miércoles, 17 de enero de 2018

¿NO ES PARA PICARSE?


Hace un momento, nueve y media de la noche, me estaba preparando la cena mientras tenía de fondo la radio, la Cadena Ser, retransmitiendo el Español – Barcelona, de los cuartos de final de la Copa del Rey. En un momento dado, una de las enviadas por la Cadena, haciendo una especie de resumen de lo vivido en el campo hasta ese momento, ha relatado que en un momento dado un grupo bastante localizado, ha empezado con insultos racistas hacia Piqué, concretamente hacia su pareja y su origen. Y lo ha ilustrado con las dos o tres frases que formaban pare de la cancioncilla que entonaban.

Sinceramente, creo que repetir esas frases sobraba, porque en cierta manera estás ayudando a los descerebrados y su triste objetivo.

Es el periodismo que más se lleva ahora, un amarillismo disfrazado de fidelidad a la realidad. Y está en la misma línea, salvando las distancias, evidentemente, de esas imágenes que son habituales en nuestros días, del periodista o "freelancer" de turno armado con su alcachofa a pilas, y persiguiendo a un famoso, por ejemplo, durante un funeral de un familiar o conocido para hacerle la inteligente pregunta: ¿Cómo te encuentras? El día que la respuesta sea algo parecido a “Con ganas de atizar un mamporro al inteligente periodista, o sucedáneo, que me está entrevistando ahora”, seguro que hago la ola, pero, claro, cuando ésto ocurra, el de la alcachofa ya habrá logrado su objetivo: crear una noticia de la nada.

Sé que más de uno será de la opinión de que la periodista en cuestión ha hecho bien en no guardarse nada, pero este vecino del mundo os plantea:

Siempre se comenta que en internet se puede encontrar de todo, incluso cómo fabricar una bomba. ¿Sería de recibo que un periodista para ilustrar la noticia y demostrar que eso es verdad, nos diera una clase, siguiendo los detalles del informe encontrado en internet, de cómo fabricar la bomba?


No neguéis la evidencia, porque lo único que podréis decir es eso de que “es lo mismo pero no es igual”. Lo que también equivale a decir:  “No me da la gana de bajarme los pantalones, porque entre otras cosas son míos”. 

Se debería de meditar si en la búsqueda de contar la realidad, más de una vez deberiamos de evitar, y más propagar, detalles escabrosos que sólo sirven para ayudar a todos aquellos que actúan con mala fe.

*FOTO: DE LA RED



martes, 16 de enero de 2018

DOÑA CELIA , Y UN PUEBLO LLAMADO TWITTER...


Siempre se ha dicho eso de que “no hay nada nuevo bajo el sol” y, bien pensado, es así. Cambian las formas, pero la esencia es la misma, incluso con muchos “inventos” de la actualidad, que se hacen obsoletos antes de decir "ya".

Por ejemplo, lo de Twitter, tiene mucho de ponerse en la plaza de tu pueblo para localizar a tus amigos, y ver la gente pasar hasta que localizas a alguien conocido y vas tirando para ir dando con los tuyos, y sigues con ellos para dar una vuelta por el acontecer de cada día.

Y si te vas fijando, poco a poco, vas viendo hasta a los más impresentables, por muy presidente de algún gobierno a nivel mundial que se pueda ser. De vez en cuando, suelta su basura y cierra la garita desde la que lo hizo. Pero ya es tarde, ha quedado retratado. 

Y en realidad, en esta aldea global, cada vez más aldea y más global, no hace falta hablar por Twitter, sino tu hablas, por ejemplo, en una televisión y la opinión pública ya te ha trasladado a Twitter como buzón de críticas.

Hoy le ha pasado esto último a Celia Villalobos, la reina del Candy Crush. Se puede decir, le serviría como excusa, que lo dicho durante un desayuno no se debería hacer público pero, el detalle es que era en los desayunos de la primera, y claro. Celia Villalobos, antigua ministra, que lo fue, de Sanidad con José María Aznar, y actual diputada, se ha convertido en tendencia, y lo ha sido prácticamente durante todo el día en Twitter, por unas declaraciones, como ya avanzado, en “Los desayunos de TVE”. 

Hablando de las pensiones, Doña Celia, expresó sus dudas sobre el actual sistema. De acuerdo a sus palabras, y ahora viene la madre del cordero, uno de los principales problemas es que “hay ya un número importante de pensionistas que está más tiempo en pasivo, es decir cobrando la pensión, que en activo, trabajando”. Habría que recordarle que normalmente cuando formas parte del grupo de jubilados, ya nunca vas a cambiar de estado, a no ser que con el tiempo, a todos nos ocurre y nos ocurrirá, que ingreses en el ilustre grupo de los que “están criando malvas”.

Intentando, quizás, dar una de cal y otra de arena, para templar gaitas, nos recordó que eso ocurre “…porque, gracias a Dios, y eso es una gran noticia, nos morimos cada vez más viejos y cada vez mejor. Yo tengo 68 años y estoy divina de la muerte”. Aunque en fin, para este vecino del mundo en eso de que cada vez nos morimos mejor, sería para discutirlo muy largo y tendido, y claro, para eso se tiene, por lo de tendido, toda la eternidad…

Sin embargo, ya se sabe que Doña Celia Villalobos cuando saca su lengua a pasear, es para hacer grandes recorridos, por eso le ha dado tiempo a recordar, como cuerda que cuelga de una viga para todo aquel que quiera balancearse… que “tenemos la obligación de decirles a los que hoy tienen 45 años: cuidado, preocupaos del ahorro”.

Al oír esto último, personalmente a parte de acordarme de su familia, me ha venido a la mente la duda de si ellos, los diputados, en su trabajo no tienen el deber de preocuparse también del ahorro. Y recordar también, el derecho a la pensión vitalicia de los diputados (ya sé que ellos me llamaran malo, pero es que después de una o dos legislaturas que te ganes el cielo de una buena jubilación, por, en muchos casos, dar cabezadas en el hemiciclo, o jugar con el Candy Crush, no es buena tarjeta de visita para unos ciudadanos que en el mejor de los casos están diciendo eso de “virgencita que me quede como estoy”). Más de uno podrá pensar que quizás ella ya se está preocupando de su jubilación y ha querido hacer un poco de propaganda, al menos pareciera, a favor de algún amigo con compañía aseguradora propia.

