitador que es el tiempo, y tenemos que estar siempre atentos para averiguar el truco.

*FOTO: FOTOGRAMA DE "LA RESIDENCIA".

jueves, 29 de enero de 2015

¿DEVUELVES LA CARTERA?

Últimamente estoy muy preocupado porque aunque ni me he hecho rico, muy al contrario, estoy en el paro, y pertenezco a esa franja de más de 57 años, que lo del milagro de las bodas de Caná sería más fácil de realizar que encontrar un trabajo, noto que he cambiado en mi manera de ser, y eso no me gusta.
La gran prueba de que he cambiado, una especie de prueba del algodón, es que antes, por ejemplo, si me hubiera encontrado una maleta o una simple cartera llena de dinero, sin dudar la hubiera devuelto. Ahora, cuando menos, lo dudo muy seriamente.
Y es que según ese famoso ejemplo que nos han puesto siempre de que si pones una manzana podrida en un cesto de manzanas sanas, todas se echarán a perder, qué podemos decir de una sociedad que está como está, y que los que tienen que dar ejemplo, lo hacen, pero de lo que no se debe hacer, y además tienen excusas para todo. Y si no hay pruebas, o  ya ha pasado mucho tiempo para pedir responsabilidades, enseguida dan una rueda de prensa diciendo que el juez ha determinado que son inocentes. Y una cosa es, como hubiera dicho mi padre, no ir a “chirona”, y otra ser inocentes.
La verdad es que la palabra “chirona”, desgraciadamente en desuso, me gusta porque nos remite a otra época de trapicheos, posguerra y contrabando. Y estos chorizos de ahora no se merecen ir a la cárcel, sino a chirona, porque no son inteligentes, son "listos", entre otras cosas porque a nosotros nos toman por “tontos”, que sería la palabra opuesta. Pero en el fondo son unos pobres de espíritu que miden a todos por su cuenta corriente…
Yo siempre había estado orgulloso de  mi interior, porque, y ya sé que no tengo abuela, desgraciadamente ninguna de las dos, siempre he considerado, como decía Antonio Machado, que “soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”. Y ahora siento que ya aquello se perdió, como la virginidad, como la primera vez. Y eso me duele mucho. Y lo triste es, que últimamente estoy más convencido que nunca, que sé dónde están aquellos buenos pensamientos, el ver la vida sin maldad. Alguno de esos chorizos con corbata y traje azul de marca italiana, seguro que se llevó mi bondad mezclada en esos billetes del Banco de España que ingresaba una y otra vez en Suiza.
Y me imagino esa caja en Suiza, en una pared metálicamente limpia, bajo una discreta y fría luz fluorescente, repleta de cientos de cajas brillantes como espejos e iguales, solo diferenciadas con un número, sin huellas, como los trapicheos,  y al abrirla aparece mi cuerpo, como en la Morgue, pero con los ojos abiertos, vivito y coleando , o mejor dicho, vivito e intentando agarrar del cuello, o cuando menos de la corbata, al propietario pirata y choricero. Y directo a chirona, pero en las mismas condiciones que el españolito que ha robado un bocadillo para comer, y que expía sus culpas y las de los demás.

Yo antes no era así, y es una pena.

*FOTO: DE LA RED

miércoles, 28 de enero de 2015

EL CAMALEÓN NEOYORQUINO


Llevo veinticuatro horas deglutiendo una foto que me ha gustado e intrigado a partes iguales. Seguro que la habéis visto en muchos medios de comunicación, con motivo de la gran nevada de Nueva York. Es esa imagen en la que, para ser políticamente correctos,  un afroamericano está parado en la mitad de una calle mientras lleva un gran bolso de cuero en la mano izquierda.
Desde el primer momento  me ha llenado de intriga el por qué está parado en la mitad de una avenida por una vez que ese lugar solo está dominado por el hombre y no por las máquinas…
¿Se está haciendo una gran pregunta por la que, y limitaciones de hombre, no puede hacer dos cosas a la vez, y por eso se ha parado?
¿Ha encontrado previamente una de esas puertas del tiempo, y ha aparecido de pronto en una ciudad que no conoce y está tomando consciencia del clima y los problemas que eso le van a acarrear? En contra de esta teoría puede ir la misma vestimenta del individuo, que denota que, al menos en las prendas, ya estaba preparado para lo que le podía esperar.
¿Se está viendo mucho más pequeño de lo que en realidad indica su cuenta corriente, porque contra la naturaleza no hay prima de riesgo que se arriesgue a retar a un clima cabreado?
Quizás sea una mezcla de todo y de nada, pero sí parece que en primer plano se imponga la pequeñez del ser humano ante la potencia de una naturaleza desbocada. Y sobre todo una gran pregunta en el aire: ¿Quién me mandaría a mí estar aquí?
Por una vez, ese gran plató cinematográfico que es la ciudad neoyorquina,  parece que se ha preparado más para rodar una secuela del Doctor Zhivago, que una historia cualquiera de su día a día.  Y quizás, en realidad, eso es lo importante, que en cualquier momento nos podemos ver forzados a cambiar nuestro tan importante día a día , esas reuniones inaplazables, esos negocios vitales, porque a unos simples vientos gélidos les ha dado por visitar terrenos que normalmente no gozan de su interés.
Tampoco sería descabellado el pensar que cualquier día de estos nos enteremos que alguna productora esté interesada en rodar un spin off sobre este personaje, cuando menos tan enigmático, que en cualquier caso bien pudiera estar en cualquiera de los dos lados de la ley, de acuerdo con los intereses de una industria que hace de cualquier evento un espectáculo. Y no va a ser este vecino del mundo quien critique algo que luego puede ser el primero en verlo.