Siempre se ha dicho eso de que “piensa mal y acertarás”, pero en el peor de los casos se podría decir que “piensa mal y evitarás en parte un gran cabreo y una más que probable úlcera”.

Lo dicho, y ya para terminar, hoy en la plaza de mi pueblo, llamado Twitter, me he encontrado con Celia Villalobos y, naturalmente, ha salido perdiendo, aunque el globo sonda que ella, y quizás su partido, quería lanzar, ha lucido en todo su esplendor.

*FOTO: DE LA RED

lunes, 15 de enero de 2018

LUNES DE ARTE


Este vecino del mundo nunca ha creído en la felicidad como un estado permanente. Puede haber momentos felices,  como pequeños oasis en la eternidad del desierto, eso sí; porque además ser toda la vida feliz sería agotador, aparte de un aburrimiento, probablemente.

Sin embargo, este vecino también está convencido que la felicidad, al menos la suya, está muy ligada al encuentro con la belleza, no confundir con “la guapura”. Y la belleza tiene que ver, y mucho, con las artes, o con el arte en general.

Desde hace unas semanas, los lunes son algo diferente, naturalmente siempre hablando este vecino desde su propio punto de vista. Y tiene que ver, y mucho, con la vuelta de “Operación Triunfo”.

En un comienzo me negué a verlo, por aquello de segundas partes…, aunque en el caso de O.T. más que una vuelta, era un regreso, presunto al menos, a sus orígenes. Ya que en su momento, el irse de TVE a Telecinco no le sentó nada bien, por aquello de acentuar más el cotilleo y las bajas pasiones que el intentar la música por la música … buscando el arte por el arte.

Tras comprobar que mi hermana, de parecidos gustos, estaba muy contenta con los dos primeros programas, aunque, según ella, faltaba todavía rodaje, me picó la curiosidad y volví, por decirlo de alguna manera, al redil, aún sabiendo que no debía de buscar las mismas sensaciones de aquella primera época. Ese mismo día descubrí a la que ya parecía ser  el ojito derecho del público en general, aparte de por su voz, por cierta inocencia-candidez-ausencia de filtro entre pensar y decir.

A Amaia Romero, causa y razón de este post, se le ve venir enseguida. Ella juega en otra liga. No nació para la música, ella misma lo es. Pero no sólo eso, coge un tema, e inmediatamente lo hace suyo. No es que lo cante, es más que todo eso. Amaia Romero se viste de cada una de sus canciones; forman en un segundo parte de su epidermis.

.Si ya ha dejado dos momentos memorables en la historia de Operación Triunfo, el primero junto a su compañero del alma y últimamente de su corazón, Alfred, cantando y tocando al piano “City of Stars”, y el segundo al interpretar, el mismo día que cumplía 19 años, un apoteósico “Shake it out”, que dejó a Mónica Naranjo, normalmente bastante crítica, en ese momento desmontada en alabanzas varias.

Lo de hoy, si habláramos en lenguaje religioso, pudiera rayar en “Lunes de Gloria”. Amaia va a interpretar una canción de Rihanna, "Love on the Brain" (“Amor en el cerebro”). Se podría decir que es una canción erótica, pero es mucho más que eso. Si le sale bien, que en los ensayos más que prometer ya lo está dando todo, es el momento en el que va a hacer el amor con todos nosotros, para no utilizar esa cursilería de “va a llegar a una comunión con el espectador”. 

Tenedlo muy presente. Si queréis ver algo extraordinario, o al menos muy difícil de ver y sentir, esta noche no te pierdas la actuación de Amaia. Mañana se hablara de ello, y mañana no es el día siguiente.


Da gusto que desde hace un tiempo existan los lunes con Amaia; es otra cosa. Es arte, sin necesidad de ir a un museo.


*FOTO Y VIDEO: DE LA RED

miércoles, 10 de enero de 2018

EL DEDO Y LA LUNA...


Me he despertado con una especie de desolación íntima, quizás al comprender que nuestro Norte particular durante mucho tiempo (más de dos meses), la Navidad, ya había desaparecido, y que los cocos del resto del año, Puigdemont, amenazando como siempre con volver, si se le trata como a un VIP en cuestión de leyes, y con un Roldán pasando por cuchillo a sus viejos fantasmas, mientras niega la realidad, no hacen fácil la vuelta a nuestro cole particular. 

Pero…¡Mira qué bien! Ya he visto, en el Diario Vasco digital a Martín Berasategui anunciando esta vez sus recetas tradicionales, otro día cualquier otra cosa, y ya estoy tranquilo. Ya tengo otra señal de que estoy en casa. Podría ser, Martín, nuestro Pan de Azúcar particular si fuéramos brasileiros, pero en realidad él siempre será nuestro signo inequívoco de que todo sigue, no sé si bien, pero igual. 

Porque va a hacer falta mucho garrote para seguir con lo nuestro, mientras nuestros representantes políticos siguen enzarzados en si ha nevado más o menos, y en si cuando eran oposición veían las cosas de una manera y ahora la ven de otra.

Personalmente tengo otra hipoteca que pagar estos días, y según mis cuentas, necesitaría unos siete riñones para poder quedarme tranquilo en cuestión de pufos, pero utilizaré un poco del garrote de nuestro Martintxo, y a seguir para adelante.

Me ha resultado curioso... Con todo lo que pasó hace dos días en la entrega de los Globos de Oro, reivindicaciones en negro por parte de las señoras, y caras de haber comprendido por parte de los señores. Y muchos de los que estaban allí, parecían solo preocupados, al menos eso desvelaban sus mensajes por las redes sociales, por el jovial comportamiento de un Tom Hanks convertido en camarero de sus amigos, mientras les surtía de unos cuantos martinis.