Hoy ha sido noticia, y mañana quizás simplemente un recurso cinematográfico para un arte, el séptimo, que es una especie de camaleón de la vida diaria.

*FOTO: DE LA RED

martes, 27 de enero de 2015

LA SOMBRA DE DON PANTUFLO


Quizás el enfrentamiento en el circo mediático de estos días entre  Pablo Iglesias, y el periodista Eduardo Inda, y la consiguiente definición como Don Pantuflo por parte del primero hacia el segundo, nos ha devuelto una versión más de carne y hueso, del personaje que se ha convertido en una especie de mando a distancia por parte del sufrido españolito de a pie de nuestros días, al que deseamos que haga lo que nosotros quisiéramos hacer. Quizás, con ese comportamiento tan políticamente incorrecto del líder de Podemos, tengamos la primera mancha en un personaje tan medido hasta el momento.
Hay que recordar que si alguien no ha sido dudoso en cuanto a su opinión de un líder, que es tan nuevo que todavía se podría encontrar la marca de su precio si fuera un simple objeto decorativo, es este vecino del mundo.  Y es de comprender esas ganas, por parte del respetable, de dar su merecido a unos políticos de los dos grandes partidos, que con su alternancia en el poder, se han convertido más en una versión de poli bueno y poli malo, que unos competidores legítimos en el mundo de la política.
Una mancha puede fastidiar una buena foto, y la salida de pata de banco por parte de Pablo Iglesias insultando tan banalmente a un periodista que le llevaba buscando las cosquillas durante mucho tiempo, quizás haga recordar a muchos, que en el fondo todos somos iguales, y que no hay nada nuevo bajo el sol. Y que de una verdadera posibilidad de ser un nuevo Moisés en el intento de encontrar el camino a una nueva tierra prometida, hemos podido pasar a un simple showman del prime time.  ¡Una verdadera pena!
Ese insulto, por otra parte más que trasnochado para las nuevas generaciones, que más parece la rebeldía de un niño en los primeros años de su vida, quizás nos tenga que recordar que no hay nada nuevo bajo el sol, y que ese Don Pantuflo es más un guiño al espectáculo por el espectáculo que un paso por construir un futuro nuevo o un escape a este tiempo de crisis.
Quizás este Don Pantuflo sea un equivalente a esa vida en España de una Ava Gardner de la que estos días recordamos que hace veinticinco años nos dejó. La Señorita Gardner, porque ella siempre fue muy suya, fue durante muchos años la representación de la belleza en la mujer, calificada por sus estudios cinematográficos como «el animal más bello del mundo», quizás ese animal escénico que traspasaba la pantalla, y que con el tiempo nos enteramos de todos los devenires y “películas” que se montó en nuestra España en blanco y negro.
Esa Ava Gardner, no de muchas juergas nocturnas, sino de una sola pero continuada a lo largo del tiempo, y que dio como resultado que su personaje en “55 días en Pekín” tuviera que morir en pantalla por los retrasos que causaba en el rodaje de la superproducción del Señor Bronston.
A las figuras mediáticas siempre se les intenta apagar los focos y hay cientos de enterradores dispuestos a cavar su tumba, por eso no conviene dar facilidades. Una cosa son las presuntas irregularidades  de las que un día sí y el otro también se les va a intentar “colgar” al Señor Iglesias y a los suyos, y otra, y quizás tristemente menos perdonable, en esta España acostumbrada a la corrupción, que se pierda las formas en un cuerpo a cuerpo. Porque hay que recordar que tanto en el cine como en la vida, los malos siempre son sujetos mal encarados, y “el bueno” siempre tiene que ir muy bien peinado aunque acabe de salir del fango. Y esta vez Pablo Iglesias,  aunque lleve coleta, se nos ha despeinado, y eso siempre puede ser el principio del fin.

*FOTO: DE LA RED


lunes, 26 de enero de 2015

LAS ENTENDEDERAS DEL PERSONAL



Hoy, y revisando “papeles” por internet, quizás he encontrado la clave a muchos problemas de hoy en día. ¡Todo es cuestión de léxico!
En la “noticia” que me he encontrado, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), adscrita a la Secretaría de Estado de Medio Ambiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha actualizado el Manual de uso de términos meteorológicos que ya ha empezado a utilizar en sus predicciones. Desde ahora, y para evitar malentendidos en las predicciones de AEMET, desaparecerán palabras como "moderado" y "riesgo", que pueden llevar a malas interpretaciones. Al igual que el término "posibles", que ahora pasará a utilizarse "baja probabilidad".
Por lo que dicen miembros de la citada agencia, hay gente que mediante la palabra “moderado” puede entender o “mucho” o “poco”. Con un atisbo de malícia, solamente un atisbo, quizás de este galimatías tengan también la culpa los políticos, y esa información que desinforma.
Desde hace un tiempo ya sabemos que la emigración no existe, sino la movilidad exterior. Y que no es lo mismo “estar en paro” que “estar parado”.
Mientras pensaba en todo esto, que con el problema de la única neurona que según las mujeres de hoy en día tenemos los hombres de hoy en día, he tenido para largo, me he encontrado en twitter una fotografía con una simple nota, por supuesto, llena de ironía. La fotografía la podéis ver al comienzo de este post, y la anotación es “Me he atrevido y me he hecho un tatuaje.” Lo triste del caso, y visto los problemas que ha tenido AEMET con las entendederas del respetable, más de uno es posible que se la haya tomado en serio, y ahora ya no podrá distinguir nunca más entre “hacer una nota”, y “hacer un tatuaje”. O quizás simplemente, el problema venga de que mucha gente ya no entienda el concepto “ironía”, porque desde hace un tiempo ya no se escogen los circunloquios ni los dobles sentidos, sino el enfrentamiento cara a cara. Y lo más cercano que el personal esté de la ironía será cuando hable con coña.
Quizás dentro de toda esta pérdida de norte, del entendimiento en general, lo que sí ha conseguido sacarme una sonrisa es la no utilización, por parte de AEMET, de “posibles”, en favor de “baja probabilidad”. 
Si sacamos ambas palabras del mero ámbito meteorológico, una persona con posibles, siempre ha sido alguien con cierto poder digamos que crematístico, pero ahora, y siguiendo esos cambios, se quedaría en una persona con baja probabilidad, y en este caso el entendimiento es perfecto, desde el momento en que hay personas que pueden seguir con su mismo trabajo de siempre, pero ganando mucho menos, y "por consiguiente", como decía aquel presidente de gobierno, con baja probabilidad de poder comprarse cualquier cosa
Por cierto, y ya para terminar, en este caso también casan la ironía con la coña.

*FOTO: OBTENIDA EN TWITTER.

domingo, 25 de enero de 2015

JUEGO DE MÁSCARAS (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)


"Autómata" puede haber sido una gran película del oeste llevada al futuro o una historia negra revestida de parafernalia futurista, pero en realidad es un juego de máscaras donde lo que importa es el interior.
En un futuro nunca especificado, pero no muy lejano, vemos un planeta, el nuestro, víctima de la desertización. Jacq Vaucan (Antonio Banderas), agente de seguros de la compañía que tiene el monopolio robótico, tiene que investigar un caso aparentemente menor, que derivará en algo mucho más grande para la humanidad. El Señor Banderas produce y protagoniza este thriller futurista con estética vaquera, que especula sobre lo que ocurriría si la inteligencia artificial superase a la humana.
A todo el que haya visto o vaya ver esta película, le vendrá a la mente “Blade runner”, e incluso "Yo, robot", pero como siempre se ha dicho, las comparaciones son odiosas. Y quizás en esas pretensiones, no de superproducción, sino filosóficas, quizás esté el talón de Aquiles de esta película.
Esta historia puede tener una lectura, como ya se ha comentado, profundamente filosófica, e incluso religiosa, y en opinión de este vecino del mundo, en ellas la historia se hace muy pequeña,  pero si simplemente el espectador quiere dejarse llevar, puede ser una afectiva historia de amor, o incluso un singular triángulo amoroso, en el que se da preferencia a los sentimientos en detrimento de la sabiduría. Las máquinas en poco tiempo podrán ser más “listas” que nosotros, pero las historias vividas con la piel, con el tacto de los sentimientos, son un mundo aparte.
Es un trabajo de honestas pretensiones en el que nunca se han asimilado correctamente todos los componentes,  y de pronto, haciendo una especie de paréntesis en la trama de la película, se lanzan frases, bien aparentes, a modo de comida para el hambriento de significados.
Personalmente me gusta más lo que no se dice, por las caras inexpresivas de los autómatas, que lo que se cuenta. Esa peluca de la autómata de sugerentes formas, es un claro guiño a la replicante de “Blade runner”. Cleo es tan inteligente que se da cuenta de lo que nunca podrá entender, las cuestiones que atañen a los sentimientos, y tal vez por eso, al final, se quite la máscara, para no expresar esa dulzura que nunca podrá tener.
Quizás, y para este vecino del mundo, en esta ocasión el trabajo de Antonio Banderas es demasiado exagerado, como gustándose así mismo, y mostrando un catálogo de tics, demasiado empalagosos para la parquedad del resto de personajes, autómatas incluidos.
Ha sido un gusto el rencontrarse con un Tim McInnerny, por siempre recordado como uno de los entrañables amigos de “Notting Hill”, haciendo de un malo más al estilo de las películas del oeste de Clint Eastwood.
Una obra de grandes intenciones, por parte del director Gabe Ibañez, siempre a la sombra y al servicio de Antonio Banderas, y de un presupuesto más que ajustado que sin embargo de lo único que adolece es de un guion, quizás un poco más consistente, y que está más dirigido a lo pretencioso que a lo eficaz.
Es una pena el pensar que esta película es una especie de testamento del binomio Banderas – Griffith, que aunque Melania, en la película aparece poco, en el original en inglés pone incluso la voz a la bella Cleo.
Este vecino no quiere cargar las tintas en las partes más débiles de la película, porque siempre es un lujo que haya personas valientes como Antonio Banderas, y su productora “Green Moon”, que no tengan miedo en jugarse su patrimonio en la ruleta del séptimo arte.
Gracias, Antonio, por existir y porque te guste el cine. 