Al final, cada uno en su nivel. Nosotros discutimos de si había mucha o poca nieve cuando se cerraban las carreteras, y de quién pagará la factura (nosotros, como siempre), y los americanos, en la fiesta de las fiestas, en lugar de estar preocupados por lo que se hablaba de las reivindicaciones, muchos de ellos estaban absortos porque una estrella del universo cinematográfico movía su trasero, sin miedo a perder sus anillos, para intentar colaborar con un momento agradable de los suyos.

Al final, no sé si será verdad ese "cada loco con su tema",  o hay mucho loco y poco tema...

Y este vecino del mundo ha recordado a Confucio y su "Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo.

*FOTO: DE LA RED

lunes, 8 de enero de 2018

TRAS LA NAVIDAD, UN VIAJE INTERIOR




Entre una España cabreada por carreteras cortadas a las primeras de cambio por nieve y más nieve, y otra sorprendida porque el Grupo Zeta va a cerrar las revistas Tiempo e Interviú, comenzamos, ya en la práctica, el nuevo año sin el mayor atisbo, por fin, de las Navidades y la cursilería y sentimentalismo a granel que le rodea.

Este vecino del mundo antes de que nadie pregunte, es de aquellos de la segundo opción, Interviú, y eso que nunca ha comprado ninguna de las dos revistas. Tanto está revista como Tiempo, son uno de los mayores ejemplos de una España aprendiendo andar por los caminos democráticos, e inevitablemente algo nuestro desaparecerá con ellas que sólo el recuerdo lo podrá sostener... 

Aún estoy viendo a aquella Pepa Flores de la décimo sexta portada de Interviú, que recordaba más a la Lara del Doctor Zhivago de David Lean, que a la Marisol de los tiempos del Generalísimo, y que nos hizo a muchos prestar atención a aquella revista.

Quizás porque el vecino del mundo de aquella época se ve con más de todo, especialmente inocencia y ganas de colaborar, y menos kilos de grasa y mala leche acumulada.

Sin embargo, ayer por la radio, de madrugada, oí una noticia que me hizo sonreír mientras me resarcía, un poco, de esa inocencia perdida.

Se ha conseguido, en Estados Unidos, el primer medicamento que lleva una especie de microchip y cuando lo tomas te manda un mensaje al móvil diciendo que ya lo has tomado. Está dirigido especialmente a los que sufren de esquizofrenia, y el mensaje se envía a él y a tres personas más encargadas de su cuidado.

Dentro de unos años, cuanto más tarde mejor, ya estoy imaginando mi cuerpo, por ejemplo, convertido en una especie de parque temático de las enfermedades, y con una colección de mensajes recibidos desde mi yo más íntimo, con ese medicamento oriental en el que cada una de sus partículas lleva, remedando a sus mayores, una cámara de fotos mientras fotografía mi cuerpo. Más cercano a "Un viaje alucinante", aquella delirante, por lo atrevida, película de Richard Fleischer, de 1966, con Stephen Boyd y Raquel Welch, en la que unos científicos se embarcaban, y nunca mejor dicho, en un viaje por nuestro interior. Seguro, eso sí, que mucho más seguro y corto, que el que muchos españoles hicieron el pasado sábado, y que terminaron en el mejor de los casos, ayer domingo.

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jueves, 4 de enero de 2018

EN VERSIÓN ESPAÑOLA...


Algunos días me imagino a la pantalla de mi televisor con una especie de puerta persiana como esas de algunos garajes y que al ir abriendo se cuelan, si fueran esas novelas y pelis de aventuras de hace muchos años, los describiríamos, como malandrines, y en el mejor de los casos buscadores de fortuna varios.

Aprovechando los programas navideños con sus festejos y sucedáneos se han ido asomando famosos y sucedáneos de todo tipo que para cuando te dabas cuenta ya estaban tirando serpentinas en tu salón. Este año, la verdad, quizás por eso, he visto muy poco programa de lentejuelas, porque eligieras o no, en la mayoría de los casos siempre se colaban los mismos, por ejemplo, Carlos Baute, que hasta ha aparecido en esta última gala de O.T. 

Debe de ser que tener un nuevo disco en el mercado significa poseer una especie de ganzúa, con la cual, quieras o no, aparece un día sí y otro también, mostrándote esa alegría y felicidad por tener, en su caso, esos hijos que ha tenido ahora, del de antes nunca habla. Y que por lo que cuenta, parece imposible que haya podido llegar al programa con lo implicado y complicado que está en la crianza. Y no digo más, porque me caliento y hace tiempo que me dijo mi galeno que viva mi vida y deje vivir.

Además tampoco puedo hacer lo que decía La Pantoja, Doña Isabel, eso de: -Vive tu vida o cómprate una vida, porque si ya un piso, tal como están las cosas, es prácticamente inviable, las vidas, especialmente con buenas vistas y a estrenar, deben de estar a precios prohibitivos.

Por cierto, no sé si a vosotros os pasa, pero a este vecino del mundo muchas veces le ocurre que antes de ir a dormir se entera de alguna noticia, y luego en su subconsciente, vía sueños, lo recrea, con algo que la mayoría de las veces es una revisión-modificación del tema, que cuando menos me bosqueja una sonrisa en el rostro.

Ayer a la noche, una  y media de la mañana, paseándome mi perro (ya le dije que a esas horas ya no me saca más), estaba escuchando la radio y dieron la noticia de que más de 300 mujeres poderosas de Hollywood, entre ellas las actrices Meryl Streep, Reese Witherspoon, Jennifer Aniston y Eva Longoria, han lanzado, dice la noticia, un fondo de defensa legal destinado a ayudar a las mujeres con menos recursos a defenderse de posibles abusos sexuales en el entorno laboral.