*FOTO: DE LA RED

viernes, 23 de enero de 2015

SOÑANDO CON OVEJAS ELÉCTRICAS (NO ES EL FUTURO, ES LA REALIDAD)


Uno, este vecino del mundo, está tan atento a todo, que en cualquier momento le va a pasar como a Don Quijote con las novelas de caballería, que va a mezclar varios temas, y no va a saber dónde está la realidad y la ficción, o mezclar varias realidades a modo de collage para crear una ficción.
Estaba viendo ayer, a última hora, la salida de la cárcel de Luis Bárcenas, con esas ganas renovadas de vivir, más chulo que ocho millones de ochos, como si se hubiera metido un Cola-Cao en vena, y además sin arrepentirse de nada, por lo menos disipando futuros malentendidos, que por un momento pensé que como fuera más rápido, si se descuidaba, aparecía en la casa de las casas, en este caso la de Gran Hermano VIP. Y la idea, como se dice ahora, me moló.
Un Bárcenas, en Gran Hermano VIP, estaría como pez en el agua. Intentando manejar las finanzas de la casa, y si se descuidan de todo Telecinco. Creo, sinceramente, que enseguida tendría algún problema bastante gordo con La Esteban, más que nada por demostrar  quién es más de derechas. Porque la de San Blas tiene que ser la que más en todo, más que nada porque siempre le sale del mismísimo…Y sino, llora, y todos sus compañeros de programas, todo el engranaje de la cadena le ayuda, no por ella, sino porque así ayudan a sus finanzas, y a esa máquina de hacer dinero que tienen.
Bárcenas ha sido la sombra de un PP en sombras, y la Esteban es la parte negra de una televisión de colorines, que a fuerza de repetir cuatro mandamientos no crean fans, sino “creyentes”. Quizás la diferencia, la gran diferencia entre los dos, es que el mundo de La Esteban se puede apagar con un click del mando a distancia, y en cambio, es posible que Bárcenas siga mandando a distancia, la distancia que crea el silencio y el saber muchas cosas de muchos, a los que con un simple click puede apagar.
Y mientras, en la casa Bárcenas viviría además como todo un señor, porque siguiendo la filosofía de La Esteban, no cogería una fregona y limpiaría, porque hay tías que lo pueden hacer.
Entre la sombra de Bárcenas y el poder de La Esteban, la prepotencia de uno y los tacos de la otra, el futuro es más negro que los mundos creados en “Blade Runner” y “Automata” juntos. Al final, este vecino del mundo solo va a desear, como los androides, poder soñar con ovejas eléctricas, porque éstas solo balan, y no hacen tanto daño como las palabras de diferentes mundos que están en  éste.


*FOTO: DE LA RED

jueves, 22 de enero de 2015

LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO

Ahora que Irina Shayk y Cristiano Ronaldo, la pareja pluscuamperfecta,  han tarifado, para el común de los mortales, tanto le guste la carne o el pescado, se abre todo un mundo de posibilidades. Es como si la puerta de la esperanza se hubiera abierto sin nadie esperarlo.
Ahora que Mario Draghi, el Presidente del Banco Central Europeo (BCE) nos va a inundar, en teoría, a todos con millones de euros, se abre para el común de los mortales todo un mundo de posibilidades. Es como si la puerta de la esperanza se hubiera abierto sin nadie esperarlo.
Lo que ocurre es que este vecino del mundo, gran amante del cine por otra parte, se sabe todo tipo de argumentos, y le da, que tanto lo de Irina y Cristiano, como lo del Señor Draghi y  sus millones esperanzadores van a pasar sin tocarnos.  Quizás porque para que haya “divos” tiene que haber, siempre, “espectadores”, y a nosotros nos ha tocado lo de ser espectadores.
La vida, desde que naces, te va poniendo en tu sitio, y al final sabes que aunque se reparten cartas en el juego de la vida todos los días, siempre se llevan las mejores los tahúres, bien porque marquen las cartas, o porque el dinero llame al dinero. Personalmente este vecino  desde que se desenamoró platónicamente de Meg Ryan, cuando nos dejó a su marido Dennis Quaid y a este sufridor empedernido, procura no volver a ilusionarse, ni pensar que todo el monte es orégano.
Tras varios años de que nos han apretado el cinturón en plan torniquete, ya se sabe que a los torniquetes hay que liberarlos cada cierto tiempo para que aquello no gangrene, y ahora toca ilusionarnos otra vez para que sigamos comprando, que a la postre es lo único que les interesa de nosotros, los de a pie. Pero no se dan cuenta de que antes que comprar hay que vivir, y si has tenido suerte últimamente y has conseguido uno de esos empleos que hoy precisamente nos han informado que han aumentado en España, llegarás a la conclusión que aún trabajando, ni llegas a final de mes, ni sales de pobre.
Antes, en cuanto encontrabas un empleo, salías de la zona de pobreza, ahora no, hay mucho pobre que trabaja, y seguirá trabajando en las mismas, o incluso peores condiciones, por mucho que Mario Draghi haya sacado  su manguera de millones a pasear.
Los organismos europeos están nerviosos por las elecciones griegas, y el miedo que tienen a que el mapa político europeo pueda cambiar, y ahora toca hacer el paripé de Santa Claus y sus regalitos, aunque ya no sea Navidades y Santa Claus solo exista en nuestros corazones. Los mismos que nos han empobrecido, no nos van a sacar de pobres ahora.
Este vecino prefiere mirar a parejas como Cristiano Ronaldo e Irina Shayk, por aquello de donde hay amor hay alegría, y donde hubo fuego siempre quedan restos. Porque al final eso es siempre lo que nos queda a nosotros, los restos del naufragio.