Personalmente, me parece una gran iniciativa, y además, tal como están las cosas, necesaria. Lo que ocurre es que mi versión pasada por el tamiz de las sábanas y la inconsciencia/subconsciencia, quedó en una gran sala, como un gran comedor de un restaurante de carretera, con una atmósfera repleta de humo de cigarrillos, mucho ruido "desorquestado" por muchas personas, chillando más que hablando. Y creo recordar, las imágenes son a modo de flashes,  que todos eran muy famosos, o al menos recordaban a famosos, sentados junto a unas grandes mesas corridas. Recuerdo a ver visto a "los otros" de Enrique San Francisco, Pocholo Martínez Bordiú, Pedro Ruiz, Jimmy Giménez-Arnau, Fernando Sánchez Dragó, Pepe Navarro, Bertín Osborne… Y estaban, recuerdo también, luchando por sus derechos. Decían algo así como que la vida estaba cambiando mucho y ellos se sentían arrinconados por las nuevas maneras.

Por cierto, creo también recordar  que a modo de moderador, y le vi de espaldas, siempre de espaldas, a un señor, que aunque estaba sentado, parecía muy alto, y bastante mayor.  Parece ser que en su momento a ese "otro" le habían gustado mucho las grandes cacerías y, ahora, se conformaba, y ésto es literal … con el mar, los barcos, el casco, y los casquetes... Y  mientras decía esto último se reía con todas sus fuerzas mientras se apoyaba en un bastón.

Había otros que se quejaban también de que como ya se había regulado tanto el tema del tabaco, y ya no se podía fumar en cualquier sitio, ni comprar el tabaco, cada vez tenían más difícil lo de salir a altas horas con la excusa de que "voy a comprar una cajetilla de tabaco…"

¡Ah! Antes de terminar, se me olvidaba un pequeño/gran detalle. En esa sala, y en la pared había un gran cartel que decía PRIMER CONGRESO ESPAÑOL DE HOMBRES-HOMBRES.


De todas maneras, ya se sabe, siempre ocurre, que entre la versión americana y la española, vía sueños, no tiene nada que ver, como en la mayoría de las versiones libres. Nosotros somos siempre más picarones.

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miércoles, 3 de enero de 2018

DIANA QUER, EL FINAL DE UNA ESPERANZA


Hay temas que a uno no le gustaría tratar nunca; es más, no sabe ni si quiera como abordarlo, pero sería como obviar (y perdón por el símil, pero así será mucho más comprensible) un elefante que llena toda una habitación en la que estamos, y miramos hacia otro lado.

No podíamos haber terminado el año 2017, ni comenzar el año nuevo, de manera peor, que con lo ocurrido a Diana Quert.

No sé vosotros, pero esta vez clarísimamente me he dado cuenta que en mi subconsciente, que no se solucione la desaparición de una persona, en ningún momento significa, al menos para este vecino del mundo, que pueda estar muerta.

El enterarme que ya había un detenido, José Enrique Abuín Gey, alias "El Chicle",  y posteriormente que ya había aparecido el cuerpo sin vida de Diana, ha hecho que, como se diría vulgarmente, me cayera del guindo, y esa esperanza que en mi interior pareciera estar blindada, se ha convertido en la peor de las realidades.

Vaya por delante, como siempre digo en casos parecidos, que este vecino del mundo no ha estudiado leyes, y sólo habla desde su lógica y sus sentimientos; para otros quedan el basarse en artículos y en jurisprudencia previa, pero ya de primeras no me parece lógico oír a mandos de la Guardia Civil diciendo que sabían perfectamente quién era el autor del asesinato de Diana ya en Noviembre pasado, cuando otra víctima tuvo que luchar por su vida para que lo detuviesen, y que solo una chiripa, o que el ahora detenido estuviera de baja, y consecuentemente en malas condiciones físicas, para que la otra joven consiguiera escapar del coche con vida. Pareciera, al menos desde la distancia, más una huida hacia adelante, o incluso un ejercicio de prepotencia tantas alharacas aparentes, que intentan tapar una presunta incompetencia.

Por otra parte, parece ilógico al común de los mortales, aunque seguro que puede que tenga algún fundamento legal, que gracias a la declaración de una persona, su mujer, que dijo que la noche del suceso el conocido como “El Chicle” ahora a todas luces considerado como culpable, pasó la noche de autos con ella  y como consecuencia, con esa coartada,  haya estado más de un año libre, y al saberse ahora toda la verdad,  ella no continúe detenida.

Quizás, unas últimas declaraciones de dos coroneles a cuyo frente estaba la operación: el jefe de la Unidad Central Operativa (UCO), Manuel Sánchez Corbí, y el coronel jefe de la Comandancia de La Coruña, Francisco Javier Jambrino, cuestionando, especialmente el primero, reformas legales que, a su entender, dificultan el esclarecimiento de casos complejos como éste, nos puedan hacer atisbar que quizás los mandos, en importantes momentos de tomar decisiones, se sintieran en cierta manera inmovilizados por las leyes, haciéndose ahora todo lo anterior más entendible.

Palabras como las de la Madre del susodicho “Lo siento mucho, pido perdón a la familia de Diana Quer, he criado un monstruo”, y de su tía “Nosotros no criamos a este bicho, lo mataría yo mismo”, contrastan con esas imágenes de un padre intentando negar la evidencia. Ambas actitudes, creer y no creer, forman parte de nuestras reacciones, y son ambas comprensibles  en la naturaleza humana.

Otra cosa es el circo mediático, desde que ocurrió la desaparición de Diana y que ya se había aletargado, volviendo ahora en la mayor de sus representaciones, porque si no tiene mucho de teatro, sí de puesta en escena. Y se va creando una especie de lodo que todo lo mancha.

Se intentan unir todo tipo de presuntos eventos, señales, en un argumento que sea comprensible y además cale en la atención del espectador, a modo de serial televisivo. Se han vendido todo tipo de insinuaciones cada cual más amarilla, apoyadas en el presunto alto nivel social de la familia, y en sus desavenencias; cuando ocurre la mayoría de las veces que el motivo siempre más simple, los bajos instintos, es el más plausible.

Cuando acaben los focos mediáticos, todo se resumirá en que una chica que apenas comenzaba a volar sola, descansará para siempre en un camposanto, y el futuro de su familia siempre estará lastrado de pena, incomprensión, e injusticia.

¡Descanse en paz Diana Quer!

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lunes, 1 de enero de 2018

ADVERTENCIA PARA UN NUEVO AÑO...