*FOTO: DE LA RED

miércoles, 21 de enero de 2015

JOSEMARI Y SU EXPERIENCIA VITAL

Hace apenas un rato he sufrido en mis carnes la famosa expresión española “por si acaso”.
He quedado con un amigo a tomar un café para ponernos al día, pues nos vemos muy de vez en cuando. Y tras desempolvar viejos recuerdos, y poner de vuelta y media, solo a aquellos que realmente se lo merecen, la mayoría, volvía tranquilamente para casa cuando he notado la llamada de la selva, en su versión “ganas de orinar”. Y usando el GPS mental en su aplicación mapa de la zona de váteres municipales he recordado que había uno bien cerca.
La verdad es que en Donosti, la ciudad en la que normalmente tengo la suerte de residir, ese tipo de servicio municipal no tiene ninguna queja, más bien al contrario. Me explico.
Ahora ya se sabe que las técnicas modernas se utilizan para todo. Y lo mismo que muchas cabinas de W.C. tienen lavado automático, una vez que sales, lo mismo ocurre, o al menos debería ocurrir con la parte adjunta (resguardada por una especie de biombos fijos) que está habilitada para que los hombres hagan, digamos, sus "necesidades verticales".
Pero sucede, como en el caso de hoy, que hay sensores más rápidos que el gatillo de Billy El Niño, y cuando he llegado, ese sensor al reconocerme me ha debido de saludar a su manera, que se traduce con un buen chorro de agua. Lo que ocurre es que ese sensor debe de tener vida propia y, por lo que se ve ha debido de estar solo toda la mañana, muy solo, y se ha puesto contento de verme. Esa es la única explicación que le doy, ya que en el medio minuto, como mucho, que ha durado nuestro encuentro, me ha “saludado” con agua un total de tres veces. Con lo cual, si no hubiera entrado, y el “problema” me lo hubiera echado encima, me habría mojado menos, y con menos cara de sorpresa y cabreo.
Por lo que he podido comprobar tristemente en mis carnes, los fabricantes de baños públicos no deben de tener personal encargado de probar  “sus inventos”, porque el citado departamento se hubiera dado cuenta rápidamente, de que a ese sensor habría que "educarle" para que esperara, un minuto más o menos, a hacer aquello que se le requiere, y NO en el momento en el que el “cliente” está allí. Da la impresión de que el único fin es demostrar que “aquello” funciona, y por eso te lo repiten en persona, por el famoso “por si acaso”, tres veces.
Tras este incidente, y por este incidente, me he acordado de un gran amigo “Josemari”. Es arquitecto, y cuando empezó en su profesión, me acuerdo que le pregunté si no tenía miedo a que alguno de sus edificios se cayera. Y me dijo tranquilamente, que eso era prácticamente imposible, porque tras los cálculos, y como ya sabía que más de una vez en el proceso de construcción se podía “extraviar” algo de material, añadía bastante más de lo necesario, por si acaso. Y ese "por si acaso", tan banal, pero tan lleno de experiencia, ha vivido en mi durante toda la vida. Y en momentos como el de hoy, me acuerdo siempre de Josemari y de su experiencia vital.
Que no se me olvide, a partir de ahora, salir de casa siempre con un sobre de jabón en el bolsillo por si acaso, así en momentos como el de hoy me lavo por completo, y mira, eso que me ahorro…


*FOTO: DE LA RED.



lunes, 19 de enero de 2015

BLUE AND WHITE MONDAY


Uno de esos estudios raros, que si hubiera sido realizado en España, inmediatamente lo hubiéramos catalogado como una manera de desperdiciar el dinero, pero que en este caso ha sido en la Universidad de Cardiff, en Gales, y por lo tanto nos lo tenemos que tragar sin parpadear, ha dictaminado que hoy, lunes 19 de Enero, es el día más triste del año.
Lo único que queda claro en ese estudio, en la humilde opinión de este vecino, es que ni el investigador de la Universidad de Cardiff y experto en motivación, Cliff Arnal, ni ninguno de los que han intervenido en ese estudio es donostiarra, porque en ese caso se hubieran negado a una afirmación tan rotunda, a pesar de que la fórmula aplicada así lo estimara, teniendo en cuenta que hoy precisamente, es la víspera de San Sebastián y el comienzo de 24 horas de inmersión total en la tamborrada.
Hoy, prácticamente, es el único día en que el donostiarra pierde esa compostura de cartel de anuncio turístico, ante los sones compuestos por el Maestro Sarriegui, ni tampoco se necesita nombrar ningún tipo de comisión a favor ni en contra  para que generalmente no lleguen a ninguna conclusión, sino a miles de ellas. Porque en el ADN del donostiarra, las próximas veinticuatro horas están escritas en txuri-urdin (blanquiazul), los colores de Donosti.
Por si acaso, y volviendo al tema de la formulita en cuestión, que se ha empeñado en que sea un día, una víspera para nosotros, triste,  hoy saldré después de cenar, y pensando en ella, sin rímmel a la calle, por aquello de que no me digan el famoso “te lo dije”  cuando llore porque tenía que llorar según los estudiosos.
En una sociedad que te dicta los gustos, lo que compras, lo que consumes, lo que faltaba ya es que tengas que estar triste porque a alguien en alguna remota universidad le sale mediante un fórmula, que tenemos que estar tristes, porque “yes”, y porque es “Blue Monday”. Señores, aquí, en mi querida Donostia, y si quieren se lo digo en inglés, hoy es “Blue and White Monday”.
Aunque sí, he de reconocer, que personalmente desde hace unos años ya las fiestas en general no las vivo como antes, y son los daños colaterales, como se dice ahora, de una crisis que nos ha empitonado como un miura desbocado, y el que ha podido levantarse no olvidará lo vivido. Ahora comprendo bien a mi madre, que fue componente de los llamados “niños de la guerra civil”. A ella se la llevaron a Francia, y aunque siempre ha celebrado las fiestas, ha tenido los pies en la tierra, y comprado sin desbocarse, por aquello de “gastar poco para tener”.
Por eso, al enterarme de que este año hay alguna sociedad gastronómica, que vuelve a poner en su menú, las famosas angulas, que durante unos cuantos años las han tenido que olvidar por prohibitivas,  este vecino del mundo se da cuenta, de que él personalmente, ya no ve la vida de la misma manera, y que si ahora tuviera que volver a vivir todo otra vez, lo haría de otra manera, más pautádamente.
Y que los que han causado esta crisis no crean que, cuando quieran, si quieren, va a volver todo a su cauce, porque no va a ser así, y que cuando deseen que compremos, porque la fórmula de alguien diga entonces que así tiene que ser, y que necesitan que compremos, porque quieren ser más ricos, este vecino desde luego se apea en la próxima.