He comenzado el nuevo año arrasando. Lástima que no haya llamado al notario para que levantara acta de que estoy cumpliendo con una de esas ¿promesas inconfesables? de principio de cada año y que nunca terminan bien.

Estoy leyendo un libro, bueno, en realidad ya viene de hace unos pocos días del año que ha costado que pasara, porque se ha hecho muy, muy largo. 

El nombre del libro, como la editorial no me va a pagar nada no lo digo, pero lo importante es el hecho en sí. Siempre se ha dicho que un gesto se convierte en hábito a partir del día 21, esperemos conseguirlo.

Siempre he tenido el hábito de leer, pero lo que ocurre es que cuando paro una novela, prácticamente casi todas, y con la sensación de que los personajes paran también conmigo, y en muchos casos puedo elevarlos a la categoría, sino de parapléjicos por el lapso de tiempo, sí tengo la sensación de que han olvidado lo que estaban haciendo para cuando continuo la lectura, y tengo que comenzar de nuevo.

De todas maneras, siempre he tenido la sensación de que cuando preguntas a los demás si tienen el hábito de leer, ocurre como con los documentales de la 2. Te cuentan su deseo pero no la realidad.

La buena caminata la realizaré, hoy al menos, por la tarde, y si sigue el mal tiempo, ya mañana comenzaremos con esas promesas íntimas totalmente en serio.

Aunque llevaba un buen tiempo leyendo esta mañana, y ya lo he relatado en mi Facebook y en Twitter, me llama mi vecina sobre las doce y media, me pide un poco de perejil y me pregunta si estoy viendo el Concierto de Año Nuevo, o sino acostumbro a hacerlo cada año. 

Para el nivel mental de un sufridor de Cena de Nochevieja con sus correspondientes vasos y copas, demasiadas preguntas seguidas. Le contesto con una sonrisa, que el mío, mi concierto, lo acabo de interpretar en mi cama, concretamente el Opus 1 para trompa y ronquido. Ya al abrir la puerta, no le he visto ningún atisbo de humor, por lo que se ha ido confundida, y por supuesto sin perejil, que no me toquen la isla.

No seréis tan ingenuos como para haber creído que de un día a otro, aunque cambie el año, se puede cambiar tanto aunque se quiera. Los tics todavía quedan.

Ya con conocimiento de causa, el 2018 ha comenzado:

¡Feliz Año Nuevo!, y nunca os confiéis, nuestros “YO” anteriores siempre estarán al acecho para intentar reconquistarnos. 

Como se decía en aquella famosa película: YA ESTÁN AQUÍ...

*FOTO: DE LA RED


domingo, 31 de diciembre de 2017

DE UN AÑO QUE SE VA Y OTRO QUE VIENE...


Hoy, 31 de Diciembre, a pocas horas del cambio de año, es momento de hacer una especie de repaso de lo que dejamos atrás y de lo que nos podemos encontrar en el año que casi se vislumbra.

Ni este vecino se propone hacer una larga lista de personas que nos han dejado en este año que se va, de primeras recordaré a ese Chiquito de la Calzada y a Don Ángel Nieto, que ya por derecho propio han pasado al plano de leyendas, ni sucesos que han ocurrido.

Solo diré sin ninguna sombra de duda de que este año, y así en general, siempre desde mi punto de vista, por supuesto, ha sido el peor año de muchos, encabezado por el “asunto catalán”, pero que ha dejado al desnudo más evidente nuestras carencias políticas: personas que se vistan por los pies y que no miren ni a su partido, ni lo políticamente correcto. Lo mismo que en temas monetarios siempre toman partido, y nunca mejor dicho, por favorecer a esos que siempre están en la sombra y que cuando se jubilen de la política, previsiblemente les otorgarán buenos puestos en empresas rentables y que si no lo son en un momento dado, ya nos haremos cargo de esos destrozos, como pueblo leal y silencioso, a la hora de velar por nosotros en general, les tiembla todo y no saben si van o vienen, y se escudan en referéndums que nunca llegarán.

Con respecto a la mujer, así en general, seguimos con esa lacra de la violencia machista, y que a la postre, está dejando más muertos que el terrorismo. Tristemente este vecino del mundo sólo le ve solución a un largo plazo,  y mediante una educación de los padres, y no neguemos la evidencia, de una educación materna que equipare a sus hijos y sus hijas.

De todas maneras, algo se ha movido a nivel mundial con ese desenmascaramiento de productores de moral muy corta y manos muy  largas, y esa realidad paralela en el que todos los del mundillo lo sabían, y nadie hacía nada. No olvidar que en pequeña escala también en España ha habido dedos acusadores. Es un buen comienzo, aunque siempre muy tarde y lento.

Y para empalmar con esa parte tradicional de este día, Nochevieja, de balances y propósitos, utilizaré una de las acepciones que tiene la palabra “balance”, tal cual pero en inglés, y que significa “peso”, la maquinita que casi todos tenemos en nuestro cuarto de baño, y que nos delata tras una buena juerga, o colección de ellas…

A este vecino del mundo, no le ha quedado más remedio, que rendirse a la evidencia de que para una vida más sana es necesario un buen control de peso, y ya está en ello. Más de una vez, es consciente, ya he dicho lo mismo, aunque está seguro, o casi, de que éste será el definitivo. Y por ahora, aunque en un mes ya ha perdido siete kilos, está en la fase en la que todavía se acuerda del chiste, ese en el que a la pregunta del paciente sobre si  haciendo régimen va a vivir más, su doctor le contesta que al menos se le va a hacer mucho más largo.

Lo importante en este trance de abandonar un año y comenzar el siguiente, es encararlo, sin miedo, y con una gran sonrisa. Sin miedo, porque no tenemos nada que ocultar, y con una gran sonrisa, porque ésta al menos desconcierta, y ya tenemos algo ganado y que mina fuerzas del adversario, que lo es desde el momento en el que viene para encararse con nosotros y nuestras vidas.


¡Feliz Año 2018 y que nuestra fuerza (nada que ver con los mundos creados por George Lucas) siempre nos acompañe!

*COMPOSICIÓN: DE LA RED Y DE F.E. PEREZ RUIZ-POVEDA

sábado, 30 de diciembre de 2017

¿RUMBO A ALBORÁN?


Con ese olorcillo con el que ya creemos entrever el año nuevo, este vecino del mundo se ha levantado con ganas de tomar determinaciones que siempre aletarga de un año para otro.

Como está un poco harto de lo que gusta o no gusta oficialmente en una España políticamente correctísima hasta que el espejo del comportamiento oficial se resquebraja de parte a parte, este vecino ha tomado una importante decisión que puede que la granjee más de un enemigo: Ya no está dispuesto a callar, cada vez que salga de por medio, ese salvador de salvadores que es Pablo Alborán.

Respeto todo tipo de opiniones y de ofertas culturales pero estoy hartísimo de ese aro por el que parece que hay que pasar sí o sí sobre Don Pablo Alborán, para que respeten tus gustos musicales. Puedo oír sin ponerme nervioso una o dos canciones, pero no tengo porque callar mi verdad, sin que me miren raro: No me gusta Pablo Alborán, ni esos mundos almibarados o no que pinta con sus notas.

Ni critico, ni alabo gustos ajenos, pero si a mí no me gusta Don Pablo, la gente no se debe de agrupar mirándome como un grupo de chinos al lado del Acueducto de Segovia. Porque si antes gustaba, por ejemplo, Álex Ubago, y ahora muchos hacen chistes por el muermo aparente de sus canciones, tampoco contemplo a Pablo Alborán como el rey de las fiestas.

Me dirán, más de uno, que junto con una chica, luz tenue, y una copa de champán, música de Alborán sería el complemento perfecto para una velada inolvidable. Seamos serios, en momentos así, con tal de que no pongas “La Orquesta Mondragón”, o “La charanga del Tío Honorio” (los que tenían dieciocho  o diecinueve años en 1975 me comprenderán), triunfas seguro.

Por esa diferencia de sexos, aunque no sea políticamente correcto reconocerlo, pero que existe y existirá, las mujeres seguro que preferirán un yerno como Pablo Alborán, los hombres en cambio, lo vemos tan perfecto, que inevitablemente podemos sospechar que “eso” es solo fachada, y que al final… nuestra hija sufrirá con o por él.

Eso sí, si les preguntas a ellas, te dirán que siempre quieren a su lado a alguien que les haga reír, y tampoco le veo a Alborán, Don Pablo, como el rey de la comedia.

Cada uno debe tener el derecho, e incluso el deber, faltaría más, de que se le respete sus gustos, aunque no sean los que más se lleven en un momento dado. Cada uno debe de marcar el rumbo de su vida, y buscar en cada momento vientos favorables.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 28 de diciembre de 2017

¿CALENDARIO O ANGULAS?


Ignoro si en cada Autonomía es igual, pero en el País Vasco existe la costumbre de que a partir del día de Santo Tomás, 21 de Diciembre, y a efectos de tradición, ya es el primer día oficial de La Navidad. Y eso significa de que a partir de entonces comienza “la caza” del nuevo calendario en entidades como Diputación, Ayuntamiento y especialmente en las denominadas antiguamente Cajas de Ahorro, que ahora están todas reconvertidas en Bancos.

Como el citado día de Santo Tomás este vecino no estaba en Donosti, ayer miércoles, día 26, comencé mi tradicional cacería.

En estos últimos años,  y emboscados en algo, en realidad, tan abstracto como una crisis, las antiguas Cajas de Ahorro, que es lo que este vecino del mundo más conoce, y probablemente todo tipo de negocio bancario, parece que han reconvertido a los candelarios en algo tan deseado y difícil de conseguir como unas angulas, repito angulas, no confundir con ese sucedáneo denominado “gula”.

La semana pasada había apalabrado con un trabajador de Kutxabank  , que se ofreció gentilmente, en la sucursal de Avenida de Madrid, cruce con Avenida Isabel II, que me guardaría un calendario de pared y otro de escritorio. Tras hacer una breve cola, conseguí además hablar con ese mismo empleado, y que al hacerle mención del sobre, se acordaba y lo tenía preparado. Al abrirlo solo había un calendario de pared, que por cierto, le pedí otro más. No puso ningún problema. Solo que al recordarle el calendario de escritorio, me dijo que de eso se habían hecho cargo los de arriba, sentencia que acompañó con el dedo índice apuntando al cielo.

Me preguntó, lo cual me produjo ganas de reírme a carcajadas, que quién llevaba mi cuenta; por un momento tuve la sensación de que me había reencarnado en un Richard Gere guipuzcoano. La respuesta, muy fácil, y de esas que se denominan “de cajón”: Durante años nos habéis ido enseñando, con velados malos modos, a venir lo mínimo posible por la sucursal, e incluso de cara al público tenéis menos de la mitad de empleados. Particularmente yo, hago prácticamente todos mis movimientos por internet. Y por supuesto, ya nadie me conoce.

Me dijo el nombre de "mi tutora”, él, claro, le dio otro nombre al cargo, y me dijo que iba a tener que subir a la primera planta. Todo tenía un aire a examen sumarísimo. Y, este vecino, recién jubilado, hace ya tiempo que decidió  que de su vida, él hace y deshace, aunque se equivoque mil veces.

Al negarme, y por la cara de sorpresa que puso mi interlocutor, pareciera que debía de haber sido el único en darle esa contestación.

Los de los Bancos, y sucedáneos, deberían de hacérselo mirar, porque se han subido tanto en sus pretensiones, que si no están junto a Dios, como mínimo son lo más parecido posible al “Gran Hermano” que George Orwell relataba en “1984”.


Dentro de un tiempo, ya me ha ocurrido, seguro que una señorita me llamará en nombre de esa entidad, para hablar de qué hacemos con mi dinero que está en la libreta. Ese será el momento en el que yo le diré lo “caro” que han puesto los calendarios, y que para obtenerlos nadie se merece, y nunca mejor dicho, que le lean la cartilla.