Lo dicho ni “Blue Monday”, ni día multicolor, porque alguien nos ha recordado insistentemente que los excesos se pagan, y mucho; y en realidad, la fiesta y el cariño donde mejor encajan es en el corazón, y eso sí, la tamborrada que no falte en la calle.

*FOTO: DE LA RED

domingo, 18 de enero de 2015

VENGANZA 3, LA NO-CRITICA

Ayer estuve viendo “Venganza 3”. Naturalmente que no voy a osar hacer una crítica de la citada película, porque se sabe lo que es, antes de entrar en la sala. No engaña, como los letreros de los váteres públicos. Si entras, ya sabes lo que vas a encontrar. Pero todos sabemos que hay un momento para todo. Por eso, precisamente, estas cintas deberían de estar subvencionadas por alguna ONG, algo así como “Odio sin fronteras”, porque quién no se levanta “mosqueado” estos días con tanta corrupción y caradura. Personalmente creo que si el mismo Papa Francisco se libraba de este mosqueo, ese viento filipino le ha tenido que descolocar, y no es un juego de palabras.
Continuando  con la película de la factoría de Besson, el ver esta cinta me trajo una palabra que no había usado hace mucho tiempo, y que me refresca imágenes de mi niñez. La referida expresión es: “soplamocos”. ¿A quién en su niñez no le amenazaron con uno, o varios? Además, es totalmente expresiva, y se te llena la boca como la mano lo haría en la nariz de alguien. Será, incluso, de las pocas palabras que viene con una gama de colores implícita: verde y rojo.
Los soplamocos del ya más que talludito Liam Neeson son una especie de relajante muscular en el alma. Reparte mamporros, y no nos engañemos, certificados de defunción a diestro y siniestro, pero como él es “el chico bueno de la película” no nos tenemos que avergonzar por ofrecerle nuestra simpatía y el deseo de que se viniera por nuestro suelo patrio a repartir un poco de justicia.
Estamos en un momento actual en el que hay muchos soplamocos pendientes, y toda esa energía se debe de canalizar por algún lado. Por eso este tipo de películas deberían de ser calificadas como “de bien social”.
A decir verdad, la película para que sea redonda, redonda a su manera, claro, le falta un cameo del "pequeño Nicolás", pero ya se sabe, la dicha nunca puede ser completa.
¿Os imagináis que una de estas películas acabara mal, que el protagonista lejos de repartir justicia, acabara bajo las garras del malo de turno? Creo que no habría sala de cine que pudiera ofrecer un segundo pase, por los destrozos causados por los espectadores de la gala de estreno y de despedida.
Tampoco me extrañaría que parte de ese dinero que pasta por las praderas suizas, se invirtiera en este tipo de películas, que son una especie de opio del resentido y mosqueado. ¡Vamos! Lo que viene a ser un currito de los de toda la vida.


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viernes, 16 de enero de 2015