*FOTO: DE LA RED

lunes, 25 de diciembre de 2017

CUANDO, INOPINADAMENTE, NO ES UN FELIZ DÍA DE NAVIDAD...


Como si de una película se tratara diré que lo que voy a relatar ahora me acaba de pasar y por supuesto … ESTÁ BASADO EN HECHOS REALES.

Mañana de Navidad, 25 de Diciembre, atrás ha quedado una Nochebuena llena de comida y muchos recuerdos que hemos intentado sobrellevar de la mejor manera posible. Por delante, antes de la embestida de otra comida copiosa, unas dos horas de relax que intento endulzarlo con buena y tranquila música.

He puesto en el teléfono móvil, que tiene muy buen sonido, la grabación del CD “CINEMA”, de Andrea Bocelli, que como su propio nombre indica está dedicado a una docena de canciones que formaron, de alguna manera, parte de una película famosa, aunque en algún caso, solo se hizo famosa la canción.

Había oído un par de canciones, literal, y ya estaba viendo las puertas del gozo hecho Nirvana, faltaban pocos metros, y de pronto suena “Moon River”, de “Desayuno con diamantes” (“Breakfast at Tiffany´s”) cuando mi vuelo estratosférico acaba en desastre. ¿Motivo? En la retina de mi pensamiento, porque al menos el mío funciona como un ojo cuando recibe datos de ellos, aparece La María Teresa Campos de hace apenas 48 horas, en “Sálvame Deluxe”, disfrazada de Audrey Hepburn en la célebre escena de la película dirigida por Billy Wilder, y todo el momento glorioso se ha partido en mil cristales con forma de cuchillos.

Sólo la vi un momento este viernes pasado, en realidad era La Nuri mi sufrida quien estaba viendo el espectáculo de tres españolas (Maria Teresa y sus dos hijas), frikis, muy frikis, descubriendo Nueva York, en esa especie de reality insertado en “Sálvame Deluxe”, que les nutre, y se nutre de ellas. Y, en ese momento, me abstuve de dar mi opinión, pero se ve que fue tan negativa que mi subconsciente quedó en letargo y ha respondido esta mañana por la retaguardia, remedando a otra escena de película clásica, como la madre de Norman Bates, en Psicosis, asesinándome en esta ocasión, no dentro de una bañera, sino tras unas notas del clásico de Henry Mancini, con letra de Johnny Mercer, y que, al parecer, a partir de hoy, ha quedado vedado por mi sentido moral de la vida.

Quizás, el problema que tiene este vecino del mundo, es que nunca ha podido tener un gran tren de vida, y nunca podrá, ni quiere, comprender a unas personas que pueden hacer cualquier cosa para seguir en él. 

Es muy probable, que Las Campos, no sufran de eso, que quizás solo sufran los pobres, y que se llama “vergüenza ajena”, pero lo diré de la manera más fina que puedo… Cada vez entiendo mejor la manera que tuvo de vivir sus últimos años la ¿excentrica? Greta Garbo alejada de todos y …¿de todo? Porque te vas dando cuenta, en eso la vejez también es un grado, que nos vamos acordando de los demás por sus últimos momentos, aunque hayan sido grandes, o similares, en lo suyo.

El problema, uno de ellos, viene cuando los que te tienen que aconsejar que “te cortes la coleta”…viven sino de ti, sí de tu sombra.


De todas maneras viendo lo mal que me ha sentado,  y parodiando ahora, el título de una película española, la sombra de un recuerdo, voy a tener que poner, en algún lugar del “chasis de la tele” el dibujo de una calavera con dos tibias cruzadas, para recordar el contenido de mucho, desgraciadamente, de lo que aparece por eso que se llamaba antes “caja tonta” y que ahora tiene más bien forma de ventana, aunque mucho del nuevo paisaje tiene el mismo cariz…

La imagen de la otra Audrey Hepburn por siempre me perseguirá, y de eso alguien debiera de hacerse responsable... pero, ya se sabe, en este país ... el último que cierre la puerta.

*FOTO: DE LA RED

domingo, 24 de diciembre de 2017

UNA BUENA NOCHE PARA TODOS


Hoy día 24 de Diciembre, Nochebuena, es de una obligatoriedad solemne, aunque en este caso concurre además, una necesidad casi de epidermis, el desear a todos unas Felices Fiestas de Navidad.

No sé vosotros, pero a mí cada vez que alguien me lo desea, y más en la zona de Bilbao que es donde me muevo estos días, tengo la sensación de que seguirá con “... y para demostrarlo aquí tienes un cheque de mil euros para gastos, y si te hace falta más, pues ya me lo dirás”. Y es que decir, simplemente hablar, no cuesta dinero.

Por otra parte, estoy muy preocupado porque por primera vez vamos a cenar sin ningún cuñado, y , bien pensado, tiene mucho riesgo, porque al final no existirá ese chivo expiatorio al que cargarle con todos los males.

Llevo un buen rato buscando en las páginas amarillas “alquiler de cuñaos”, y he descubierto, como se dice ahora, que puede ser un gran nicho de mercado en momentos como el presente… Una startup de esas que ofrezcan cuñaos en buen estado para todo tipo de circunstancias.

Por cierto, y esta noche en horario de máxima audiencia, va a hablar un año más, como dicta la tradición, el primero de los españoles (para que luego vayan diciendo algunos, que todos somos iguales; porque si hay un primero, tiene que haber un “último”, y me da que nosotros seguro que estamos por esa zona) para desearnos unas felices fiestas y seguro, no hace falta ser vidente para ver lo evidente, y tal como está el asunto catalán hablar sobre el mismo.  Tampoco sería muy extraño que el Rey diera su discurso como quien no quiere la cosa con una barretina en su cabeza, a modo de guiño o polvos “Talco” para intentar suavizar el escozor independentista. Que por cierto, el Señor Puigdemont ha intentado convertir el discurso del monarca en una especie de discos dedicados, apuntando desde su cortijo, llamado Bruselas, lo que debería decir esta noche, y los perdones que debe de pedir.