MARISA PATAKY Y LA MODERNIDAD

Mi vecina, Marisa, que tiene graves problemas con procesar todas las noticias de los medios de comunicación,  y nos está volviendo locos. Es una versión de Don Quijote, pero con rulos. Es decir, tanto cotilleo y maneras de famoseo casposo le han vuelto hiperactiva, y por el contrario, al resto de la comunidad nos están llevando por el camino de la amargura.
Lo último, es que quiere escribir sus memorias, que si la Esteban lo hizo, que ella no es menos, que sus líos amorosos los tiene que conocer todo el mundo, y me imagino que así ella también, porque como se decía antiguamente, que sepamos nosotros, Marisa no ha conocido varónEstá en trámites con Aldo, un senegalés que hace todo tipo de chapuzas en la comunidad, para que le sirva de “negro” escribiendo el libro. ¡La pobre! Oye campanas, y no sabe dónde. Ella lo de negro lo ha oído, y lo adapta a su manera.
Lo tiene muy claro, quiere publicar su libro mediante, porque está muy enterada, el “crou funding” ese de marras, y quiere que todos colaboremos. El que coopere con veinte euros ya tiene el libro asegurado, y si lo haces con treinta, te lo dedica individualmente.
También ha adaptado a su manera el photocall, o como dice ella el “fotocol”. Llevamos varios días con una especie de biombo, en la entrada del portal, con publicidad de las tiendas de la zona, y como no ha contratado ningún fotógrafo profesional por falta de “crou funding”, ella misma cada vez que baja para algún recado, o viene de regreso, se saca unos cuantos “selfies” con el teléfono móvil que le regalaron sus amigas. Ayer cuando bajaba a media mañana vi que se estaba haciendo un “pataky” y tenía el cuello tan retorcido que no le dije ni media palabra para evitar que al intentar mirarme se pudiera desnucar. Entonces me dí cuenta el por qué, desde hace un tiempo,  los vecinos se refieren a ella como Marisa Pataky.
Además, como no podía ser de otra manera, se ha empeñado en que mujeres como ella no son nada, si no intentan realizarse, y por eso, ahora, se quiere dedicar a diseñar joyas, que si otras lo hacen ella también. Y en uno de los cruces por la escalera, me ha mostrado unos dibujos que llevaba en una carpeta. Eran diseños, o cuasi diseños, para una colección de broches. Todos  tenían en común el lema “La tercera edad mola”, y esa leyenda en mayor o menor medida aparecía en todos los bosquejos. 
En uno de los dibujos más graciosos, estaba la silueta de una pareja besándose, él con bastón y ella con andador. Éste último modelo quiere que ya esté a la venta para el día de San Valentín, dice que seguro que causará furor en los hogares de jubilados de toda España.
Ya para terminar diré que en lo último en que se ha embarcado es que quiere lanzar una plataforma de “Podemos”, porque a ella le encanta el “coletas”, y nos está poniendo el color morado no solo en la instalación del “fotocol”, sino  en toda la escalera. Dice que eso del veintiuno por ciento del IVA cultural es inviable, y junto al biombo de entrada, en el portal, ha colocado una diana con la cara del ministro Wert, y al que haga tres dianas seguidas, pagando, naturalmente, le regala, cuando se edite, uno de sus libros.
No sé si tenemos una comunidad de vecinos, o un parque temático…

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jueves, 15 de enero de 2015

LOS CHUNGUITOS: ROMPIENDO LA VAJILLA

Estos días, en las llamadas redes sociales, Los Chunguitos están siendo un clamor, y no precisamente por algo bueno. Hay quejas por su comportamiento al comienzo de Gran Hermano Vip, como consecuencia de los comentarios dichos entre ellos, pues estaban solos en el confesionario, al ver la entrada de otro concursante, éste de color, Corman.
Este vecino del mundo siempre ha sido de la opinión de que cada persona debe de cargar con el grado de responsabilidad que sus actos merecen. Lo que ocurre es que este caso, el de Los Chunguitos, es muy complejo.
Este dúo madrileño en realidad se dedica a cantar. Sin embargo, últimamente no son contratados, digamos que por su calidad vocal. Desde que estos artistas, porque lo son, aparecieran en el programa “Tu cara me suena”, todo ha ido como una bola de nieve, todo ha sido un disparate. ¿Les ha dado dinero? Por supuesto, a ambas partes, contratante y contratado, pero no por sus canciones, sino por su manera de ser. Los quieres o los odias, porque son simples, sin tapujos, por crianza, por cultura, o por todo lo que usted quiera.
En este caso, no sirve lo de ser políticamente correctos, porque Los Chunguitos, los Hermanos Salazar, no distinguen lo que es eso. Y no voy en contra de ellos, sino a favor, son unos niños en su opinión, pero en el cuerpo de unos señores adultos.
La mayoría de la gente no entiende lo que dicen y eso les hace, nos hace, gracia. Este caso es como lo del huevo y la gallina, hasta qué punto nos reímos de ellos, o con ellos.
Si algo voy a ser es sincero, como siempre intento serlo. Este vecino del mundo no se divierte con ellos, es tal el nivel de empatía mezclado con vergüenza ajena, que sufro con ellos; porque tienen su mundo, y nosotros lo hemos invadido.
Con respecto a los comentarios vertidos, de índole racista, sobre el concursante Corman, y que han dado origen a la polémica, está clarísimo que ellos no han ido a ofender, aunque lo hayan hecho, porque son así, digamos que “simples”. Nos tenemos que fijar en un pequeño, gran detalle. En el momento de los hechos, ellos estaban “aislados”, en el confesionario. Si hubieran tenido “la guía” de sus compañeros en el concurso, otra cosa hubiera ocurrido.
A toda persona no se le puede pedir  más de lo que da, y en este caso, y volvemos al comienzo, hasta qué punto nos reímos con ellos, o de ellos. Porque nos reímos, y mucho, cuando no les entendemos, pero ellos no pretenden hacernos reír, están hablando en serio y nosotros nos reímos por ignorancia de lo que dicen. ¿Eso está bien? Personalmente creo que no. Si Los Chunguitos no se portan bien, nosotros con ellos tampoco, y todo ésto no es una excusa, es la realidad.
Queremos que nos hagan gracia, pero que sean políticamente correctos, y en el mundo de los Hermanos Salazar, eso no existe. O lo tomas o lo dejas. Si algo son es sinceros, que no quiere decir que sean correctos, y una persona se forja, y le forjan, durante toda su vida, con enseñanzas y ejemplos de su origen. Y todo eso lo sabemos todos , pero solo nos queremos hacer responsables de lo que nos gusta, de lo que está bien.

A Los Chunguitos se les ha invitado a una fiesta, a la de nuestra vida, y ahora cuando hay destrozos, cuando se ha roto la vajilla, nuestra vajilla, decimos que la culpa es de ellos, cuando nosotros de antemano ya sabíamos su falta de destreza a la hora de limpiar.