Como aquí nadie da puntada sin hilo, tampoco sería de extrañar, que si el monarca le hiciera caso, luego Puigdemont de Bruselas, intentara pasarle la minuta como colaborador del discurso, y a partir de ese momento ya tendría algo más que exigirle, pagarle lo que le debe.

Esta Nochebuena, junto con la Nochevieja, sirve también para recordar todo lo bueno y lo malo que nos ha ido pasando durante el año, planteándonos, como no puede ser de otra manera, nuevos propósitos para el año que en una semana nos visitará para quedarse. 

En realidad serán, más o menos, los mismos deseos que los planteados el año pasado, y que por culpa de los demás, siempre los demás, no los hemos podido cumplir. Pero seguro que del año que viene no pasa.

Debe de desaparecer obligatoriamente, por ejemplo, esa "tripita", dicho ésto con mucho cariño porque es la tuya; porque si fuera la de otro, y trabajaras en aduanas le exigirías el número que todo container debe de llevar marcado. Y con respecto al gimnasio, este año aparte de ir a su bar, debes armarte de valor y completar, al menos, la primera tabla, mientras el notario se encarga de tomar acta del día y la hora.

Este vecino del mundo nunca se ha creído "enseñante" de doctrinas, sino solo comentarista de aquello que le gusta o disgusta, y que cree que el breve comentarlo puede ayudar a que todo tipo de asuntos sean considerados desde otro punto de vista. Y si al final en la cara del lector se ha dibujado una sonrisa, mejor que mejor. Siempre me ha atraído más la idea de la sonrisa a la de la carcajada plena, por aquello de sólo la insinuación...

Dentro de muy pocas horas, las calles de los pueblos en Euskadi estarán llenas de Olentzeros en busca de su público menudo. Solo es uno, pero estará en todas partes por aquello de sus franquicias, ya que de todos es sabido que también tiene mucho que ver la economía en todo ésto.

De todas maneras, los niños, desde su inocencia, siempre son los que hacen la mejor lectura de todo. Ayer en uno de esos reportajes televisivos que se hicieron desde Bilbao, un niño decía que lo que había pedido si para el Olentzero era mucho, ya que no deja de ser un simple carbonero, que ya se pondría en contacto con los Reyes Magos para que éstos, se supone que más pudientes, se lo llevaran.


Desde esta atalaya desde la que este vecino del mundo observa y toma nota, quiero desearos paz y amor, nada material, porque  por ahora al menos, con eso no hay que confesarse con Montoro y su máquina de recortar. Lo inmaterial, los sentimientos, al final es el mejor de los tesoros. La calidez de un abrazo sentido, unas pocas palabras cómplices es, al final, lo que importa; lo que da abrigo y hogar en un mundo frío e impersonal.

*NOTA: COMPOSICIÓN EFECTUADA SOBRE EL ÓLEO "MARINA DE UN AZUL DONOSTIARRA", DE PATXIPE.

sábado, 23 de diciembre de 2017

EL TABLERO DE LA VIDA


Con el sorteo de la lotería de ayer, 22 de Diciembre, oficialmente ya estamos en Navidad. Personalmente este vecino del mundo se encuentra igual, lo cual, y utilizando un animal muy navideño, no es moco de pavo. porque tal como iba nuestra trayectoria, podíamos haber tomado tierra en modo “batacazo”, tragándonos todo el suelo, e incluso subsuelo. Y ahora en el blog, en este blog, habría un punto final… Pero gracias a Dios, al destino, o ambos, todavía hay vida, y por supuesto, y que no falte, mucha esperanza.

Si se me pidiera hacer un símil sobre este año, no me cabe duda que sería como estar jugando a La Oca continuamente (ya lo siento para los lectores más jóvenes, pues al ser un juego de los que se dice “de mesa” de toda la vida, y no de los que se juega en solitario, aunque comunicado vía internet, es más que probable que ya no lo conozcan). Y concretamente, en este tablón gigante, no hay manera de pasar de la casilla 42, y ese laberinto maligno, que nos hace regresar a la casilla 30, una y otra vez.

Por cierto, y siguiendo con el símil del tablero del juego de la oca, lo importante en todo juego, y la democracia es otro de ellos, para que funcione todo bien, lo importante es acatar las normas, y no cambiar las reglas cuando nos convenga…

Como sigamos así nos va a ocurrir como en el chiste, que no vamos a vivir más tiempo, pero con esa sensación de reiteración continua, y si nos podemos pedantes, con ese perpetuo “déjà vu”, se nos va a hacer larguísimo. Por lo que llamarle al día de hoy, en cierta manera el día después, “el día de la salud”, en realidad sería un auténtico despropósito.

Pero si de algo ha estado lleno este año ha sido de despropósitos: políticos que interpretan la decisión de sus votantes como les trae al pairo, y eso sí, los unos por los otros, la casa, la nuestra, la de todos, sin barrer…

La vida, la calle, y las redes están llenas de una agresividad latente, pero se sube a los altares lo políticamente correcto, aunque en la intimidad nadie lo practique. Sabemos de todo y cada vez más, de entrenadores ya hemos pasado a catedráticos, pero a la hora de poner en práctica nuestras ideas, no sabemos, no contestamos.

Este vecino del mundo, y ya solo por los años que va acumulando, siempre se ha considerado un optimista irremediable, y si ve un salvavidas, aunque esté fabricado de hierro, siempre estará seguro que lo va a ayudar, pero, coño, y no pido perdón por la exclamación porque fácilmente podía haber sido más ruda, pero lo de este año es la historia interminable.

Pregunto, y sin malicia: ¿Al final de estas Navidades, y como inocente sugerencia, no se podría guardar junto al espumillón y al resto de decoración navideña a la panda de políticos de todas las tendencias que no se ponen de acuerdo para salir de este laberinto, y continuamente, nos hacen regresar a esa imaginaria casilla 30?

O mejoro la propuesta: ¿No será mejor limpiar de restos del año que nos deja y agruparlos todos en el contenedor de restos orgánicos? Porque en realidad al único que se debería de cebar es al pavo, y ese ya para estas fechas… pasó a mejor vida. 

*FOTO: DE LA RED