*FOTO: DE LA RED

miércoles, 14 de enero de 2015

LUTO EN LA FAMILIA TELERÍN

Hoy nos hemos despertado, al menos los de mi generación (finales de los cincuenta), con una mala noticia: Don José Luis Moro ha fallecido.
La mayoría de la gente se preguntará quién era el Señor Moro. Pues muy sencillo, todo un icono para la época, cuando esta palabra ni siquiera se utilizaba. Quizás más de uno se reirá, si visto con los ojos de entonces, la España de los sesenta, José Luis Moro, junto con su hermano Santiago, o mejor dicho los Estudios Moro, eran el equivalente a Disney en España (salvando las distancias, por supuesto), en cuestión de animación. Aunque a los españoles nunca les dio por hacer largometrajes, ellos hacían historias cortas para publicidad, y sus “monigotes”, ésto, por supuesto, dicho con mucho cariño, marcaron una época.
Los niños de los sesenta se fueron a la cama  con la Familia Telerín. A las nueve de la noche exactamente, salían Cleo, Tete, Maripi, Pelusín, Coletas y Cuquín avisándonos de que “ya es hora de que los peques nos vayamos a la cama”.
Los mayores de la época se sabían la lista de jugadores del Real Madrid, o del Athletic de Bilbao, pero los niños nos sabíamos, junto a la lista de los Reyes Godos, que debían de ser muy importantes, los nombres de la Familia Telerín.
En un momento anterior he dicho que los Estudios Moro fueron nuestro Disney español, pero por la época que nos tocó vivir, también ejercieron de lo que ahora sería la publicidad por ordenador. Todos los anunciantes con posibles de la época, echaban la casa por la ventana para anunciar sus productos con los monigotes de los Moro, o con lo que ahora se denominaría animación “frame by frame” (foto a foto).
¿Qué hubiera sido de las dos primeras películas de Marisol, las que apuntalaron su fama como “niña prodigio”, sin sus simpáticas introducciones? O los anuncios de las maquinillas de afeitar Philips, que vistos hoy, hace mucha gracia observar que los protagonistas del afeitado antes de hacerlo ya lucen una piel tersa y bien limpia. ¡La inocencia de aquellos tiempos!
También fueron, y no hay que olvidar, porque también marcaron un antes y un después, los creadores de la careta del “Un, dos, tres”, y del diseño de la famosa Ruperta y de la simpática, aunque más que negativa, y efímera Botilde.
Quizás, de las nuevas generaciones, ya pocos saben, y no conviene olvidar, que la voz de la Ruperta cantando fue obra del más que versátil Narciso Ibañez Serrador, “inventor”, director y “alma máter” del citado programa.
Hoy, aquella generación del blanco y negro, y de la única televisión posible, nos hemos quedado aún más huérfanos.
¡Descanse en paz, Don José Luis Moro!

*DIBUJO: DE LA RED

martes, 13 de enero de 2015

LAS BARBAS DEL VECINO

Muchas muestras hemos tenido, y este vecino del mundo se teme que más tendremos todavía, de que somos muy rápidos en cuestiones de copiar todo aquello que sirve para explotar y reprimir más al españolito de a pie, y sin embargo no somos tan raudos y veloces a la hora de traer aquellas “costumbres” externas que nos beneficiarían.
Por aquello de piensa mal y acertarás, una noticia se ha colado de rondón estos días, que ha dado qué pensar a este vecino, y no sería de extrañar, que en poco tiempo se pusiera tristemente de moda en nuestro cortijo patrio.
Como consecuencia del viaje papal a Filipinas dentro de breves fechas, y en el que se prevé grandes aglomeraciones de gente, que puede rondar entre los dos y cinco millones de personas, el gobierno de ese país ha decidido que para que la policía de tráfico, no pierda ningún momento en su trabajo, les va a dotar de pañales. Por de pronto se dice que el referido cuerpo ha aceptado bien esa decisión.
Y por aquello de cuando veas la barba de tu vecino pelar, pon la tuya a remojar, este vecino ya se imagina a más de uno de nuestros empresarios alegrándose de esa idea, y con ganas de ponerla en práctica lo antes posible.
Ya se sabe que lo más fácil es encontrar razones para cualquier tipo de argumentación. Un abogado, si es bien pagado, que normalmente lo es, en cinco segundos puede demostrar una cosa, y si hace falta la contraria. Y este vecino, naturalmente por los años que ya acumula, se acuerda de aquella recurrente frase  en tiempos del famoso cine del destape, en el que sus estrellas, directa y seriamente declaraban, que ellas solamente se desnudarían  si el guion lo exigía, y por supuesto el guion siempre lo hacía. La cantidad de catarros que las estrellas de entonces tuvieron que coger, en los duros días de rodaje en el plató de turno.
Dentro de poco, se dará el caso de que todo aquel que trabaje como autónomo, seguro que a la hora de leer ofertas de trabajo se encontrará con condiciones de trabajo como la que sigue:
Se recuerda que tanto el consumo de gasolina del coche, como los pañales, correrán a cargo del trabajador.
No es difícil imaginarse, en las oficinas del futuro reciente  que junto a la máquina del café, pero en un discreto segundo plano, naturalmente, habrá un dispensador de pañales con ranura para las monedas. Y más fácil y triste imaginarse todavía, que muchos de esos trabajadores aparte de sentirse tan explotados como ahora, o más, encima se sentirán escocidos. Más de uno y por razones obvias, anhelará haber nacido escocés, y poder ponerse el traje típico.
Y lo triste es, que no va a ser broma. ¡De mal en peor!

*FOTO: DE LA RED.